Un doble crimen evitable

La desidia judicial abrió la puerta a un asesino para que matara a dos personas. Y además, como si fuera poco, por culpa de una funcionaria judicial que desatendió una denuncia gravísima, las víctimas de este doble crimen, fueron ni más ni menos que otro funcionario judicial y un jefe policial.

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Mauro Szeta, especial para Infoeme

Este caso, que promete escándalo, pasó en Tucumán e indigna. El asesino es, o en realidad era, -porque después de su faena criminal se terminó matando- Hugo Daniel Sirnio Romanazzi.

Todo pasó cuando le fueron a allanar su casa por tenencia ilegal de armas. Resistió la orden de detención, y al parecer, ayudado por su abogada, se atrincheró, se armó, y terminó matando a sangre fría al jefe de la división Delitos contra las Personas, Víctor Barraza, y al prosecretario de la Fiscalía de Instrucción de la VI Nominación, Manuel Gerardo “Lalo” Uro. Luego, como todo asesino cobarde, se suicidó.

Tal vez, el doble crimen podía haberse evitado. El allanamiento en la casa del homicida fue tardío. En agosto de este año, una mujer lo había denunciado por secuestro, violación y por la tenencia de un arsenal de armas.

La denunciante dijo antes, y ahora conocida la masacre, que la fiscal de su causa Adriana Reinoso Cuello desatendió su denuncia y la tildó de mentirosa. Por este motivo, la denunciante había llevado su casa a organismos de Derechos Humanos y al Inadi. Está claro que no sirvió de nada.

Cuando los policías llegaron para allanar la casa de Sirnio Romanazzi, éste les dijo que esperaran la llegada de su abogada Silvana Mónica Sánchez Tardán, para abrir.

Una vez con la abogada presente, empezó el procedimiento. Hubo gritos y forcejeo, y en vez de colaborar con la diligencia, la abogada ayudó a su cliente y le dio tiempo para meterse en la pieza del fondo. Desde allí, Sirnio Romanazzi salió armado, empezó a los tiros, cometió el doble crimen, y se terminó suicidando.

Algo más dramático aún. El policía que murió estaba ahí de buena voluntad. Fue al lugar a colaborar cuando escuchó que el procedimiento se estaba complicando. Por eso, ni siquiera llevaba chaleco antibalas.

La denuncia que escucharon tarde y que podía haber evitado todo, se hizo el 14 de agosto. Ese día, la víctima, Silvana llegó engañada a la casa del criminal en Crisóstomo Alvarez al 2400. Adentró vivió un calvario de secuestro, golpes y violación. Fue víctima de un psicópata que hacía todo en el nombre de Dios.

Cuando fue a denunciar, a la víctima se le rieron en la cara. Ahora, la víctima quiere juicio político para la fiscal por no haber actuado antes.

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