La verdadera historia del escudo del Partido de Olavarría

La resolución que lo adopta y los fundamentos históricos presentados como ciertos hace más de 70 años ocultan la verdad histórica sobre el escudo distintivo del Partido. Una exhaustiva investigación de Adolfo Santa María es la prueba irrefutable.

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Por Adolfo H. Santa María
santamariaadolfo@fibertel.com.ar

Desde su adopción, en 1942, se ha repetido hasta hoy en distintos medios y publicaciones que el escudo adoptado por la municipalidad de Olavarría fue bordado por un grupo de damas y donado a la Municipalidad en 1883.

Suponemos, que la versión nace de la resolución que lo adopta y de los fundamentos históricos presentados como ciertos por los representantes de aquel cuerpo legislativo, empeñados en legitimar mediante una disposición del Concejo Deliberante lo que de hecho se venía utilizando como sello de ese cuerpo desde finales de 1932.

Es en el diario El Popular de Olavarría, del 7 de agosto de 1942, donde podemos leer sobre la reunión realizada el 6 de agosto de 1942 por el cuerpo legislativo, el tratamiento del tema.

La nota dice así: “El presidente del Concejo Deliberante señor Moya, con la presencia de los concejales señores Améndola, Calcagno, Garmendía, Fittipaldi, Lardoueyt y Viscondi. El presidente señor Moya dice luego que ha entrado al Concejo un asunto interesante y agrega que en el año 1934, siendo intendente el actual Doctor Antonio Grimaldi y secretario el ciudadano y concejal que habla fue presentado al H. Concejo un proyecto adoptando como escudo de la Municipalidad de Olavarría el que fuera donado por un núcleo de damas en el año 1883 con el propósito -era de suponer- de que fuera adoptado como emblema. El proyecto de resolución que se sometiera al Concejo no prosperó, pero no obstante ello desde ese año la Municipalidad tiene en sus sellos el mencionado escudo. Este asunto ha sido actualizado y hay ahora un despacho de la comisión respectiva por el que aconseja la sanción de una resolución adoptando como escudo de Olavarría, el que bordara esa comisión de damas y haciéndolo obligatorio para sus sellos, libros y documentos generales. El concejal Viscondi pide que el despacho sea tratado sobre tablas, apoyándolo en su indicación el concejal Lardoueyt, la noción es aprobada. Ocurre lo mismo con el proyecto”.

Este comentario fundamentando la aprobación del proyecto importa errores históricos, que no pasaron desapercibidos para el medio local El Popular al conocerse y aprobarse el proyecto, como veremos más adelante.

El sello con el escudo se comenzó a utilizar a finales de 1932, y así lo podemos ver aplicado en un acta (Fig. 1) del Concejo Deliberante, antes de comenzar la transcripción de la sesión extraordinaria del 1 de enero de 1933.

El sello que utilizaba el Concejo Deliberante en sus actas contiene en el interior de un óvalo el escudo representado con tres banderas por lado y cañones, y las leyendas semicirculares, superior: “Concejo Deliberante”, e inferior: “Olavarría”.


Fig. 1

El acta de finales de 1932, que fuera firmada por Miguel de Urteaga y Antonio Grimaldi, tiene el sello adoptado por el Concejo Deliberante (Fig. 2) -un diseño que no es copia fiel del escudo bordado en 1883- y que a partir de esa fecha comenzó a utilizar el Concejo para sellar el libro de actas.


