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Andrea Hess es la exitosa directora del Ballet Municipal de Danzas Alemanas de Olavarría. En 2012, este cuerpo de baile que desde hace quince años intenta rescatar las tradiciones culturales de los alemanes gauchos que se asentaron en estos pagos, se cansó de cosechar premios en los festivales en los que se presentó en la propia Alemania.
Lo alemán es una presencia constante en la Casa de Piedra. En su galería se exhiben las banderas de las dos patrias de los colonos y en su interior se pueden ver antiguas fotos de los primero pobladores alemanes del Volga de la colonia y vestimentas típicas.
Siguiendo el llamado de su cultura junto a su esposo Alejandro, Andrea decidió vivir en colonia San Miguel, una de las tres colonias de alemanes del Volga del partido de Olavarría. Allí, con la idea de construir su casa, Andrea y Alejandro compraron una esquina grande que aparecía como un baldío. Pero el lugar escondía cierta magia, más precisamente en un monte de álamos al que costaba llegar.
En la entrada, antiguos carros multicolores dan la bienvenida a los visitantes.
Allí, dentro del monte espeso estaba la ruina –de la cual quedaban sólo las paredes semiderruidas- de una vieja casa fundacional de la colonia, tal vez abandonada hace mucho tiempo por sus moradores alemanes. Las paredes de la casa, como las de muchas de las primeras construcciones del lugar, habían sido hechas con piedras traídas de las sierras cercanas.
En la fresca y colorida galería de la Casa de Piedra todos los espacios son aprovechados para exhibir los más diversos productos de artesanos locales.
Después de tres años de un duro trabajo de restauración, Andrea y Alejandro abrieron las puertas de lo que bautizaron como la Casa de Piedra. El emprendimiento, de neto corte turístico, cultural y gastronómico, fue originariamente concebido como una casa de té. En las mesas de su cálido interior, o en las de su colorida galería externa, empezaron a campear las tazas con tés, cafés y chocolates humeantes junto a una riquísima variedad de tortas caseras entre las que no podía faltar la famosa “torta rusa”. Elaborada en su forma tradicional con masa de levadura, caramelo y riwel (un granulado de manteca) continúa siendo ésta la vedette de las tortas que allí se pueden degustar, aunque –por supuesto- no la única. Sólo para aumentar las tentaciones del paladar, Andrea se apresura a comunicar que ofrecen también una variedad de “torta rusa” que incluye también crema y guindas.
Una taza de rico té servido en vajilla tradicional, acompañado por una variedad de deliciosas tortas será siempre una constante en la Casa de Piedra de la colonia San Miguel.
El éxito obtenido con las infusiones y los dulces llevó a sus dueños a aumentar la apuesta. Hoy, además de casa de té, la Casa de Piedra evoluciona hacia más opciones gastronómicas. Es así que se pueden saborear comidas típicas alemanas (como salchichas alemanas con chucrut, varenik y wickelles); abundantes picadas con una variedad de ingredientes que incluyen chorizos, bondiolas, pancetas y quesos caseros; y algunos domingos hasta se puede compartir un rico asado hecho bajo la sombra de los árboles del verde patio.
El interior de la Casa de Piedra combina la calidez de la exquisita combinación de sus materiales, especialmente de la piedra con la madera. Las artesanías expuestas y las antigüedades aportan el toque de color que la hace tan especial.
Pero como no sólo de comida vive el hombre, la Casa de Piedra ofrece otras cosas. Se erige ya como un espacio artesanal. Sus vitrinas, estanterías y paredes rebozan de artesanías elaboradas por artesanos locales pudiendo deleitar el visitante los ojos ante las diversas piezas de mimbrería, macetería y cerámica que la pueblan. También hay tablas para picadas, mates, chops, adornos, etc. Tanta variedad tiene un común denominador: todos los objetos remiten a la cultura alemana y pueden ser adquiridos a manera de souvenirs del lugar.
La Casa de Piedra ofrece todo tipo de souvenirs. Desde aquellos más tradicionales preparados con madera y mimbre, hasta deliciosos panes dulces elaborados especialmente para las fiestas navideñas.
De espacio artesanal a espacio cultural hay sólo un paso. Además de haber albergado ya un par de ferias de diseño, la Casa de Piedra ha organizado fiestas gastronómicas y presentaciones musicales. Y como para seguir soñando, su amplio patio espera ansioso las noches de verano para cristalizar un proyecto de cine a la gorra y –por qué no- algún ciclo de música bajo las estrellas.
A pesar de su onda un tanto informal, nada queda librado al azar en la decoración de la Casa de Piedra. Cada objeto tiene su razón de ser y definitivamente ninguno queda fuera de lugar.
Si aún no la fue visitar, no se la pierda. Haga como Sandra y Néstor, una pareja porteña que ya volvió a la Casa de Piedra por segunda vez, ahora con su hija actriz. Vaya. Está cerca, acá nomás en la colonia San Miguel, a poquitos kilómetros de la ciudad de Olavarría. Abre los sábados, domingos y feriados. Si quiere puede reservar una mesa con anticipación llamando a 02284-15507312 y 02284-15688844. Y si quiere también puede consultar la agenda de Casa de Piedra en Facebook en la siguiente dirección: http://www.facebook.com/casadepiedra.sanmiguel. Más no podemos hacer para invitarlo a la buena vida.
Las ventanas de la Casa de Piedra de colonia San Miguel conforman un detalle que la embellece aún más.