La obesidad infantil ya es "alarmante"

La OMS informó que 41 millones de chicos menores de 5 años tienen sobrepeso u obesidad en los países en desarrollo. Son un 6,1% del total. Califican a la situación como una "pesadilla explosiva". Aún no se conocen cifras sobre Latinoámerica.

La obesidad entre niños de menos de cinco años ha alcanzado niveles "alarmantes" a nivel mundial, y se ha convertido en una "pesadilla explosiva" en los países en desarrollo, indicó este lunes un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En total hay unos 41 millones de niñas y niños con sobrepeso u obesidad.

Dicho trabajo no es un estudio estadístico sino un material pedagógico para incitar a los Estados miembros de la OMS a actuar y a implementar políticas públicas para atajar el problema.

Los expertos que elaboraron el informe se basan sobre datos incompletos en los que no se incluyen cifras de la mayoría de países de Europa ni de Latinoamérica, según especificaron fuentes de ese organismo.

Los datos globales se están aún compilando y la OMS los desvelará durante el transcurso del año, unas cifras que incluirán también números sobre niños mayores de cinco años y sobre adolescentes.

Los autores del informe destacan que, históricamente, el fenómeno no se ha tratado como un problema de salud pública, al considerarse muchas veces como la consecuencia del estilo de vida de la familia.

Pero al cabo de dos años de investigación en más de cien países, los autores destacan que los gobiernos y los organismos de salud son fundamentales para atajar esta lacra.

Si no se afronta con seriedad el problema, "la epidemia de obesidad podría revertir muchos de los beneficios para la salud que han contribuido al aumento de la longevidad observado en el mundo", apuntan los autores del informe.

"¿Cuál es el mensaje principal? Que no es la culpa de los niños", dijo a la prensa el copresidente de la comisión redactora del texto, Peter Gluckman.

Las causas que explican la obesidad infantil son factores biológicos, un acceso inadecuado a comida sana, una menor actividad física en las escuelas y la desregulación del mercado de alimentos grasos, apunta el texto.

Gluckman reconoció que las recomendaciones del informe, desde promover un estilo de vida más sano hasta aplicar más impuestos a las bebidas azucaradas, son de sentido común.

"Hasta ahora, los avances en la lucha contra la obesidad infantil han sido lentos e irregulares", indican los miembros de la Comisión sobre el fin de la obesidad infantil, a los que la OMS encargó el informe.

El informe explica que en los países ricos, los niños pobres tienen más riesgo de volverse obesos, en parte por el bajo precio y la abundancia de comida rápida rica en grasa y azúcar.

En los países pobres, los hijos de familias ricas tienen a su vez más posibilidades de ser obesos, en particular en las culturas en las que "se suele considerar que un niño con sobrepeso es un niño sano".

Según los autores del informe, existen dos procesos biológicos que exponen a un niño a la obesidad.

El primero, llamado "desfase", resulta de una malnutrición durante el embarazo y los primeros meses de vida, que puede tener un impacto en las funciones genéticas y hacer que el niño sea más proclive a sufrir sobrepeso más adelante.

El segundo proceso, llamado "de desarrollo", puede ocurrir cuando la madre embarazada es obesa o padece diabetes. Esto "predispone al niño a un exceso de grasa asociado a problemas de metabolismo y a la obesidad", reza el informe.

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