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Olavarría
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Día Internacional contra la Homofobia: “Olavarría sigue siendo hostil para con nuestra comunidad”

En un día destinado a revindicar los derechos de una minoría que históricamente ha quedado fuera de los parámetros hegemónicamente aceptados, Infoeme dialogó con diferentes activistas locales que dieron su visión sobre el significado de su lucha.

Un día como hoy, pero hace 31 años, la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió eliminar homosexualidad de su lista de enfermedades mentales, en las que las diversas identidades sexuales que no respondían a la heterosexualidad aparecían prácticamente bajo la misma clasificación que los peores trastornos y enfermedades psíquicas. Es en conmemoración de esa fecha que cada 17 de Mayo, se celebra el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y Bifobia, cuyo objetivo principal es el de “coordinar todo tipo de acciones que sirvan para denunciar la discriminación de que son objeto las personas homosexuales, bisexuales y transexuales y para hacer avanzar sus derechos en todo el mundo”. Fue en 2015 que se incorporó la bifobia al nombre de la campaña.

Es en este contexto que Infoeme aprovechó a consultar con varios de los, las y les activistas olavarrienses que día a día luchan por los derechos del colectivo LGTBIQ+ para que puedan hablar de lo que significa este día para una lucha que en la gran mayoría de los casos termina constituyéndose como un estilo de vida.

“Hace 31 años atrás la Organización Mundial de la Salud dejaba de categorizar nuestras existencias y nuestros deseos como una ¨enfermedad mental¨.  Hace 31 años atrás, el paradigma ¨Ciencia¨ informaba a la sociedad, a través de una de sus tantas instituciones, que no estábamos mal de la cabeza, dando a entender que no había pastilla o internación que nos salvara de semejante desviación anti-natural”, comentaron al respecto la “Chicho” Térez y Alex Rodríguez, dos olavarrienses que se han volcado al activismo desde hace años a partir de la convicción de que siempre “los cambios se dan gracias a la lucha y la militancia de lxs de abajo, a aquellxs que han sido históricamente violentadxs y excluidxs y se organizan para cambiar su realidad y la de las generaciones venideras”.

Es en este sentido que cada 17 de Mayo se constituye, como afirma la activista Victoria Altavista -también conocida como Madame Lú- en una fecha que sirve “para visibilizarnos aún más y para seguir activando por nuestros derechos, que fueron encajonados durante mucho tiempo”. Es en la lucha de ese enemigo común, la homofobia, que Altavista junto con muchas otras personas con identidades que se apartan de la heterosexualidad hegemónica combaten cotidianamente, “desde un lugar de actividad permanente en la comunidad y un trabajo territorial” que le hizo ver que “aún falta un recorrido sinuoso pero esperanzador”.

 En referencia a la constante  lucha contra este “odio disfrazado de fobia” es que Alan Aguirre, otro activista olavarriense del colectivo, celebra que en nuestro país se haya podido avanzar mucho pero lamenta que “en el mundo todavía se condene explícitamente la práctica de la identidad y que en muchos lugares aun sea reconocida como un delito grave, incluso castigado con la pena de muerte”.

Con respecto a la celebración de hoy, Aguirre asegura que se trata de una fecha muy importante “para todos los activistas de los derechos de las minorías sexuales y en general para todos los activistas de los Derechos Humanos, ya que los derechos que reclamamos devienen de los derechos humanos básicos fundamentales”.

“La inclusión de la homosexualidad como una enfermedad mental nos hacía sentir estigmatizados y avergonzados en nuestras propias familias, en nuestros trabajaos, en nuestra vida normal… En la familia, cuando tenemos que plantear quienes somos,  siempre es una complicación, aun hoy en día, al igual que en el ámbito laboral, en donde es muy común que siempre se escuchan chistes, burlas o cosas así, y la militancia día a día tiene que ver con plantearse fuerte ante eso  y poder unirnos en una voz que busque de la libertad y la igualdad”, agregó Aguirre sobre lo que para él significa la militancia en la que ha -y continua- trabajando.

