El Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) realizó un relevamiento sobre el consumo de carne, el informe arrojó que en 2018 el consumo de carne vacuna cerró con una merma promedio por habitante del 1,9%, en diciembre cayó al 13%.
El informe además señaló que en los últimos meses también se redujo el consumo de leche, medicamentos, y demás bienes y servicios básicos. Destacaron que los factores de la caída en el consumo son “múltiples” y explicó que “a la elevada tasa de interés, que desincentiva la compra en cuotas, se suma la cuantiosa caída en el poder adquisitivo asociada al proceso de alta inflación”.
No obstante, el documento advirtió que “un rasgo distintivo de la crisis de consumo actual es que se ha difundido a segmentos que típicamente se mostraban indemnes a la reducción del poder adquisitivo”.
Entre los productos que redujeron su nivel de ventas en 2018 se encuentra la leche fluida con una reducción del 1,5%, se confirmó́ a partir del dato de enero, que muestra una aceleración al 5,8% de retracción interanual. En este sentido, las ventas en este rubro ya acumulan una merma de 14,2% en 3 años.
El segmento de servicios también mostró un desempeño magro en los últimos meses: las subas tarifarias, que en el último año acumularon un 55,1% para servicios del hogar y 69,5% para transporte, se vinculan directamente con la disminición del consumo.
Al analizar el índice de servicios públicos que reporta el Indec se tiene una baja del 0,8% para en el uso de transporte público, de 0,4% para el agua en red, del 1,6% para el gas natural y del 9,4% para la energía eléctrica.
Medicamentos, fue otro de los rubro que sufrió una caída interanual del 1,86% en cuanto a las cantidades vendidas de diciembre y, en el corriente año, no muestra señales de recuperación: la venta de medicamentos disminuye 2,6% en el primer bimestre.
Todos estos se tratan de rubros típicamente “inelásticos” respecto al ingreso, debido a su carácter de insustituibles en la canasta de consumo de cualquier familia.
Para finalizar, el informe sostuvo que “el fenómeno de desplome en el consumo es pernicioso sobre la economía en más de un sentido. Por un lado afecta la recaudación, lo cual atenta contra la posibilidad de cumplimiento del programa de déficit cero. Por otro lado, incide sobre la realidad microeconómica de los comerciantes, muchos de los cuáles no pueden hacer frente a las nuevas condiciones y deciden reducir su estructura operativa o bajar las persianas”.