Nunca asoman como lo que son

La masacre en un boliche de San Luis casi no tiene precedentes, pero como pasó allá, no tiene el impacto que debería tener.

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Mauro Szeta, especial para Infoeme

En algunos diarios nacionales, la noticia, fue casi una breve. Otra vez, esos mismos medios nacionales, insistieron con los homicidios en ocasión de robo, que conmovieron en el GBA.

Pero lo que pasó en un boliche de Naschel (San Luis), es gravísimo. No sólo por la masacre en sí, sino porque el que la cometió es un policía en actividad que acababa de lograr un ascenso, y del que nadie desconfiaba.

Aún no se sabe qué llevó al policía Walter Fabián Talquenca, a matar como mató. Lo concretó es que lo hizo. Lo concreto es que "se cargó a un comisario, y a un camionero" e hirió a otras 18 personas más. Un desastre total.

Como siempre pasa en casi todas estas masacres, más clásicas de Estados Unidos que de aquí, nada hacía prever el final.

Es más, sgún el ministro de Seguridad, Martín Olivero, y el jefe de la Policía, comisario Oscar Papaño, el legajo del inspector Walter Fabián Talquenca no hacía prever que pudiera tener un arranque como el que tuvo y que terminó con la vida del comisario Julio Marcelo Barrios y del camionero Fernando Brizuela.

Lo que consta en la foja de Talquenca "no ameritaba sospechas. De hecho, el año pasado había ascendido. Y antes de que el efectivo sea promovido, un gabinete se reúne y dice si la persona está apta o no", abundó Olivero en declaraciones al diario República de San Luis.

Talquenca es padre de cinco chicos. Nació en La Paz, Mendoza. Se sumó a las filas de la fuerza el 13 de mayo de 1997. Trabajó en la comisaría 6ª de San Luis, en la 9ª de Villa Mercedes y el Cuerpo de Operaciones Especiales (COE). Por la edad fue trasladado al destacamento Nº 24 de San José del Morro.

Como vivía en Naschel, viajaba a esa localidad para prestar servicio. Pero el viernes, cuando tuvo su propio día de furia, estaba de franco.

Olivero recordó que en el 2000, el inspector fue herido en un asalto en una sucursal del Banco Banex de Villa Mercedes, cuando estaba de guardia.

"Tenía bajo perfil. En su legajo dice textualmente ·de buen trato hacia sus camaradas y el público en general, demuestra sacrificio y cooperación con el servicio, respetuoso con sus superiores y de buen trato con sus subordinados", leyó el ministro.

Agregó que tuvo dos sumarios administrativos: uno por abandono de su lugar de trabajo, y el otro, por una irregularidad en un servicio adicional.

Dijo que tampoco cuenta con causas por violencia familiar o de género. Las versiones que refieren que Talquenca había tenido una discusión o le había pegado a su mujer antes de comenzar el tiroteo no están acreditadas.

Especulaciones hay miles. Lo cierto es que un test de alcoholemia que le hicieron tras la masacre, le dio positivo.

El alcohol, por sí solo, no puede explicar semejante locura. Las causas hay que buscarlas en la psiquis, en la cabeza del matador. Sólo él sabe por qué lo hizo.

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