Para un sacerdote de Salto: "La corrupción mata y también inunda"

Se trata del párroco de la Iglesia de la Conversión de San Pablo, Domingo Pisoni, quien lanzó duras críticas contra los funcionarios provinciales y nacionales; "siempre terminamos votando mentiras".



El párroco Domingo Pisoni lanzó duras críticas contra el gobierno provincial y nacional por la falta de obras.

En la Parroquia de la Conversión de San Pablo, en Salto, se alojan un centenar de personas que debieron abandonar sus hogares por las inundaciones, en una de las localidades más afectadas de la provincia de Buenos Aires. En ese lugar, a pulmón, el párroco coordina los esfuerzos para sobrellevar la crítica situación, pero también se detiene a pensar en la raíz del problema.

Para él, el párraco Domingo Pisoni, la falta de inversión de las autoridades provinciales y nacionales fue nula en los últimos años, pese al sinfín de promesas que escucharon los vecinos, pero que se escurrieron como el agua que hoy invade sus casas. "La corrupción no sólo mata, como se dice. También inunda".

En diálogo con el programa Nadie Duerme de La Once Diez, esta mañana Pisoni mostró su indignación por lo que ocurre por estas horas en Salto, donde es párraco hace más de tres años.

"Han quedado barrios enteros bajo el agua. Una desolación. Se inundaron lugares que jamás se habían inundado. Es la inundación más grande que se ha dado en Salto", explicó, y destacó que, en toda la provincia de Buenos Aires, "estos fenómenos son por obras que no se hacen".

"Así como no tenemos memoria de una inundación como esta, tampoco tenemos memoria de que se haya realizado alguna obra. Las promesas están, la cuenca del Salado hace años que está presupuestada, pero bueno... La corrupción no sólo mata, como dicen, sino que también inunda", insistió.

"Yo creo que es indignante ver lo que sucede. Los políticos de todos lados mienten. Mienten siempre. Si no no podrían llegar..." razonó el sacerdote, quien también opinó sobre el resultado de las elecciones primarias en la provincia de Buenos Aires del pasado domingo. "Terminamos votando mentiras. Pero no por complicidad, sino porque el pobre no tiene otra alternativa al estar agarrado a través de los subsidios", señaló, y analizó el temor a perder esa ayuda por parte del Estado como factor a la hora de elegir a los candidatos.

Por último, el párroco criticó las políticas a la hora de destinar fondos. "Lo que indigna es que para otras cosas sí hay dinero muy rápido. Para solucionar los problemas de los clubes nacionales, o el propio Fútbol Para Todos. Haber gastado 8 mil millones de pesos, cifra que ni me cabe en la cabeza a mí... ", cuestionó, y concluyó: "A lo mejor aporta más votos el Fútbol Para Todos que hacer algunas alcantarillas".

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