Revelaron cómo fue el ataque de Mangeri a Ángeles Rawson

Los detalles forman parte de los fundamentos de la condena al portero, responsable por los delitos de femicidio, abuso sexual y homicidio agravado

Eran exactamente las 9:52 del 10 de junio de 2013 cuando Ángeles Rawson ingresaba al edificio de Ravignani 2360, en la Ciudad de Buenos Aires, para volver a su casa tras la clase de gimnasia. Sin embargo, al departamento nunca llegó. Mediante un pretexto que continuará siendo una incógnita hasta que el propio responsable se quiebre en su relato, Jorge Mangeri, encargado del edificio, la condujo hasta una zona apartada del inmueble.

El detalle fue publicado por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 9 de la Capital, que dio a conocer este lunes los fundamentos de la sentencia que, el 15 de julio pasado, condenara a Mangeri a prisión perpetua en el juicio oral en el marco de la causa en la que se investiga el homicidio de la joven Ángeles Rawson, de 16 años.

Allí, también se detalla que en ese sitio apartado "Mangeri desplegó su verdadero objetivo que no era otro que abusar sexualmente de Ángeles, aprovechándose de la edad de ella, la diferencia de contextura física y en un claro contexto de violencia de género, acreditada por la situación de vulnerabilidad de la nombrada, su condición de mujer, el aprovechamiento de la confianza previa preexistente dado que aquél la conocía desde hacía 11 años, todo ello con el fin de satisfacer sus bajos instintos sexuales, cosificando a su víctima a quien desconoció y ultrajó su dignidad, su libertad sexual e integridad física".

Ángeles resistió al ataque sexual, hecho que generó una lucha entre ambos a golpes y arañazos, que dejó en ella lesiones agresivas y defensivas, como también en el físico de su agresor –especialmente a partir de arañazos–, motivo por el cual se hallaron debajo de las uñas de los dedos índice, anular y mayor de la mano derecha de la víctima –mano hábil de ella– restos genéticos del hombre que luego fue declarado culpable.

Debido a la imposibilidad de consumar el ataque sexual, y para garantizar su impunidad, "decidió darle muerte, para lo cual le oprimió el cuello con una de sus manos y con la otra le obstruyó la nariz y boca, generando con ello un mecanismo de asfixia mixto que mantuvo intencional y deliberadamente hasta matar a su víctima, sofocación que se calcula duró al menos cinco minutos".

Una vez que Ángeles murió, el encargado, "con el fin de garantizar su impunidad, decidió descartar su cuerpo a través de un mecanismo que le resultaba conocido y propio, como es el del sistema de recolección de residuos. Para ello, continuó su faena criminal atando el cuerpo sin vida de la joven con distintas sogas sobre sus muñecas, tobillos y cuello, para resultarle más manipulable en aras de sus fines de despojo, colocándole una bolsa de nylon con la inscripción "DÍA %" e introducir el cadáver dentro de una bolsa de consorcio negra".

"Si el hecho hubiera ocurrido seis meses antes, una vez que se hubiera depositado el cuerpo en el contenedor de residuos, jamás hubiera aparecido. Más aún su hallazgo en los últimos metros de la cinta de selección de residuos para reciclaje fue absolutamente azaroso y poco faltó para que el astuto plan de Mangeri fuera exitoso", reza el fallo.

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