Te mostramos como es el gimnasio del futuro

Personalización e interactividad serán las claves de la nueva experiencia de entrenamiento que reforzará su incipiente "pata digital" con productos híbridos como instructores inteligentes, entre otros.

Marcas deportivas y compañías tecnológicas dieron el puntapié inicial y empezaron a abastecer las necesidades de estos nuevos consumidores con dispositivos wearables (ponibles/usables/vestibles) como relojes, gafas, pulseras y prendas inteligentes; y de aplicaciones que permiten medir y registrar diversos parámetros de la actividad. Todo esto ya forma parte del presente y no de un futuro lejano.

Es la era del ser cuantificable. Todo se puede medir en tiempo real y esa posibilidad está al alcance de la mano.
La evolución tecnológica empieza a llegar a los gimnasios, donde tendrá que darse un giro conceptual: lo digital deberá dejar de ser un accesorio más para convertirse en protagonista. Provocativo ante su auditorio.

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Las novedades vienen de la mano de la incorporación a la experiencia de entrenamiento de instructores inteligentes; salones con pantallas 360° (fitness inmersivo o IMAX); clases virtuales grupales; visores de realidad virtual que invitan a ejercitarse en diferentes escenarios; competencias online; juegos interactivos de escalada o de baile; pisos, paredes y plataformas interactivas de entrenamiento.

Estas innovaciones le otorgan un rol central a la diversión.

La búsqueda del ejercicio a medida llega a tal punto que ya se realizan estudios de ADN aplicados al entrenamiento, cuyo objetivo es maximizar el rendimiento y reducir las lesiones.

La secuenciación, a partir de una muestra de saliva, se realiza en Estados Unidos, mientras que la interpretación de los resultados se hace aquí. En cinco años, unas 2500 personas ya contrataron el servicio que tiene un costo de 7 mil pesos.

La dinámica del negocio también cambia con la digitalización. El modelo impuesto por UBER, Airbnb, Netflix, Booking y otras expresiones del consumo colaborativo brindan lecciones al mercado del fitness, que comienza a adaptarse a estas nuevas formas de oferta y demanda de servicios. Pagar una cuota en un gimnasio para algunos ya es cosa del pasado.

Fuente: Clarín

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