Torturas en la Policía: “No es la primera vez, han hecho más”

Lo dijo Gustavo Scotto, particular damnificado de Diego González en el caso por las torturas que padeció en 2012, en la Comisaría Primera. Contó que si el tío de la víctima no impulsaba la denuncia, González se hubiera curado las heridas y se hubiese mudado para no volver nunca más. “Esto era una práctica habitual, y por una pasividad de todos”, dijo sobre las torturas, y cuestionó: “A mi me preguntan dónde están los organismos de derechos humanos. Yo qué se donde están”, dijo.

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El 12 de mayo de 2012, Diego González fue trasladado a la Comisaría Primera de Olavarría tras haberse quedado dormido ebrio en el campo de Golf del club Estudiantes. Allí, mientras estaba detenido, policías lo quemaron con agua hirviendo y le pegaron. Lo llevaron al Hospital donde lo revisó un médico y lo volvieron a trasladar a la dependencia policial hasta el día siguiente.

Por el caso, están siendo juzgados en el TOC 2 de Azul, cuatro policías por torturas (Néstor Rodríguez, Eduardo Manuel, Miguel Ángel Rodríguez y Edgardo Constancio), uno por omisión de delitos (Pablo Blúa) y el médico policial en ese entonces (Oscar Briscioli).

La parte de particular damnificado de González está a cargo de Gustavo Scotto, para quien “esto viene de larga data, aunque ahora toma estado público”. El abogado declaró en entrevista con el programa “En línea noticias” que conduce Jorge Scotton por FM 89.5, que “uno no sale del asombro desde aquel 13 de mayo cuando viene el tío de González. A partir de verle las heridas a Diego en el Hospital uno comienza a interiorizarse, estar en la declaración, es terrible”.

El letrado señaló que a diferencia de “algunas declaraciones” que leyó por ahí, “no creo que un día sábado se junten los policías y digan ‘che, vamos a ver que pasa cuando le tiramos agua caliente a este tipo’. No creo que sea la primera vez que lo hacen. Han hecho esto y más”, señaló.

Para Scotto las torturas son un práctica habitual, “guste o no guste, y esto por una pasividad nuestra. Este chico jamás hubiera hecho la denuncia, lo destrozaron, si no era por el tío este chico se iba a su casa, se curaba en una salita y se iba de acá, a qué se iba a quedar”, aseguró. “El chico este ve un policía y se orina”, detalló el particular damnificado.

El profesional apuntó a la falta de denuncias, el miedo y la invisibilidad social. “Lamentablemente la gente que sufre estas cosas está marginada. No se lo van a hacer a otras personas porque existe un grado de peligrosidad de que puedan acceder rápidamente a la justicia. Arrementen como si fueran terratenientes”, aseveró. “Tengo un caso de un aprehendido de 20 años al que bajaron y le dispararon en la rodilla, y la práctica de que nadie diga ni haga nada lleva a estas consecuencias”, acusó.

De acuerdo con la declaración de Diego González y los profesionales que lo atendieron, “son casi psicópatas. Se le sale la chaveta y hacen un desastre, no tienen remordimientos, entonces no puedo creer que sea la primera vez que lo hacen”, dijo Scotto. “Uno se pone a pensar que si vos golpeás a una persona tiene consecuencias, sentís temor de lo que te va a pasar, que te van a denunciar. Esta gente, la policía, lo mandan a la casa, le ofrecen un remís, no tienen miedo a nada”, y detalló que “Diego no quiso el remis, se quiso ir lo antes posible con la piel colgando llegó a su casa y se acostó porque estaba destrozado”, indicó Gustavo Scotto.

El letrado también trazó una comparación con Monte Peloni: “Si vos escuchás el relato de Diego, el grado de tortura, en algunos supera ampliamente lo que ha vivido gente que ha estado en cautiverio y torturada en la dictadura. Es un hecho tan o más atroz de lo que sucedía entonces. No lo podemos simplificar”, consideró. También denunció una “connivencia generalizada. Y si no se puede condenar a más policías es porque muchos no quieren hablar, y no tienen pruebas. No podemos acusar más porque no hay elementos, porque se cubre y porque los testigos son todos policías, no es algo que pasó en la calle. Es muy difícil”.

Finalmente, expresó: “Yo quise que esto se conociese porque si no pasa lo que pasa con otras causas, esto no va a quedar así, si tengo que ir a Buenos Aires y tengo que darlo a conocer, voy. Estos tipos hacen cualquier cosa, como no van a tener miedo, conocen cosas. Hay una foto que se incorporo al expediente por pedido de la defensa, 20 policías festejando fin de año en el patio y un preso atado a una columna. Ese tipo de cosas hay”, denunció. “Esto es como Cromagñon, les tocó a ellos, y el hecho de cómo ha trascendido, a mi me preguntan ‘¿y los organismos de Derechos Humanos donde están?’ Y que se yo donde están, yo hago mi trabajo”.

“Esto va a ser emblemático. Lo único que pienso, es luego de que esta gente quede condenada, es que va a generar un grado de esperanza. La realidad es muy dura para la gente que sufre estas consecuencias, pero de diez, uno que diga ‘vamos a denunciar’ es algo, y en la medida que los chicos que incursionan como efectivos policiales sepan que este tipo de accionar tiene consecuencias vamos a poder cambiar las cosas”, concluyó.



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