Un olavarriense diseñó la valija de la que habla el mundo tecno

Alejandro Sarra tiene 28 años, es diseñador industrial, y junto a un grupo de emprendedores lanzó Bluesmart. Se trata de un cómodo equipaje que se conecta con el celular para rastrearlo, se puede abrir y cerrar remotamente y hasta incluye un cargador de batería. “Nos llevó un año diseñar todo el producto”, contó en diálogo con Infoeme. El proyecto se financia con el aporte de la gente y hasta el propio Manu Ginóbilli lo recomendó en Twitter.


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Bluesmart es una valija de esas con la que sueñan aquellos a los que alguna vez les perdieron el equipaje en un destino desconocido, fueron víctimas de maleteros, o simplemente quienes anhelan poder cargar su celular y computadora en cualquier destino. El equipaje que está dando la vuelta al mundo en medios nacionales e internacionales, se ha vuelto furor en el mundo tecno y con orgullo se puede decir que tiene una pizca de innovación olavarriense.

Alejandro Sarra tiene 28 años, cursó sus estudios secundarios en la Escuela de Educación Técnica Nº 2 y a los 18 se fue a estudiar a Buenos Aires la carrera de Diseño Industrial en la UBA. Cuando empezó a trabajar en el estudio de su hermano Leonardo (N de R: creador de Moov, actualmente radicado en Olavarría), lejos estaba de imaginar que algunos años después desarrollaría un producto codiciado por viajeros de todo el mundo.



Además de Sarra, el proyecto está integrado por Martín Diz, Alejo Verlini y Diego Saez-Gil bajo la dirección de Tomi Pierucci. Todos son argentinos, tienen entre 28 y 33 años y actualmente están repartidos entre Argentina, Estados Unidos y China. “Nos llevó todo un año diseñar Bluesmart”, contó Alejandro.

El novedoso equipaje incluye una micro-computadora, un GPS y diversos sensores que se comunican vía bluetooth con el celular del pasajero y con Internet. Se puede controlar a través de una aplicación en el teléfono, abrir el candado en forma remota, traquear la ubicación de la maleta (tiene un banco de memoria y se puede rastrear dónde estuvo) y recibir notificaciones y reportes durante el viaje. Además, trae una batería en la que se puede cargar otros dispositivos. Incluso el jugador de la NBA más querido de la Argentina, Manu Ginóbili, lo recomendó a través de Twitter y dijo que iba a comprar una.




“Cuando el proyecto empezó todos estábamos con otra cosa. Yo estaba trabajando para la firma BCK, que diseña productos para Electrolux y empresas grandes”, contó Sarra, quien conoció a Alejo Verlini en la Facultad. “Después que se fue de la Facu con Alejo quedamos en contacto y dijimos que en algún momento íbamos a empezar un proyecto. Cuando pensó en esto me llamó, me preguntó si quería sumarme y le dije que sí, todo a pulmón”, detalló el diseñador industrial. Así fue como todos los días, en el tiempo que les quedaba tras su trabajo diario y los fines de semana, se reunían a darle vida a Bluesmart. En Estados Unidos encontraron algunos inversores y de a poco entre todos armaron una mesa de tres patas conformada por el diseño, la venta y la parte digital.

Hicieron un estudio de mercado para identificar el usuario. “Una vez que encontramos la brecha identificamos a un usuario emprendedor, de 25 a 40 años, joven, una persona, viajera, que hace viajes frecuentes de negocios y domésticos, y necesita en ese trajín, un asistente”, subrayó Sarra. Es por eso que tiene un compartimiento para los dispositivos de trabajo, de fácil acceso para el trabajador, y otro para la ropa y objetos personales. “La idea era que pase rápido por la aduana y que la seguridad sea importante, desde ahí salieron todas las ideas”, enfatizó el olavarriense.

La cresta de la ola

En China visitaron fábricas para evaluar las tecnologías que iban a implementar y confeccionar cinco prototipos. Ya estaba todo listo, faltaba lanzarlo. Con el proyecto y un objetivo, apelaron al crowdfunding (financiamiento masivo) en la plataforma Indiegogo y largaron el 20 de octubre.



Necesitaban 50 mil dólares que fueron recaudados en dos horas y un minuto. A una semana de ese momento están cerca de alcanzar los 600 mil dólares, sobrepasando el objetivo en un 1.174 %.

Se puede colaborar con un dólar, 25 dólares, 50 dólares o adquirir la Bluesmart por un precio relativamente menor al que se conseguirá en el mercado, que será algo alrededor de 500 dólares. Gente de todo el mundo la pagó 195 U$D y 215 U$D, a ese precio ya se agotó aunque todavía se puede adquirir a 235 y 295 dólares. Pero quienes la compran deberán esperar algo de cinco meses para tener en sus manos la valija furor en el mundo tecno, ya que la financiación es una de las etapas de este proceso productivo.

“Es un sistema de win-win” (N de la R: ganancia mutua), explicó Alejandro Sarra. “El usuario compra un producto a un precio casi al costo de algo que se va a vender a alrededor de 500 dólares. Ahora la compras barato y aunque esperás cinco meses, estás apoyando a un grupo de flacos que hacen un producto nuevo. Todo lo que recaudamos son valijas vendidas”, detalló.



La etapa que sigue es la de probar la calidad de producto en los siguientes prototipos para largarla al mercado 10 puntos.

Finalmente, Alejandro Sarra expresó que es lo más lejos que llegó en su carrera y que sin dudas se siente “en la cresta de la ola. Nunca me imaginé yendo a China, por ejemplo”. El olavarriense aseguró que el diseñador industrial “no es como el ingeniero que te recibís y tenés laburo, hay que rebuscársela. En ese sentido si no te movés por tus propios medios es difícil. El desarrollo de un producto es algo que recién se está viendo, porque las empresas en general no nacen con un diseñador industrial en su equipo, sino que son emprendedores que arrancan de una y desconocen lo que puede aportar un diseñador”, concluyó .






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