Fig. 2

La nota en el diario, antes citada, no pasó inadvertida para los lectores, y es posible que algún vecino conocedor del tema alertara al mismo diario. Éste, en otra nota titulada “Las medallas y el famoso escudo” (Fig.3), publicada el 12 de agosto de 1942 en la sección Panorama, nos cuenta:

“Muy interesante”- comienza diciendo la nota-.Según el presidente del Concejo y presentado por el mismo, relacionado con la adopción de un viejo escudo que fuera donado a la Municipalidad por un “núcleo de damas” en 1883, como emblema de Olavarría. El proyecto se aprobó sobre tablas y “para variar” se aprobó por unanimidad (...) La expectativa pública creada en torno al escudo de marras, fue satisfecha con la reproducción fotográfica que del mismo hicimos en nuestra edición del nueve del corriente... ¡¡Para qué lo publicamos!! Se trata de un dibujo de segundo grado primario, con mucho de caricatura y no poco de ingenuidad (...) Casi, casi, estuvimos por ponerle de título: “Cómo ve Don Aristóbulo al escudo...” y para colmos de los colmos, hemos sabido que hasta eso de que “fue donado por un grupo de damas” hay fraude; sí señores, esa aseveración es fraudulenta, porque el famoso escudo no fue donado, sino entregado por “una sola dama” que recibió nada menos que 500 pesos “fuertes” por su trabajo..., lo que cuadra ahora, entonces, después de “visto” el escudo y de conocer su origen, es rever “sobre tablas y por unanimidad” la decisión adoptada. El concejal que pida esa revisión se habrá ganado, esta vez sí que merecidamente, una medalla de oro pagada por el pueblo.

La alusión del cronista a la medalla de oro es porque se había considerado en la misma sesión del Concejo un despacho de la Comisión de Hacienda, por el que se daba cumplimiento al artículo 9 del reglamento autorizando al Departamento Ejecutivo para ordenar la acuñación de 15 medallas de oro -18 quilates-, con el cuño del escudo que adoptaría la Municipalidad.

La nota publicada por el diario El Popular, en su sección Panorama, se ajusta a la verdad histórica que, como veremos más adelante, fuera reconocida por el mismo presidente del Concejo Deliberante, Aristóbulo Moya.

En consecuencia, en honor a la verdad histórica podemos afirmar, que el adoptado como escudo de Olavarría fue confeccionado por una jovencita llamada Modesta Montovio, y así consta en los libros de actas que se encuentran en el Concejo Deliberante de la Municipalidad de Olavarría.


Fig.3

El acta (Fig. 4) que lleva el número 166, de 7 de enero de 1884, expresa lo siguiente:

“Leída que fue una nota de la niña Modesta Montovio, en la que remite como regalo a la Municipalidad un cuadro representando las Armas de la Patria, se acordó aplazar esa contestación hasta la sesión próxima”.


Fig. 4

En la misma se afirma que la niña Modesta Montovio bordó el escudo con las armas de la Patria y con el agregado de otros elementos para representar algunas de las figuras, lo enmarcó y lo remitió a la Municipalidad. No hay antecedentes en actas sobre si se le pidió la confección del escudo y tampoco si al mismo tiempo se le dio instrucciones sobre la composición de los jeroglíficos que debían integrarlo.

Surge del acta, muy claramente, que se trataba de un escudo con las armas de la Patria y, tal como veremos, contiene similares atributos que tenían por aquella época la mayoría de los escudos utilizados por la provincia y la Nación en los documentos emitidos por reparticiones públicas.

Tampoco nos dice el acta si había alguna pretensión de la joven para que fuera considerado como el escudo representativo del municipio de Olavarría.

Como no existe documentación o antecedentes que prueben lo contrario, es lógico suponer, que se trató de una decisión personal la idea de bordar un escudo y remitirlo de regalo al Municipio. Como vemos, el escudo no tiene elementos o atributos distintivos del partido de Olavarría. No dudamos, al ver el dibujo original con las armas de la Patria, de que la composición del mismo quedó librada a su inspiración.

De la lectura del acta, que trata sobre el escudo, surge la postergación de una resolución, seguramente para discutir una respuesta a la joven. Es en el acta 168 (Fig. 5) donde se nos revela la respuesta, que tal como lo mencionara el cronista del diario El Popular, en la nota antes citada, se resuelve abonar a Modesta Montovio por la confección del escudo.


