Once testigos relataron la escena del femicidio en el estacionamiento del Bingo

En una larga jornada que se desarrolló en el Tribunal Oral en lo Criminal Nº1 de Azul, once personas declararon en el juicio, con modalidad por jurados, que acusa a José Milton Tapia de matar a Silvia Noemí Marchesi, bajo la figura de femicidio.

Cobertura especial Infoeme / Daiana Coppero

Este martes comenzó en la ciudad de Azul el primer juicio por jurados por un femicidio ocurrido en Olavarría. Se trata del caso ocurrido el 11 de febrero de 2014 en el estacionamiento del Bingo de nuestra ciudad y por el que llega acusado el militar retirado José Milton Tapia, quien está señalado como el presunto autor de los tres disparos que le provocaron la muerte a Silvia Noemí Machesi.

Una larga y cansadora audiencia comenzó a las 7.00 de la mañana con la selección del jurado, integrado por doce personas, seis varones y seis mujeres, más otros seis jurados suplentes que estarán presentes en todas las jornadas del juicio, que se prevé que culminarán el jueves.

Cerca de las 14.15 inició el debate con la promesa y juramento de los integrantes del jurado, que deberán determinar si el acusado es "culpable" o "no culpable" del hecho que se le imputa. El juez Martín Céspedes leyó los principios constitucionales a tener en cuenta y dio las instrucciones correspondientes para los jurados que son ciudadanos de diferentes ciudades de la región y entre los cuales hay olavarrienses.

20151124090300.jpg

En la formalidad del juicio, el Fiscal General Cristian Citterio - en reemplazo de Martín Pizzolo – de la parte acusatoria, dio su alegato inicial y dirigiéndose al jurado sostuvo que "voy a probarles que el señor Tapia cometió un delito por el cual debe ser declarado culpable. Les voy a ofrecer herramientas para que lleguen a esa acusación". Y advirtió: "Presten atención a los peritos psicológicos, estén atentos a los antecedentes de Tapia".

A su turno, el Defensor Oficial Martín Marcelli sostuvo que "pareciera un caso fácil porque el señor Tapia disparó tres veces a la señora Marchesi, pero lo que no dice el fiscal es que la señora esa noche salía con su novio del Bingo" y agregó que "no estamos hablando de violencia de género o femicidio, estamos hablando de un homicidio pasional, porque cuando una persona encuentra a su mujer con otro, lo lleva a hacer cosas sin consciencia. Tapia comete un grave error en un momento de perturbación de la consciencia, no es culpable en su totalidad porque una persona en situación límite no reacciona".

"No es un caso tan sencillo, nos tenemos que situar en la situación de Tapia y pensar que haríamos en ese momento. Tapia no fue culpable", concluyó el alegato inicial del defensor.

El primero de los testigos del juicio fue Gastón Urruti, el acompañante de la señora Marchesi que se encontraba con ella al momento del crimen.

Describió de forma confusa, con titubeos, errores e imprecisiones, la madrugada del 11 de febrero de 2014 (que no recordó precisamente si fue 11 de enero u 11 de febrero). Frente a las preguntas de fiscal y defensor, el testigo dijo y se desdijo, no entendió algunas preguntas y respondió con poca precisión.

En su relato, recordó que "Silvia me pasó a buscar y yo manejé porque ella no veía bien. Estacionamos y entramos al Bingo. Más o menos a la hora ella me pregunta si la puedo llevar al cajero automático. Fuimos y volvimos a estacionar en el mismo lugar. Serían las 3.20 de la mañana, porque tengo como referencia la combi de Azul que lleva y trae gente a esa hora".

Siento un ruido, yo estaba acomodando el asiento para salir. Siento un estallido y por instinto abrí la puerta del auto y salí corriendo.

Indicó que "llegó la policía del Bingo y me levantó la remera. Me dijo que estaba herido de bala y que esperara a la ambulancia". En relación a los disparos, dijo que fueron "dos o tres" y no recordó si pidió ayuda o no. Tampoco vio a la persona que efectuó los disparos, que "por comentarios de diarios, radio y televisión supe que era el ex marido".


20151124090134.jpg

Luego Urruti contó su relación con Silvia Marchesi. Dijo que "la conocía de la Cooperativa de hacía 4 o 5 años porque era compañera de trabajo. Nos estábamos conociendo desde hacía 3 o 4 meses. Ella me dijo que estaba separada desde hacía como 10 años".

Sostuvo y remarcó que estaban iniciando una relación, que Silvia no le contó quien era el ex esposo y que conocía a dos de sus hijos: "a Magalí y al más chiquito". También manifestó que tan solo había ido en una oportunidad a la casa porque "me pidió un presupuesto para construir un garage".

El defensor Marcelli consultó a Urruti sobre una declaración suya de esa madrugada en dependencia policial, en la que presuntamente él habría dicho que vio a la persona que efectuó los disparos. El testigo respondió que "puede ser que haya dicho que lo vi, pero no recuerdo haberlo dicho".

Además consultó sobre un número telefónico con característica de la localidad de Azul que Urruti reconoció como propio pero dijo que "charlábamos en el trabajo, a veces nos mensajeábamos, muy de vez en cuando".

Seguidamente declararon los testigos Alan Peralta y Jorge Rey, dos trabajadores del estacionamiento del Bingo que se encontraban en el lugar al momento del hecho. Ambos coincidieron en que Urruti y Marchesi no actuaban "como si fueran una pareja, pero no prestamos atención", sino que "iban caminando a la par desde el Bingo hasta donde estaba estacionado el vehículo".

