A 133 años de la creación del penal

Hoy se cumplen 133 años de la creación de la famosa Unidad Penitenciaria Nº 2 de Sierra Chica, construida en el año 1882 con la forma característica de panóptico.

Hoy su estructura está levemente modificada y el objetivo continúa siendo brindar seguridad a la sociedad y posibilidades de cambio a quienes por diferentes causas han caído tras sus muros.

Se trata de una de las cárceles de la provincia de Buenos Aires más antiguas, con impresionantes muros de 6 y 7 metros de alto, que llegan en partes, hasta un metro de ancho por donde custodian los centinelas. Fue el escenario hace poco, del film "Motín", basada en el hecho ocurrido en el mismo lugar en el año 1996. Hecho que dio origen a innumerables relatos tanto escritos, como multimediales.

Volviendo a las modificaciones en la arquitectura, se destaca entre ellas, la creación de cuatro módulos de autodisciplina, una nueva red de lucha contra incendios en cada pabellón, nuevos equipos de grupos electrógenos y la refacción constante de los pabellones que han logrado optimizar las condiciones del privado de la libertad. La última incorporación apuesta a incrementar la seguridad y consiste en la colocación de cámaras en distintos sectores estratégicos del penal con el fin de salvaguardar la vida de todas las personas.

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http://youtu.be/GKHPGrVrJUk

El penal de Sierra Chica es conocido en todo el país como uno de los pocos de máxima seguridad, y tiene en su historia el aberrante motín de 1996. 133 años de la creación de la Unidad Penitenciaria Nº2 que mantiene espacios de trabajo en la Sección Talleres en el apiario, tapicería, granja, carpintería y horno de ladrillo, como así también actividades laborales extramuros en el sector de quintas chica, grande y micro granja, ubicadas en diferentes espacios del penal; desde donde se siembran y cosechan verduras para el consumo de los internos.

La localidad que rodea este penal, conoce de sus rituales. Es casi imposible no transitar por las calles de Sierra Chica y no quedar impactado por la magnitud del penal, por todo lo que hay detrás de esos muros y todo lo que produce. Varios micros llegan los fines de semana, con familiares y amigos, para tener unos minutos con quienes están dentro de uno de los penales caracterizados de "máxima seguridad" de nuestro país. Mientras, afuera el mundo sigue girando con libertades que otros esperan recuperar.

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