Fig. 5

El acta del 30 de enero de 1884, dice lo siguiente:

“Se acordó autorizar al señor Presidente para que conteste a la señorita Modesta Montovio, agradeciéndole el obsequio hecho a esta Municipalidad, y se le remite como regalo la cantidad de tres mil quinientos pesos m/c”.

En el acta surge que la Municipalidad acepta con gusto el obsequio, confirmando que fue una decisión personal de la joven, y no un encargo del municipio la confección del escudo. Siendo por demás llamativa la decisión adoptada de enviar dinero en agradecimiento a un obsequio o regalo como dicen las actas.

Es quizás en la carta enviada al municipio por la joven Montovio, que no hemos podido encontrar, donde encontraríamos el motivo de esta aparente contradictoria resolución adoptada por la Municipalidad.


Fig.6

La nota publicada por el diario El Popular dando a conocer la verdadera historia del escudo que adopta la Municipalidad, hizo que el concejal Aristóbulo Moya concurriera personalmente a la sede del diario.

El 13 de agosto de 1942, el Diario el Popular nos cuenta con el pintoresco gracejo que caracterizaba a la sección Panorama, de la visita del concejal Moya.

La nota (Fig.6) que lleva como título “La historia del famoso escudo”, dice lo siguiente:

Ayer se nos apareció Don Aristóbulo, el investigador de antigüedades y Presidente del Concejo Deliberante. Vengo -nos dijo- por el asuntito ese del escudo de Olavarría. Aquí les traigo -agregó- una copia fiel de las sesiones del Concejo, del año 1884, en que se trató esa cuestión. Ustedes lean esto y luego saquen las conclusiones que su espíritu crítico les dicte. Y así diciendo nos alcanzó un papel en el que se leía:

“Primera sesión del año 1884: 7 de enero”; quiere decir ello, dijo Don Aristóbulo “que el cuadro fue entregado en 1883, como dice en el mismo”. Si Ud. lo dice…, le contestamos, así será... Luego, en el papel que nos enseñaba podía leerse lo siguiente: El acta se refiere a la sesión del 7 de enero de 1884 - “Leída que fue una nota de la niña Modesta Montovio, en la que remite como regalo a la Municipalidad un cuadro representado las Armas de la Patria, se acordó aplazar esa contestación hasta la sesión próxima”. Ya nos parecía -le contestamos- que al escudo lo había hecho una nenita..., lo que no imaginábamos era que lo había remitido “en la nota” como dice el acta... Cuando ya íbamos a preguntar por qué no lo había envuelto en otro papel, Don Aristóbulo nos dijo: sigan leyendo, y a los chistes guárdenlos para el “Panorama”. Fue así que nos enteramos de lo resuelto al respecto, en la sesión del Concejo, del 30 de enero de 1884. El acta dice: “Se acordó autorizar al Señor Presidente para que conteste a la señorita Modesta Montovio, agradeciéndole el obsequio hecho a esta Municipalidad y se le remite como regalo la cantidad de tres mil quinientos pesos m/c”.

Quiere decir -exclamamos- que no fueron “quinientos” sino “tres mil quinientos” los pesitos regalados por ese cuadro que tiene la pretensión, nada menos, que las Armas de la Patria ¡¡Para eso le hubiéramos dado una medalla de oro... igual a la que se auto-obsequiaron ustedes...!! Y en resumen -terminamos preguntándole-: ¿Qué piensan hacer en definitiva con el cuadro que regaló la nenita -a la que pasado menos de un mes ya la calificaron de “señorita”, posiblemente por la seriedad de la obra...-? ¿Mantendrán firme la resolución de adoptar “eso” como escudo de Olavarría? y..., contestó Don Aristóbulo mientras se ponía el sombrero –ahora francamente, francamente... – y sin darnos tiempo para nada, se retiró del diario, dejándonos en la duda acerca de la suerte que ha de correr en definitiva el famoso cuadro “que representa las Armas de la Patria”.


