Mauro Castro: “La mayoría de los gimnasios están fundidos”

Lo aseguró Mauro Castro, histórico preparador físico de Olavarría y propietario de un gimnasio. Habló sobre el protocolo presentado para reabrir los gimnasios bajo estrictas medidas sanitarias. La dura realidad que atraviesa el sector y las pocas expectativas de reactivación.

Mauro Castro es preparador físico y en 2012 luego de mucho esfuerzo logró abrir su propio espacio. Quienes lo conocen destacan su energía, actitud positiva, generosidad y pasión por el deporte y la salud.

 

Hoy, tanto él como mucho de sus colegas, atraviesan uno de los peores momentos de la actividad. La pandemia del coronavirus los dejó sin la posibilidad de trabajar y ganarse el sustento diario. “En mi caso solo tengo esto”, señaló Mauro y agregó “si no tenemos abierto el gimnasio, no ganamos dinero”.

 

En su caso particular, contó que “el propietario del local no me está cobrando el alquiler pero en algún momento me lo va a cobrar. Además, al no tener ingresos, no pague el alquiler de mi casa. No estoy pagando cosas porque necesito esa plata para comer”.

 

Esa es mi realidad en este momento, y no me da vergüenza decirlo. Nadie se esperaba todo esto, aseguró Mauro Castro. 

 

Un protocolo para volver a los gimnasios

 

Castro indicó que “creemos que se puede llegar a trabajar con un protocolo de seguridad consciente”. Detalló que él mismo le presentó a las autoridades sanitarias “un protocolo que vino de la Federación de Gimnasios de la provincia y de una Federación de Culturismo” y que en base a eso se elaboró y elevó a Provincia el pedido de autorización.

 

Ahora se encuentran esperando una respuesta. Entre las medidas presentadas se destaca un estricto sistema de higiene, distancia entre los asistentes a los gimnasios y el uso de tapabocas y máscaras.

 

 

“Nosotros teniendo un protocolo de seguridad no vamos a dejar que anden dos o tres personas en la misma máquina”, aseguró y resaltó la importancia de respetar las medidas sanitarias para poder volver a la actividad.

 

Sin embargo, Castro no es demasiado optimista: “si de acá viene una respuesta que no es positiva vamos a tener que hacer algo. En Rosario por ejemplo hicieron una marcha y salieron a la calle para expresar que querían trabajar”.

 

Clases online, alquiler de equipamiento y deudas

 

“Ayer estaba hablando con un colega de Venado Tuerto que está vendiendo las máquinas para comer. Y es un capital que nosotros no lo recuperamos más”, expresó. La preocupación le gana terreno a las expectativas y deja paso a la angustia.

 

Mauro da clases públicas que transmite de manera online pero “no puedo cobrar algo que no estoy supervisando” y además “hay gente que no tiene la guita para pagarte la clase”.

 

“A nosotros esto nos mató. Yo el 16 de marzo cerré el gimnasio. Es mucho tiempo” y cuando pueda empezar a trabajar “voy a arrancar con deuda. La mayoría de los gimnasios están fundidos”, remató.

 

La vuelta a la “normalidad” se ve cada vez más lejana. Eso tampoco significará la reactivación completa de la actividad. “Si empezamos a trabajar vamos a hacerlo para pagar deudas y subsistir. Vamos a trabajar con menos del 50 por ciento de la gente y vamos a tener que cobrar una cuota mayor”.

 

¿Cuánto tiempo más pueden soportar? No mucho más. “En junio se me viene la etapa de fideos, solo fideos. A mis hijos no puedo decirle que no tengo para darles de comer, uno grande se la banca pero si yo no trabajo no genero dinero”.

 

Hacia el final de la entrevista, Mauro Castro señaló que esta situación “te pone triste” porque “capaz que tenés que empezar a vender máquinas para poder comer y esa inversión no la recuperás más”.

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