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Emotivo hallazgo del loro desaparecido

En animal, por el que se ofrecía la recompensa de 10.000 pesos, fue encontrado por su familia este viernes

Después de varios días de búsqueda desesperada, apareció el loro que se encontraba desaparecido desde el jueves pasado y por el cual la familia entregaba 10.000 pesos de recompensa.

El ave había desaparecido de su casa del Barrio facundo Quiroga II la tarde del pasado jueves, y lo último que habían sabido de él era que lo habían visto y lo habían tratado de capturar sin éxito en a la intersección de Pringles y Avellaneda.

 “Quisieron agarrarlo y no pudieron”, contó el dueño del animal, quien afirma que la mascota “es parte de nuestra familia, siempre vivió suelto dentro de casa, no conoce una jaula”.

Después de haber lanzado un ofrecimiento de 10.000 pesos de recompensa a quien lo devolviera, el dueño recibió un aviso poco alentador: una señora lo llamó para avisarle que había visto a unos jóvenes que intentaban cazarlo con un aire comprimido.

“Entonces ella les dijo que no, que ese el loro tenia dueño, que por favor no le tiraran y demás, pero seguía sin aparecer, hasta hoy. Yo soy repartidos, y hoy temprano salí a trabajar con mi señora, como todos los días, a llevar un pedido al Barrio Nicolás Avellaneda, entonces a la vuelta pase por esos lados, cerca del predio la Colmena, para ver si estaba”, contó Ezequiel, quien, el día de hoy, afirma haber recibido “el mejor regalo de cumpleaños que podía esperar”.

“Un amigo me mandó mensajes para desearme feliz cumpleaños y ver si había tenido suerte, le dije que no, que no lo habíamos encontrado, y él me respondió que tuviera fé, que lo iba a encontrar. Corté, hicimos dos cuadras, y mi señora dijo ¨vi algo”. Me pareció raro que lo hubiese visto, porque estaba lloviendo y no se veía nada, pero frené y bajamos, había palomas, teros, era encontrar una aguja en un pajar”, relató el dueño del animal, quien terminó llevándose una grata sorpresa.

“Mirábamos y mirábamos pero no veíamos nada, hasta que mi señora me dijo ¨ahí estᨠy le vi la cabecita amarilla ahí, cuando nos vio empezó a hablar, así que subí, estiré la mano y vino. Ahora está en casa de nuevo, comiendo”, concluyó el dueño.

 

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