Sostienen que los desastres climáticos serán cada vez más frecuentes

Ese fue el panorama que se reflejó en los encuentros internacionales sobre el cambio climático de los que participó el ingeniero local Gabriel Blanco. El referente nacional sobre el tema viajó en el último mes a Brasil y Europa para formar parte de diversas actividades. Allí pudo observar que los panoramas mundiales coinciden en que “los eventos climáticos extremos, lluvias intensas, vientos y sequías intensas se observan cada vez con más frecuencia”, señaló el profesional.

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Hace tiempo que las estaciones del año dejaron de ser meros indicadores de la llegada del calor o indicios de un inminente invierno. Comenzó noviembre y en la provincia bonaerense las bajas temperaturas aún persisten. A la vez, en todo el mundo las poblaciones se ven azotadas por épocas de sequías intensas o lluvias excesivas que reflejan el daño provocado por el hombre en el planeta. Esto se ve reflejado en la situación que atraviesa la provincia de Buenos Aires, donde en menos de una semana fueron evacuadas cerca de 6000 personas, a raíz de las inundaciones ocasionadas por las lluvias.

Ríos y arroyos crecieron hasta desbordar su cauce. Capital Federal, el conurbano bonaerense y ciudades como Luján, San Antonio de Areco y Pringles están padeciendo las inclemencias de la naturaleza, tan castigada por la civilización. Al respecto, los expertos coinciden en que es hora de un nuevo enfoque que articule la ciencia con políticas gubernamentales que intenten mitigar el cambio climático y las catástrofes que desenlaza. Así se vio reflejado en los cinco encuentros internacionales sobre la temática de los que participó el ingeniero e investigador de la Facultad de Ingeniería local, magíster Gabriel Blanco.

El referente nacional viajó en el último mes a Brasil y Europa para formar parte de diversas actividades. Allí pudo observar que los panoramas mundiales coinciden en que “los eventos climáticos extremos, lluvias intensas, vientos y sequías intensas se observan cada vez con más frecuencia”, señaló Blanco. “Los modelos de predicción del clima actual y futuro demuestran que la tendencia está perfectamente alineada con lo que los científicos predicen en todo el mundo, esto es, mayores eventos extremos y con más frecuencia”, aseguró el especialista.

De gira por el cambio climático

En su recorrida mundial el docente de la Facultad de Ingeniería local participó de encuentros que se realizan con el objetivo de impulsar prácticas que disminuyan la emisión de gases de efecto invernadero y detengan el daño ambiental. El eje central de cada reunión estuvo orientado a proponer un enfoque centrado en la investigación científica al servicio de los decisores políticos.

En Río de Janeiro, Gabriel Blanco hizo una presentación en el taller Sociedad y Naturaleza organizado por el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU), mientras que en Dinamarca asistió en Copenhague a un encuentro del Centro de Tecnologías Climáticas de la ONU. También viajó a Bonn, Alemania, para asistir a un taller sobre el Sistema Nacional de Innovación de la ONU, a Perú y a Roma, Italia, donde participó de la sexta reunión anual de la Red de Investigación Internacional para sociedades con baja emisión de carbono. Del último evento participaron 90 especialistas de once países y tres organizaciones internacionales.
Se presentaron investigaciones, desarrollos e indicadores que avanzan hacia el diseño de políticas integrales de cuidado ambiental. “Está definitivamente demostrada la relación que existe entre la actividad del hombre y las emisiones que esas actividades producen, de gases que se acumulan en la atmósfera”, indicó Blanco, y agregó que “hay una llana relación entre esa acumulación y los cambios en el clima. Entonces hay que trabajar en dos grandes líneas: una es detener esas emisiones para que no se sigan acumulando más y otra es aplicar políticas en todos los niveles de gobierno”, señaló el ingeniero.

Una obligación global

Si bien los países desarrollados son los que emiten mayor cantidad de gases de efecto invernadero, los que están en vías de desarrollo no se quedan atrás. “Muchas veces se dice que Argentina emite poco, pero cuando comparás las emisiones per cápita, emitimos casi lo mismo que Italia, Inglaterra, Francia”, ejemplificó el investigador.
El especialista sostiene que son innumerables las ventajas que buscan sanar el planeta. “En términos energéticos, si se deja de consumir combustibles fósiles, inmediatamente hay beneficios tales como diversificar la matriz, descentralizar la producción de energía, favorecer la buena salud, avances en el transporte”, enumeró.
El cambio, coinciden los expertos, debe comenzar a nivel del gobierno nacional y desde allí a los gobiernos provinciales, locales, el sector privado y sus empresas, y los ciudadanos. “Cuando el gobierno nacional tira en una dirección, marca un camino”, sostuvo Blanco.

Uno de los objetivos que persiguen los diferentes encuentros es la posibilidad de generar equipos multidisciplinarios que configuren nuevos indicadores para medir el desarrollo de un país, y no sólo perpetuar el costo/beneficio económico. Este indicador incluiría lo económico como un factor más, pero también tendría en cuenta cuestiones sociales, ambientales y culturales, entre otras.

A modo de ejemplo, Blanco mencionó el caso de la explotación de la reserva de Vaca Muerta. “Desde algunos años estamos en crisis energética porque se llegó a una situación terminal con los recursos energéticos que se utilizan en el país, gas y petróleo. Fue momento de decisiones y era ideal para los cambios. Argentina tenía como opción volver a usar los recursos energéticos que se usaban hasta ese momento o empezar a usar otros recursos de energía solar, eólica, biomasa, hidráulica, geotérmica, etcétera”, resaltó el ingeniero. “Volver a los recursos energéticos que estaban antes era seguir jugando el mismo juego en el que la explotación y el recurso queda concentrado en pocas manos, además de producir emisiones de gases de efecto invernadero. La otra opción era descentralizar y abrir el juego, pero se eligió la primera”, concluyó.

En este panorama, otra opción viable es tomar medidas de adaptación: “Ante estas situaciones climáticas que se viven hay que considerar nuevas formas de construir caminos, sistemas energéticos, adaptar la agricultura, impulsar el turismo. Algunas lluvias más como estas y las costas desaparecen”, aseguró el ingeniero. “Todo eso requiere planificación. En algunas regiones y países están empezando a pensar en estas cuestiones”, destacó.

Fuente: Prensa FIO


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