Disfrutar de un aire limpio es un derecho elemental

Nuestra civilización infringe sistemáticamente un derecho de los seres humanos, la calidad del aire que respiramos. La polución mata cada año a siete millones de personas.

El Día de la Tierra de celebra cada 22 de abril en todos los países y rincones del planeta desde el año 1970. Su gran impulsor fue el senador demócrata estadounidense Gaylord Nelson, un adelantado a su tiempo. Uno de los primeros con traje y corbata que trabajó para concienciar a la población de la importancia de respetar el medio ambiente e informar sobre los problemas de sostenibilidad a los que se enfrentaba el ser humano, entre los que destacaba la superpoblación o la contaminación, un ser humano responsable directo de los grandes males a los que se enfrenta el planeta azul.

Disfrutar de un aire limpio y respirable, un derecho elemental


Desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, cada vez que se viola alguno de estos códigos de convivencia entre naciones, hay vencedores y vencidos. Sin embargo, hoy nuestra civilización infringe sistemáticamente un derecho que, aunque no aparece como tal en el texto, sí lo es para los seres humanos, la calidad del aire que respiramos. Un atentando a los ciudadanos que no responde a riqueza, raza o religión. China, una de las mayores potencias del mundo, afronta un reto mayor que avanzar en las desigualdades sociales o la falta de libertades, combatir la nube atmosférica que cubre el país, que deja cada año cerca de un millón de muertes.


Un futuro más cálido, húmedo y seco

La conferencia sobre Cambio Climático de París ha servido, sobre todo, para desterrar efinitivamente el escepticismo. Ya nadie duda de que el Calentamiento Global es un hecho. Los efectos son demasiado visibles y los datos contundentes. El pasado febrero ha marcado un nuevo registro histórico, con un aumento de 1,35 grados respecto a la media normal del mes. Un anticipo del que seguramente acabará siendo el año más cálido desde que se toman registros.


Ser consciente de un problema siempre es el primer paso para superarlo. Pero en la cuestión del clima quizás sea demasiado tarde y ahora debamos pensar en cómo adaptarnos.


Los científicos calculan que la edad de la Tierra es superior a los 4,5 millones de años, pero el Día de la Tierra sólo se celebra desde hace 46. El Día de la Tierra nos inspira a todos a apreciar nuestros pequeños y grandes gestos que van desde las excursiones de senderismo en familia a iniciativas de reciclaje a lo largo de toda la ciudad.


Originalmente ideado por el activista por la paz John McConnell en 1969, el Día de la Tierra fue establecido al año siguiente por el senador estadounidense Gaylord Nelson. Preocupado por el impacto de la humanidad sobre la naturaleza, Nelson intentaba concienciar a la gente sobre las cuestiones medioambientales. Desde su creación, el Día de la Tierra se ha extendido a casi 200 países, con millones de personas que lo celebran en todo el mundo.


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El Día de la Tierra es una jornada para reflexionar. Admiro personalmente la persistencia y la creatividad de la naturaleza. Nuestro planeta -con su alternancia entre el abrasador calor y el glacial frío, sus picos serrados y sus profundas zanjas- puede no ser siempre amable con sus habitantes. sin embargo, de alguna forma la fauna y la flora logran prosperar. En un día como hoy, recordamos y celebramos nuestra casa dentro de este gran e impresionante ecosistema.



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