Pero tanto tiempo de estigmatización desde los diferentes discursos y paradigmas no ha sido gratis: aunque la visión respecto a muchos temas se haya puesto en tela de juicios y siga siendo constantemente cuestionada, la discriminación y la estigmatización siguen vigentes en todos los niveles de la sociedad, tal como afirman la Chicho Térez y Alex Rodríguez, “si bien la sociedad no es la misma que en 1990, seguimos luchando contra aquellxs que nos tildan de enfermxs, que promocionan algún culto salvador o alguna terapia de reconversión que nos permita ¨volver¨ a ser esos machos o hembras cis-heterosexuales que encajan en su visión machista, binaria, patriarcal y capitalista” y revindican, así, el derecho a “desear, amar, sentir como cualquier persona cis-heterosexual”.

Desde las trincheras de la lucha contra un mal que parece plantar bandera en todas partes del mundo, Olavarría no parece ser la excepción: la homofobia, nos aseguran, está tan presente como en cualquier otro lugar y es un acto de voluntad contante -y necesario- combatirla en cada momento. En relación al panorama local, Aguirre nos dice que recién después de muchísimo tiempo “la gente está entendiendo que somos personas como todos, comprometidas, responsables, trabajadoras, que no somos criminales”. “Por suerte creo que en Olavarría se está avanzando, aunque de todas formas todavía se puede seguir viendo una cuestión un poco de arrastre cultural en donde la discriminación todavía se hace visible, pero lo que nos aporta el camino que pudieron allanar los compañeros y compañeras que estuvieron antes de nosotros es esencial: pudieron brindarnos herramientas para poder manejar mejor esa discriminación, porque no hay que quedarse ahí, de la tolerancia tenemos que pasar a la aceptación, es mucho lo que queda por hacer”, agregó Aguirre, quien insiste en el mismo punto que lxs demás: la importancia de los que estuvieron antes y sumaron su granito de arena en una lucha que parece ser -como toda revolución- eterna.

Es así que Victoria Altavista, bien plantada desde la defensa de los derechos de la identidad Trans, afirma “continuar con el legado que compañeras como Lohana y Diana nos dejaron, fortaleciendo el camino para las que vendrán, un lugar en  donde la Homofobia no forme parte, cosa que no va a ser fácil pero que con el trabajo colaborativo y el acompañamiento a todas las disidencias será exitoso”.

La Chicho Térez y Alex Rodríguez, por su parte, también hacen referencia a la homofobia que late de forma permanente en nuestra ciudad, y aseguran que “Olavarría sigue siendo hostil para con nuestra comunidad”, no sólo por los fantasmas que aun conviven en la visión de muchos de los ciudadanos, sino también desde el mismo municipio. “El estado municipal ningunea nuestra existencias y se ve reflejado en la falta de políticas públicas efectivas que sirvan para achicar esa brecha de desigualdad. Nuestra ciudad es conservadora y excluyente, pero lejos de tomarnos el palo decidimos quedarnos y luchar por lo que sentimos, no queremos irnos ni queremos que las futuras generaciones escapen obligadas buscando la tan ansiada libertad que no encuentran acá. Olavarría es facha y conservadora ¿No se siente bien leerlo no? Seguramente no”, afirmaron en relación a la forma en que la ciudad trata a las disidencias y, a la vez, lo que pretenden dejar como legado de su lucha.

El cupo laboral trans tiene que ser un hecho, la no discriminación también tiene que serlo. Todas las políticas públicas que reclamamos hace años las disidencias tienen que existir para que nuestra ciudad deje de ser la que expulsa, la que margina, la que violenta y nos sigue colocando en ese mismo lugar de hace más de 30 años atrás. El lugar de enfermxs por el sólo hecho de existir y sentir”, concluyeron.

Por su parte, Aguirre enfatizó en lo importancia que tiene este día para poder visibilizar este reclamo tantas veces desoído que “nos convoca a seguir adelante en esta lucha en la cual tenemos que plantear a las mayorías si en el ejercicio del poder van a dar derechos a todas personas como corresponde o van a anular el derecho de las minorías para imponer una hegemonía”.

Es así que la lucha pareciera volverse ley para darle voz a un colectivo que lleva años siendo silenciado, desplazado y violentado por una hegemonía que, como afirma Altavista, “no permite ser”, por lo que se vuelve imperativo  “seguir avanzando, seguir activando, seguir militando, porque somos parte de la sociedad y merecemos los mismos derechos”.

 

 

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