Todas las mujeres tendrán derecho a un parto humanizado

La madre podrá elegir quién la acompañará durante los controles prenatales, el parto y el posparto. Se priorizará el parto natural por sobre la cesárea

Que una ley tenga que venir a decir que las mujeres que van a parir no deben ser maltratadas, que pueden elegir qué persona las acompañará en ese momento tan importante o que no se debe separar al bebé de su mamá es, al menos, polémico. Pero cuando en el día a día de los miles de sanatorios y hospitales del país muchas de estas cuestiones no se ponen siquiera en duda, bienvenida la norma que llega a "humanizar" el acto más sublime de la vida, que es precisamente dar vida.

Para comenzar, vale conocer que se considera parto humanizado a todo aquel que respete los derechos de la paciente en el momento de la llegada de su hijo al mundo. Esto es, a grandes rasgos, que ella decida desde quién la acompañará durante el proceso, pasando por en qué posición parir, hasta si quiere o no recibir anestesia.

En su texto, como primera medida la norma establece que tanto las obras sociales como las empresas de medicina privada y/o entidades de medicina prepaga deberán instrumentar las medidas y ejecutar los cambios necesarios para garantizar el cumplimiento de la ley. Para luego fijar que "cada persona tiene derecho a elegir de manera informada y con libertad el lugar y la forma en la que va a transitar su trabajo de parto (deambulación, posición, analgesia, acompañamiento) y la vía de nacimiento" y "el equipo de salud y la institución asistente deberán respetar tal decisión, en tanto no comprometa la salud del binomio madre-hijo/a. Dicha decisión deberá constar en la institución en forma fehaciente. En caso de duda se resolverá en favor de la persona asistida".


Asimismo, toda mujer "tiene derecho a estar acompañada por una persona de su confianza y elección".

Una de las novedades es que "ante un parto vaginal, el profesional deberá evitar aquellas prácticas que impidan la libertad de movimiento o el derecho a recibir líquidos y alimentos durante el trabajo de parto cuando las circunstancias lo permitan, evitando, por su parte, prácticas invasivas innecesarias durante el proceso".

Y en consonancia con las recomendaciones que hablan de la importancia de "la hora sagrada", la norma prevé que "con el objeto de favorecer el vínculo precoz, el equipo de salud deberá fomentar desde el momento mismo del nacimiento e independientemente de la vía del parto, el contacto del recién nacido con su madre y familiares directos o acompañantes que ésta disponga". En ese sentido, "la institución deberá brindar a la mujer las condiciones necesarias y adecuadas para que pueda amamantar, desde la sala de partos y durante toda su internación".

Para alegría de los miles de niños que nacen en la Argentina a diario y sus papás, una norma llegó para que no haya duda de los "imprescindibles" cuando una mujer entra a una sala de partos. Y si bien puede ser cierto lo que marcaron los especialistas acerca de que el cambio de paradigma llevará un tiempo, saber que existe la ley otorga todo el poder a cada madre para hacer valer sus derechos y los de su hijo por nacer. De ellas depende ahora.

Fuente: Infobae

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