“Los niños y los jóvenes son víctimas de esta sociedad”

Lo expresó el sacerdote colombiano Gabriel Mejía Montoya, quien se encuentra en nuestra ciudad participando del Simposio Internacional “Creando alianzas para la inclusión social” que concluyó este viernes. El diálogo con Infoeme, el religioso habló de las comunidades terapéuticas que fundó en su país, donde se amparan a niños y jóvenes víctimas de las drogas y la guerrilla. También se refirió a la situación en Argentina respecto al narcotráfico, su visión sobre la serie sobre Pablo Escobar y su acercamiento al Papa Francisco.

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Fotos: Alejandro Casamayou

El Presbítero Gabriel Mejía Montoya, sacerdote colombiano, se encuentra en nuestra ciudad participando del Simposio Internacional “Creando alianzas para la inclusión social”.

Mejía Montoya es el creador de la Fundación Hogares Claret, comunidades terapéuticas que amparan diversos tipos de población: adultos, jóvenes y niños inmersos en situaciones de marginalidad, miseria, drogas y abusos de todo tipo. Actualmente estos centros, que se encuentran distribuidos en varias ciudades de Colombia, alberga a más de 4 mil personas.

“Hace 43 años estoy muy metido en un trabajo con jóvenes. Desde que me ordené como sacerdote nunca he estado en una parroquia, fui destinado a un trabajo con grupos juveniles y prácticamente toda mi vida se ha desarrollado en un ambiente de jóvenes”, expresó el religioso en diálogo con Infoeme.

Fue muy particular desde esta experiencia ver toda la problemática que había en torno a las drogas y sentir cómo población muy joven ya incursionaba en esta problemática a mi me llamaba mucho la atención y ahí fue cuando decidí abrir un primer centro. Un centro donde comenzamos con 7 chicos y hoy tenemos 4500 niños y jóvenes haciendo procesos terapéuticos.

Tenemos 58 centros, a los cuales nosotros llamamos “comunidades terapéuticas”. Este modelo de intervención es muy práctico porque trabaja desde la autoayuda y la ayuda mutua, sin desescolarizar a los chicos, en un ambiente muy familiar, muy cálido.



En cuando a la situación en su país, dijo que “hay un componente muy importante, que nos sucede en Colombia, que es la violencia. La mayor parte de nuestros niños no solamente están consumiendo drogas sino que se involucran en la violencia. Los niños y los jóvenes son víctimas de una sociedad que ha perdido el horizonte”, comentó.

“Los jóvenes son víctimas y se convierten en victimarios. Dentro de un mes vamos a estar desarrollando un congreso en Medellín llamado “Los niños y los jóvenes colombianos víctimas y victimarios en el conflicto armado”. Qué ha generado el conflicto de más de 50 años de las guerrillas, más de 6 millones de jóvenes colombianos se han visto involucrados en la delincuencia”, explicó el religioso.

En este sentido destacó que “en el centro donde yo vivo hay unos 40 chicos que son niños del conflicto armado. Son niños a los que a los 9 años se los llevan a la guerrilla, los someten a una guerra ajena, les enseñan a matar. Estos chicos son víctimas y victimarios. El síndrome post traumático que sufre una persona que fue obligada a matar a los 14 años queda con una profunda y dolorosa herida”,

Respecto a la forma de trabajo con los jóvenes, Mejía Montoya explicó que “no vemos al muchacho como el problema de la sociedad, sino como la oportunidad. Hay que modificar la idea de que al chico hay que castigarlo, al chico hay que educarlo”.

“En nuestra fundación se han rehabilitado 60 mil chicos. Claro que son muchos años y tenemos una población tan alta. Ahí es cuando hay que ver como se articulan las actividades del gobierno, de las ONG’s”, reconoció.



Argentina, Colombia y las drogas

“En los años 70’ y 80’ Argentina no conocía la droga. Llegó un momento en que se convirtieron en un país de paso y comenzó a quedarse la droga acá. Hoy en día Argentina es un país consumidor y las principales víctimas son los niños y los jóvenes. Esta serie de Pablo Escobar no ha hecho otra cosa que hacer apología de la droga”, analizó el presbítero.

Al referirse al narcotraficante más famoso del mundo, cuya serie se está emitiendo en nuestro país, Mejía relató que el gobierno colombiano entregó a su fundación las propiedades que pertenecieron a Escobar, a quien dijo haber conocido cuando “El patrón del mal” estuvo preso.

Comparando la realidad de los dos países, analizó que “estamos muy cerca en las problemáticas. Falta mucha equidad, faltan oportunidades para nuestros jóvenes, vivimos realidades muy parecidas. Somos dos países muy religiosos. En kilómetros estamos muy lejos, pero en costumbres somos dos pueblos muy hermanos.

Su acercamiento al Papa Francisco

“Conocí a Jorge Bergoglio en una asamblea del episcopado colombiano en Brasil. Él me invitó a venir a Buenos Aires a un encuentro de formación. Realmente estoy impactado con este Papa. Es un hombre que tiene 76 años y que tiene una libertad de espíritu porque no es un funcionario ni un príncipe, es un pastor con olor a oveja como le gusta decir. Me emocioné cuando lo eligieron. Este Papa le va a dar un verdadero arraigo al Concilio Vaticano segundo”, expresó Mejía Montoya.

Y al referirse al rol de la fe en la recuperación de un adicto, agregó: “Sin espiritualidad no hay recuperación. El problema de adicción a las drogas es un problema de conciencia y básicamente con la recuperación de la espiritualidad se recupera el sentido de la vida”.




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