Un ADN desvincula al entorno familiar del crimen de Magalí Giangreco

Un estudio mitocondrial dio negativo y derrumbó una de las pistas que se seguían para el esclarecimiento de uno de los casos emblemáticos de la ciudad. Magalí había desaparecido en la noche del 28 de febrero de 2010. Sus restos fueron hallados el 12 de marzo de ese año, en una estación de servicio abandonada en Junín y Vélez Sarsfield.

Jorge Scotton/ Infoeme

La causa crimen de Magalí Giangreco volvió prácticamente a foja cero luego que el resultado negativo de una prueba de ADN echara por tierra una de las principales líneas investigativas que ponía foco en uno de los integrantes del entorno familiar de la víctima.

El emblemático caso sigue siendo un misterio y ya pasó por manos de al menos tres fiscales. Actualmente la causa fue encomendada al fiscal de Delitos Especiales, Javier Barda, quien la retomó con los elementos que los otros investigadores dejaron en el expediente.

Precisamente una de las pistas que retomó Barda era la planteada por el ahora suspendido fiscal Dr. Rubén Rivero - dejó la fiscalía por una denuncia de abuso sexual- que apuntaba al entorno familiar de la víctima.

Javier Barda, uno de los investigadores más respetados del Departamento Judicial de Azul, instruyó un estudio de ADN mitocondrial sobre un cabello encontrado en la zona púbica de la víctima que pertenece al presunto homicida.

Este cabello no tenía bulbo y por ello se encomendó un ADN mitocondrial para determinar a quien pertenece. Este cabello no tenía bulbo y por ello se encomendó un ADN mitocondrial para determinar a quien pertenece.

Los resultados se esperaban para fines de agosto de este año pero se demoraron unos días, aunque el informe final dio negativo y desvincula las sospechas sobre uno de los integrantes del entorno familiar de Magalí, al menos por las pruebas materiales que se disponen.

ADN mitocondrial

Este tipo de ADN se utiliza sobre todo cuando existe una gran degradación de las muestras por las malas condiciones de conservación en que permanecieron hasta que fueron encontradas en lugar del crimen o por la antigüedad que tienen.

En este caso la prueba se realiza cuando la cantidad de muestra de que se dispone es mínima (pelos sin bulbo por ejemplo). Un pelo con bulbo caduco o un fragmento de pelo contiene una cantidad de ADN nuclear tan escasa que en principio los análisis de estas muestras resultan negativos.

El ADN mitocondrial es considerado muy efectivo en la identificación de restos biológicos y el establecimiento de una relación familiar cuando no se dispone de los progenitores y no queda más remedio que realizar una comparación con familiares más lejanos.

Magalí Giangreco había desaparecido en la noche del 28 de febrero de 2010. Sus restos fueron hallados el 12 de marzo de ese año, en una estación de servicio abandonada en Junín y Vélez Sarsfield.

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