Antes vimos como, desde finales de 1932, en el sello utilizado por el Concejo para sellar sus actas estaba dibujado el escudo, que más tarde adoptaría la Municipalidad, sin que mediara resolución u ordenanza.

En 1934 se inauguró el actual Palacio Municipal.

En el descanso de la escalera principal, que nos lleva a la planta alta del edificio, nos encontramos con un gran vitraux (Fig. 7), en el que podemos ver una representación del escudo, similar al utilizado para sellar las actas del Concejo Deliberante. Los mismos atributos colocados de igual forma y, debajo, en el interior de una cartela sostenida por dos niños, la leyenda: Municipalidad de Olavarría 1934.


Fig. 7

Vemos entonces, en el vitraux, que también sin mediar norma alguna se lo había aceptado como un elemento distintivo de la Municipalidad de Olavarría.
Con anterioridad expresamos que el dibujo del escudo adoptado por la Municipalidad de Olavarría no se ajustaba estrictamente al modelo original.


Fig. 8 - Cuadro con el escudo

No sabemos si fue por indicación de los concejales que lo adoptaron o lo quiso así el dibujante encargado de la copia. Lo cierto es que los rayos del sol que coronan el escudo de Olavarría y otros atributos tal como fueron confeccionados por la joven, difieren del modelo original.

El sol del escudo realizado por la joven Modesta Montovio tiene 20 rayos gruesos formados por roeles de bronce superpuestos y unidos, por su punto medio, con un cordón; y 20 rayos finos cortos de cordón, tal como lo podemos ver en detalle en la (Fig. 8). Los mismos elementos utilizados para representar los rayos gruesos del sol se usaron para componer, en el original, una bordura en todo el perímetro de la elipse. Este fue otro de los elementos que lo distingue de otros escudos similares y que tampoco se observa en la copia del escudo.

La resolución del Concejo Deliberante firmada por el presidente del Concejo, que adopta el escudo en 1942, manifiesta lo siguiente:


Art. 1 – Adóptase (sic) como escudo oficial del Partido de Olavarría, el que figura donado en el año 1883, por una comisión de damas de la localidad, según constancia en el libro de notas de la Municipalidad de aquella época.


Art. 2 - Esta resolución establece también el uso obligatorio de dicho escudo en los sellos, libros y documentos generales emanados de la Municipalidad de Olavarría y que ya tiene adoptado sin resolución alguna desde hace diez años.
La resolución está firmada por Aristóbulo R. Moya (Presidente) y Juan C. Calcagno (Secretario Ac.hoc).



La lectura de la resolución nos produce la misma sensación que al cronista del diario, donde dice “el que figura como donado en el año 1883, por una comisión de damas, según constancia en el libro de actas de la Municipalidad”, la titula “aseveración fraudulenta”. No era para menos, se trataba de legitimizar una fábula histórica con una falacia.

Así como expresamos nuestro sentir ante esta imaginaria historia, nos provoca de igual modo una sensación de injusticia el no haberse rectificado los argumentos históricos de la resolución que adopta el escudo, máxime después que esta historia fuera denunciada en los medios y reconocida como tal por los responsables.

Podemos leer en el libro de actas del Concejo Deliberante, en la sesión -después de la que aprobara el escudo de Olavarría- realizada el 3 de setiembre de 1942, que no existe mención alguna sobre el tema del escudo. En al inicio del acta se lee: “El presidente Aristóbulo R, Moya pone a consideración la lectura del acta de la sesión anterior. El concejal Juan Carlos Calcagno mociona, para que se apruebe sin previa lectura, lo que apoya el concejal Francisco Fittipaldi y es aprobada por unanimidad”.

Como vemos, ni siquiera fue considerada la lectura del acta que adopta el escudo; seguramente él o los responsables de semejante fabulación, trataron de ese modo de evitar tratar el tema.

