El único detenido por el caso de la desaparición de Carlos Cordero, reúne un vasto prontuario delictivo que lo hizo conocido en la ciudad y la región. Protagonista de escapes en las cárceles de Sierra Chica y General Alvear, fue condenado por robo y tenencia de armas. También se lo señaló como integrante de la “Banda del oro”, un grupo que azotó hace una década a la Ciudad y varias localidades de la zona. En 2016 fue aprehendido por ir armado a los Corsos. Su caso más reciente: embistió a un patrullero que quiso interceptarlo.