Una nueva sentada frente a la sede de Fátima

Padres y estudiantes del Colegio volvieron a protestar este jueves en la sede del Colegio. Denuncian medidas de “autoritarismo” por parte de las responsables de la institución y exigen la remoción del director institucional Marcelo Blanco y la representante legal Betina Méndez. La carta que envió obispo de la Diócesis de Azul, Hugo Salaberry.

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Fotos Alejandro Casamayou

Este jueves al mediodía padres y alumnos de Fátima volvieron a concentrarse frente a la sede del Colegio para protestar contra las medidas de “autoritarismo” de y pedir la remoción de su cargo del director institucional, Marcelo Blanco y la representante legal Betina Méndez.

La protesta que se lleva a cabo por tercer día consecutivo incluyó una sentada y corte de calle en España al 3700.



Los integrantes de la comunidad educativa presentaron al obispo de la Diócesis de Azul, Hugo Salaberry una carta para que evalúe la situación de Blanco que se transcribe a continuación:

“Ref.: Situación institucional del Colegio Nuestra Sra. De Fátima

De nuestra mayor consideración.

Quienes suscribimos, padres de alumnos del Colegio Nuestra Señora de Fátima de Olavarría, debemos dirigimos a Usted en virtud de una sucesión de hechos indeseados, a los cuales no se halla resolución por las vías normales.

No nos resulta grato, tener que recurrir a este medio para requerir que disponga las acciones necesarias para revertir situaciones que están agravando de manera progresiva a nuestra querida Institución Educativa, a los seres humanos que desempeñan en ella su actividad laboral y que afecta la integridad espiritual de nuestros hijos –alumnos de la Institución-.

Hace algunos meses, más exactamente en Noviembre de 2013, los padres de alumnos supimos de manera no formal sobre la existencia de un nuevo cargo que creó ése Obispado, dentro del Colegio Fátima, el cual denominaron Dirección Institucional. Tanto el nombre del cargo, como el nombre de su ocupante y las funciones a él atribuidas, no nos fueron comunicados formalmente, tal lo habitual ante cualquier hecho que ocurre dentro de la Comunidad Educativa. Es decir que toda información acerca del cargo, se transmitió de boca en boca entre los padres.

De la misma manera nos fuimos comunicando sobre el cese del anterior representante legal y la futura incorporación de una persona extraña a la institución en su lugar.

Debemos decir que no tuvimos mayor alternativa que recurrir a nuestra buena fe, y creer en la legitimidad del cargo de Director Institucional, la fuente de su creación y los motivos que llevaron al Obispado a crearlo. Aún sin tener información confiable y fehaciente de todo ello.

A partir de dicha fecha, la vida educativa normal del Colegio comenzó a presentar sobresaltos desagradables, hechos sorprendentes y sucesos reñidos con las normas básicas del entendimiento y hasta tomándose determinaciones de dudosa legalidad.



Desde otras entidades fuimos recibiendo comentarios y antecedentes sobre el desempeño de ambigua calidad de quienes han ocupado los nuevos puestos de ‘Representante Legal’ y de ‘Dirección Institucional’, y lo que en principio era percibido como simples comentarios fueron tomando valor de verdad cuando al avanzar del tiempo comenzamos a observar actitudes y decisiones que se enfrentan con lo apropiado y lo legitimo dentro tanto de una relación educativa como de una relación ‘comercial’ como la que pretenden los nombrados.

Sirve de ejemplo de lo que manifestamos los hechos puntuales que se describen a continuación para poner en su conocimiento, no porque sean los únicos sino porque son los que describen los rasgos de nuestro descontento:

• El cobro de manera irregular, sin constancia de pago apropiada, de un monto extra a los egresados de 6to año de primaria para la reserva de banco para secundaria;
• El cierre de inscripción a secundaria de manera imprevista e irregular que dejó sin banco a varios de los alumnos egresantes de 6to año del primario;
• La administración incorrecta por parte de la Dirección Institucional de fondos solicitados a las familias para materiales y fotocopias a utilizar por los niños de Jardín y primaria;
• El cobro de una cuota mensual para una supuesta ‘UNIÓN DE PADRES’ que no existe y a la que nadie rinde cuentas;

• La sustracción u omisión de entrega de dinero recaudado por venta de Rifas.
• Imposición de normas para el desarrollo de fiesta de Presentación de distintivos en el nivel secundario que escapan de la lógica y llegan al absurdo como por ejemplo
“NO TIRAR PAPELITOS” y “NO USAR BOMBOS”;

• Quita de la media beca por tercer hijo, tradicional en esta institución.

• Las limitaciones aplicadas sobre el Centro de Estudiantes constituido en el nivel secundario como incentivo a la participación de los alumnos en el trayecto escolar que les priva de poder desempeñar las tareas que se proponen y representar fielmente los intereses de sus compañeros

• Las restricciones que se han impuestos a los alumnos de 6to año del secundario para realizar actividades para solventar los gastos de la promoción, así como el quite de colaboración para la organización de la fiesta;
• Prohibición de la despedida de 5to a 6to en el nivel secundario, tradicional en nuestra institución;
• La omisión de la solicitud del Teatro Municipal para la realización de la entrega de diplomas del nivel secundario, como se ha realizado en los años anteriores.

En toda la trayectoria de la Institución a la que hemos confiado la educación y formación de nuestros hijos, si algo era una tranquilidad era que en ella todos encontrábamos una puerta abierta para plantear las dificultades y crear mecanismos para superarlas, así como estrategias para cubrir las necesidades de todas las partes. El diálogo era sincero, abierto, transparente, respetuoso y confiable, pero en la actualidad la incorporación de las dos personas que mencionamos al inicio de la presente ha cambiado todas esas características.

No podemos confiar en sus intenciones porque no somos tratados francamente, negándose incluso a recibirnos en grupos debiendo presentarnos individualmente frente a ‘la autoridad’, y más doloroso aún es que vemos que nuestros hijos no son tratados de forma apropiada, ya que en términos generales son utilizados como herramientas de sus ambiciones, manipulados con privilegios, engañados en su buena fe por dos actores institucionales que no poseen sentido de pertenencia a la comunidad y la ven fríamente como un ‘negocio’.
Por todo lo expuesto, requerimos de Su parte una urgente intervención que dé humana resolución a los problemas planteados. Por la supervivencia del Colegio Nuestra Señora de Fátima, por el bienestar de los seres humanos que trabajan para la Institución, por el cumplimiento de toda normativa legal vigente en el País, por la seguridad espiritual de nuestros hijos, por la calidad cristiana del Establecimiento es de imperiosa necesidad una sabia intervención que dé respuestas definitivas a la problemática a Usted planteada.

Saludamos a Usted atentamente”









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