Esteban Roldán: El milagro de volver a pedalear

Esteban Roldán: El milagro de volver a pedalear

Esteban Roldán tiene 37 años, es ciclista y corre carreras desde los 11. A fines de enero sufrió un gravísimo accidente cuando tomaba parte de un entrenamiento de la denominada Vuelta de San Juan. Hace tres semanas que recibió el alta médica y volvió a subirse a su querida bicicleta.

“Gracias a Dios me encuentro muy bien de salud” afirmó Esteban Roldán a Infoeme. Esa afirmación encierra detrás una historia de fortaleza y superación. Enfrentó una operación de cráneo y una en su cara. Sufrió además fractura de maxilar, de tabique, de pómulo, daños en su dentadura y en un hueso debajo de uno de sus ojos.

 

“La recuperación fue muy rápida. Me habían dicho después de la primera operación de la cabeza que tenía que esperar un año. A los días ya no me dolía nada, estaba agachado y haciendo fuerza”, contó Esteban con voz pausada y calma.

 

Agregó: “Después me hicieron la operación de la cara. Me daban 6 meses de recuperación. Tenía cuatro fracturas en los pómulos, en el maxilar y en el ojo. Al mes y  días me dieron el alta”.

 

Esteban encuentra en su buen estado físico y en su fe los motivos de su asombrosa evolución de salud. “Los médicos se asombraron de la recuperación. Tengo un buen estado físico, voy al gimnasio, corro en bici, pedaleo, no fumo ni tomo”, explicó.

 

 

El accidente que sufrió fue a fines de enero cuando participaba en una de las categorías de la Vuelta de San Juan. Los partes médicos que se conocieron en ese momento no eran alentadores.

 

El ciclista recordó el momento del accidente y señaló que me levanté tres veces porque me estaban robando, me querían sacar las zapatillas y robar la bici. Me levantaba, hacía dos pasos y me desvanecía por la pérdida de sangre que tenía”.

 

Un ciclista italiano lo auxilió hasta la llegada de la ambulacia: “Me hizo un torniquete en la cabeza pero no había forma de parar la sangre. Del lugar del accidente hasta el Hospital había 75 kilómetros. Me aguanté todo ahí y me desvanecí en el hospital, entré en coma”.

 

“Estaba pesando 65 kilos eso me pasó factura porque me quedé sin azúcar en el cuerpo y por eso fue el accidente. Me desvanecí arriba de la bicicleta a 95 kilómetros, quedó marcado el velocímetro. Agarre una planta con toda la cabeza y la cara”, indicó. 

 

 

El Hospital de San Juan y un viaje de 33 horas en colectivo

 

El 3 de febrero su familia viajó a San Juan para acompañarlo. Los médicos les comunicaron que recién en 10 o 15 días iba a despertar. Incluso, les advirtieron el peor panorama.

 

“Al tercer día desperté solo. Y al cuarto día ya estaba hablando. Para los médicos fue un asombro, dijeron que fue la mano de Dios que me salvó”, indicó.

 

Luego de 13 días recibió el alta. Para su traslado se necesitaba un avión sanitario o una ambulancia equipada, “pero no había” recordó Esteban.

 

 

Fue así que emprendió el regreso a Olavarría en un colectivo de larga distancia. “Mi hijo consiguió los pasajes por intermedio del Municipio y me vine. Fueron 33 horas viajando después de 12 días de la operación de la cabeza”.  

 

El relato sigue con detalles y naturalidad: “Tenía debajo de la mandíbula un cacho del maxilar colgado que no me habían visto porque estaba barbudo. Como esa parte estaba desprendida me ponía curitas para que no se me caiga”.

 

“Sentí vergüenza, todos me miraban”, reconoció Esteban.  

 

 

Volver a pedalear

 

Esteban recibió el alta médica hace tres semanas y ya corrió tres carreras en Olavarría, Tapalqué y Azul. Lo único que deseaba durante todo este proceso era “volver a pedalear”.

 

Cuando me dieron el alta para empezar a pedalear y salí como chico con zapato nuevo, contó Esteban.

 

Aseguró que se baja de la bicicleta y no tiene dolores ni molestias. Se siente cada vez mejor y se asombra de eso. No solo él sino también su familia, los médicos y la gente que se preocupó por su salud.

 

No le alcanzan las palabras para agradecer la preocupación de muchas personas: “Ellos me dieron la fuerza para salir adelante. Yo sentía esa fuerza”.

 

 

Destacó la ayuda económica del Municipio para que su familia pudiera viajar a verlo y de toda la gente que organizó eventos para acompañarlo. “La gente fue muy solidaria, no pensé que el accidente iba a conmover, todos pusieron un granito de arena para mi recuperación”, señaló.

 

Esteban vive el ciclismo con pasión y su hijo de 16 años sigue ese impulso. Él también le da fuerzas para seguir adelante, para no pensar una y otra vez en el accidente.

 

“Soy consciente de lo que pasó pero no pienso en las cicatrices que me quedaron. Hoy me miro en el espejo y si, quedé marcado para toda la vida pero creo que esta es una posibilidad de vida que me dieron de vuelta”, aseguró. 

 

Su destino podría haber sido otro y recordó con mucho cariño a Claudio Heredia un ciclista que tuvo un accidente similar y lamentablemente falleció: “Este domingo en el Autódromo vamos a hacer una carrera homenaje, un reconocimiento para él”.

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