Un olavarriense condenado a prisión perpetua pide que el Estado le aplique la eutanasia

Se trata de Sebastián Armendano Galván que está preso actualmente en la Unidad 7 de Azul. Purga una condena por el homicidio de Horacio Luis Dos Santos, el comerciante que fue baleado en un asalto el 5 de febrero de 1998.


Un interno que cumple una condena a prisión perpetua en la Unidad 7, la cárcel de varones del Servicio Penitenciario Bonaerense que está en Azul, ha solicitado que le apliquen la eutanasia, teniendo en cuenta -según señala- que desde la Justicia le han negado diferentes pedidos para gozar de un régimen extramuros.

Esas denegatorias, sostuvo el propio interno en una carta enviada al Diario El Tiempo de Azul, están relacionadas con informes psicológicos que indican que volvería a delinquir en caso de recuperar la libertad.

"No deseo seguir padeciendo el sufrimiento que acarrea este encierro, así como tampoco deseo volver a robar el día que recupere mi libertad, que es lo que vienen diagnosticando de mi persona", escribió en la carta el recluso que ahora pide que el Estado le provoque intencionalmente la muerte, más allá de que no padece una enfermedad incurable, tal como se estipula en esos casos.

Sebastián Armendano Galván es oriundo de Olavarría y tiene 40 años.

Según escribió con relación a su situación, la misma está inspirada en un caso ocurrido en Bélgica, donde un violador serial llamado Frank Van Den Bleeken hizo el mismo pedido, que primero el Estado de ese país europeo había aprobado, aunque a principios de este año dio marcha atrás con la medida.

Los antecedentes penales de Galván señalan que en febrero del año 2000 había sido condenado a prisión perpetua. Por ese entonces, la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Azul -que integraban los Drs. Carlos Pagliere, Esteban Herrero y Ernesto Arrouy- lo halló en un juicio autor de un homicidio en ocasión de robo que se registró en febrero de 1998 y tuvo como víctima a un comerciante.

Esa condena quedó firme en febrero de 2005. Cinco años más tarde, Armendano Galván fue beneficiado con un régimen abierto que incluía salidas transitorias. Pero en una de esas salidas, de tipo laboral, fue detenido acusado de un robo ocurrido en una inmobiliaria.

Por ese hecho también fue juzgado y condenado. La pena que le impusieron, de siete años y ocho meses de prisión, se unificó luego con esa otra a prisión perpetua que registraba a modo de antecedente por aquel homicidio durante un robo ocurrido en el año 1998.

Desde ese entonces, a pesar de varios pedidos realizados, Armendano Galván señaló que no pudo acceder a ningún otro tipo de beneficio, por lo que sigue cumpliendo la pena de prisión perpetua en la Unidad 7, luego de haber estado también en otras cárceles del Servicio Penitenciario Bonaerense.

Actualmente a disposición del Juzgado de Ejecución Penal de Azul cuya titular es la Dra. Silvia Torre, ante esa funcionaria judicial el interno ha formalizado el pedido para que, teniendo en cuenta su situación, el Estado le aplique la eutanasia.

La nota

Según señaló el recluso en una nota que hizo llegar a El Tiempo de Azul, "soy un hombre que viene institucionalizado desde los 14 años y actualmente tengo 40".

Después, con relación a ese pedido de aplicación de la eutanasia que le hace al Estado argentino, explicó: "El motivo que me lleva a tomar esta drástica determinación es el hecho de llevar más de veinte años de privación de la libertad y siendo que, al ser detenido por primera vez, tan sólo tenía un séptimo grado de nivel escolar".

. En ese contexto de encierro en el que se encuentra, Armendano Galván refirió que pudo culminar el secundario, a través de "dos bachilleratos", y que luego incursionó en diferentes carreras terciarias y universitarias, además de "cursos de computación".

"Actualmente llevo cursados tres años de la carrera de Derecho y dos de la Licenciatura en Comunicación Social", estudios a través de los cuales preside el CUMB.

Mencionó también que ha escrito "un pequeño libro con el que obtuve un primer premio en un concurso literario en el ámbito nacional".

Luego de enumerar los logros educativos obtenidos, en la misma nota Sebastián Armendano Galván dio cuenta de su actual situación en ese contexto de encierro en el que se encuentra, donde informes del Servicio Penitenciario Bonaerense señalan que "poseo buena conducta, concepto bueno, que trabajo y estudio".

"Pero aún así -explicó en la carta- quienes se especializan en confeccionar informes desde el punto de vista psicológico señalan que, de acceder a un régimen más flexible fuera de estos muros en los que estoy privado de la libertad, mi tendencia revela que volvería a delinquir".

Las conclusiones de esos informes parecerían revelar que soy un delincuente innato y que he naturalizado ese tipo de conducta, siendo una especie de transgresor sin margen alguno para poder cambiar.

Más adelante, indicó: "Si con los años que llevo detenido (más de la mitad de mi vida) y con el esfuerzo que hago día tras día para encontrar una salida diferente estos pseudos profesionales de la Psicología dicen que jamás cambiaré, me pregunto de qué vale seguir padeciendo esta situación de encierro".

"Si las autoridades judiciales que están interviniendo en mi situación sólo se dejan influir por esos informes psicológicos sin dejar de tener en cuenta los logros que he podido conseguir durante mi encierro, siento que ese esfuerzo realizado no vale de nada".

"Es por eso que amparándome en la ley referida a la autonomía de la voluntad estoy solicitando que se me practique la llamada eutanasia estipulada para, de esa manera, terminar con mi padecimiento".

"Dejo en claro", indicó también en la carta, "que a esto lo he decidido después de una larga meditación y haciendo uso de todas mis facultades mentales".

"Si en más de veinte años de cautiverio no he podido reinsertarme en la sociedad y, según estos especialistas, nací, crecí y seguiré siendo un delincuente, prefiero que, así como el Estado dispuso de mi vida durante más de dos décadas, disponga ahora de mi muerte".

De esa manera, no se continuará malgastando dinero en una persona que a criterio de los especialistas es irrecuperable, todo lo cual me hace replantear la errónea aplicación que se hace del artículo 18 de nuestra Constitución Nacional.

"No deseo seguir padeciendo el sufrimiento que acarrea este encierro, así como tampoco deseo volver a robar el día que recupere mi libertad (que es lo que vienen diagnosticando de mi persona)", indica finalmente en esa nota.

Fuente y Foto: Diario El Tiempo de Azul

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