En nuestra búsqueda de escudos que podrían haber servido de modelo a la joven Montovio para confeccionar, en 1883, el que años después sería adoptado por la municipalidad, encontramos uno con los mismos atributos puestos de similar forma en los telegramas emitidos por la oficina central de Olavarría, que se encontraba en la calle San Martín 116 (antigua numeración).


Fig. 9 - Fig. 10

El telegrama fue emitido en 1882 (Fig.9) y vemos al escudo (Fig. 10) representado con todos los atributos que tiene el de Olavarría. El mismo escudo es utilizado en años anteriores y posteriores por el Telégrafo.

Por citar otro, también un escudo con similares atributos se puede observar en los billetes de El Banco y Casa de Moneda de Buenos Aires del 1º de enero de 1864 (Fig. 11).


Fig.11

Como hemos visto, el agregado de banderas y cañones al blasón patrio no representaban atributos extraños al escudo (1), comienza con las primeras monedas patrias de oro como agregados al sello de la Asamblea de 1813 y continúa durante todo el siglo XIX. Es así como generalmente se lo representaba cuando la joven confecciona el escudo con las armas de la Patria, el que después sería el escudo adoptado por la Municipalidad de Olavarría.

Nos cuesta poder entender los motivos, si es que los hubo, de por qué habiendo claras evidencias históricas tuvieron que tergiversar los hechos para fundamentar la aprobación de la resolución que adopta el escudo. Nos cabe preguntar, si en principio se trató de un acto deliberado o simplemente de un acto de ignorancia o mala memoria. Cualquiera fuera la causa, cuando tuvieron la posibilidad de reparar lo hecho, no lo hicieron.

No debemos olvidar, que la actitud asumida por los concejales privó a la joven Modesta Montovio del reconocimiento que se merecía, por ser la única dama de la localidad artífice de la confección y “donación” del escudo a la municipalidad- con las armas de la Patria- y que los antecedentes y la documentación nos inducen a considerarla como la creadora virtual del escudo, que representa al partido de Olavarría.

Escudo adoptado por la municipalidad de Olavarría.



Escudo de forma oval cortado, con su campo superior de azur y el inferior de plata. En el campo inferior se estrechan dos manos diestras con brazos desnudos, los cuales sostienen una pica que remata, en el cuartel superior, con un gorro frigio de gules mirando a diestra. Coronando el escudo un sol figurado, con veintidós rayos rectos gruesos y veintidós flamígeros finos alternados de oro. A ambos lados del escudo, tres banderas argentinas. Las banderas inferiores, con un sol en el centro y sus puntas hendidas plegadas, caen sobre dos cañones puestos por debajo del cantón diestro y siniestro de la punta (dejando ver solamente las recámaras). Enmarcándolo, una guirnalda de laurel frutado, unidos sus cabos con un moño de cinta de color celeste y blanco. (2)

(1) El escudo nacional tiene su origen en el sello de la Asamblea. La ley del 13 de abril de 1813, dictada por la Asamblea, crea las monedas patrias y establece para las monedas de oro lo siguiente: Moneda de Oro. Lo mismo que la de Plata con la sola diferencia, que al pié de la pica, y baxo (bajo )de las manos que la afianzan se esculpan trofeos militares consistentes en dos banderas de cada lado, dos cañones cruzados, y un tambor al pié.
Trofeos militares que, a nuestro en entender, son el recuerdo del triunfo de Belgrano en la batalla de Salta el 20 de febrero de 1812, y que Vicente López y Planes plasmara en la segunda cuarteta de la octava estrofa de la Marcha Patriótica:
“sus banderas, sus armas, se rinden
por trofeos a la libertad...”.

Con el correr del tiempo y por un período prolongado, el escudo sufrió diversas modificaciones, arbitrarias y caprichosas, sin mediar ley, decreto o simple resolución que ordene tales alteraciones.

(2) Descripción del autor



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