Los dos indicaron que se encontraban en la garita de entrada al estacionamiento y que vieron una camioneta que se acercó hasta el auto. Disintieron con la marca del vehículo y con el lugar donde se detuvo, pero estuvieron de acuerdo en destacar que "se bajó un hombre canoso, que después de que escuchamos los disparos se subió a la camioneta y se fue por calle Lamadrid".

Peralta, además, sostuvo que ese mismo hombre gritó "viste que te iba a encontrar" y que rompió un vidrio.

Luego de un cuarto intermedio, declaró José Meza, un policía que al momento del hecho cumplía funciones en la Comisaría Primera de Olavarría y fue el primer móvil en acudir al lugar por "un llamado de disturbio de armas de fuego en el Bingo". Señaló que había una gran cantidad de gente, entre los cuales se encontraban efectivos de seguridad del Bingo y playeros del estacionamiento".

No recordó la hora en la que arribó al lugar, pero señaló que preservó la escena con una cinta en el radio de una cuadra "hasta que llegara Policía Científica".


20151124090133.jpg

Seguidamente, la fiscalía presentó el testimonio de Raquel Naistud, médica del Hospital Municipal "Héctor Cura" que se encontraba de guardia en la madrugada del 11 de febrero. La mujer no recordó el hecho y aunque se le presentó una constancia de atención a Gastón Urruti por la herida que presentaba en su costado, la doctora reconoció su letra "pero no recuerdo nada".

La sexta testigo de la jornada fue la oficial Lorena Rodriguez quien, al igual que José Mesa, se presentó en el primer móvil que llegó al estacionamiento del Bingo. Agregó que "al lado del Megane Rojo se encontraba en el piso una femenina sin vida con disparos de arma en el pecho", y que "escuchamos por radio que se había entregado en Azul el autor de los disparos".

Leonardo Daher, el jefe de seguridad del Bingo, también se reconoció presente en el predio en la madrugada del crimen. Indicó que estaba en el turno de 22.00 a 6.00 y que en la recorrida "escuché explosiones y resguardé a la gente que tengo a cargo dentro de la garita. Estábamos en shock".

Un hombre que salió detrás de los autos me dijo 'llamá a la policía que el hijo de puta la mató', y ahí veo que la camioneta se va por calle Lamadrid.

El entonces Comisario titular de la Comisaría Primera de Olavarría, Luis Albertario, también dio su testimonio y sostuvo que "cerca de las 4.00 me notifican del hecho en el estacionamiento del Bingo. Concurro al lugar con el Comisario Ordoqui y la fiscal de turno Susana Alonso. Allí nos informaron de un herido leve que había sido asistido".

Manifestó que se fue a la Comisaría "a entrevistar al testigo presencial del hecho, quien refirió lo ocurrido e identificó a la ex pareja como el agresor".

El testimonio tal vez más largo de la maratónica jornada, que se extendió hasta pasadas las 18.30 de este martes, fue el de Carlos Agozzino, el yerno del acusado del femicidio y la persona que lo acompañó hasta la Comisaría de Azul a entregarse.

Recordó que "4.10 o 4.15 me golpean la reja y levanto la persiana. Él me dijo 'me mandé una macana, maté a mi mujer'. Estaba alcoholizado, ensangrentado y muy nervioso. Me pidió que lo acompañara a la comisaría a entregarse".

Contó que "me dijo que lo llamaron por teléfono cuando estaba en el club tomando unos vinos, que le dijeron 'viejo cornudo, tu mujer está saliendo del bingo riéndose, abrazados y a los besos con otro'. Que cuando escuchó eso salió para Olavarría".

Agozzino indicó que hace 34 años es el yerno de Tapia. Que su esposa Norma es la primera hija del acusado –que en total tiene 10 hijos–, pero que no es hija de Silvia Marchesi, sino que es fruto del primer matrimonio de Tapia.

"Con Silvia hacía 20 años que estaban juntos, pero ella no es la mujer verdadera de Tapia. Ellos estaban en pareja porque en Navidad y Año Nuevo había comido con Silvia y los chicos, y no con nosotros. Silvia y Tapia se peleaban, no se si estaban juntos, pero yo no me meto en las parejas de otros. Él se había construído una casa enfrente, a veces vivía ahí y a veces con Silvia", relató Agozzino.

Andaban en el tire y afloje. Sospechaba que ella andaba con otro y que le robaba plata. A Silvia le gustaba mucho jugar.

"José era muy tranquilo, ese día le sentí mucho aliento a alcohol, estaba nervioso y alterado. Él siempre fue muy estricto, por su formación en el ejército, pero nunca tuvo problemas con nadie. Esa madrugada lo noté muy nervioso, muy sacado. Jamás lo había visto así, ni siquiera alcoholizado", manifestó.


20151124090138.jpg

Finalmente, se refirió a la entrega de Tapia: "lo acompañé a la comisaría primera de acá de Azul, le dijo al oficial que él le disparó, pero no sabía realmente si le había pegado el tiro. Fue con un 38 largo, que me comentó que siempre llevaba un arma en el auto".

Por último declararon dos policías del destacamento azuleño, el subteniente Néstor Borda y el Oficial de Servicio Diego Ournau. Manifestaron que cerca de las 4.30 Tapia "llegó a la comisaría y manifestó que se venía a entregar porque le había pegado un tiro a la señora; nosotros teníamos conocimiento de algo que había pasado en Olavarría por la radio".

Ambos coincidieron en que Tapia también entregó el arma de fuego, un revólver calibre 38, y que "observamos que tenía tres municiones intactas en el tanque".

Este miércoles continuará el juicio con las declaraciones de más testigos desde las 8.30 en la sede del Tribunal Oral en lo Criminal Nº1 de Azul.


Fuente:

Notas Relacionadas

Deja tu comentario