Qué precauciones deben tomar los padres antes de comprar carne

Un conjunto de científicos argentinos llevan adelante un programa de prevención en carnicerías de Buenos Aires para evitar enfermedades bacterianas. Cómo puede afectar el contagio en los niños.


En los niños, la alimentación saludable y nutritiva es clave. Si bien muchos padres piensan que lo que diferencia a una "buena" de una "mala" alimentación es en sí lo que se come y cómo se prepara, una de los principales focos de análisis debe reposar en el dónde se compran los productos. Las precauciones que tome un comercio para vender alimentos delicados -como por ejemplo la carne o los vegetales- determinan la calidad de las comidas de los más chicos.


A pesar de que el veganismo y el vegetarianismo se extienden a nivel global, y que, según el último informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra), en Argentina se consume un promedio de 55 kilos de carnes por habitante al año. Si bien representa una disminución en cuanto a años anteriores, el país se sigue posicionando entre los países más carnívoros.


Comer carne, sin embargo, más allá de sus beneficios nutricionales, puede ser peligroso si se desconocen sus orígenes o su tratamiento. Lácteos sin pasteurizar, aguas contaminadas, algunos vegetales crudos y principalmente la carne picada o mal cocida, son los culpables del síndrome urémico hemolítico (SUH), una enfermedad grave que impacta sobre todo a los niños y es causada por una bacteria (conocida como Escherichia coli) productora de una toxina. Por este motivo, a la hora de consumir carne, elegir una carnicería que cumpla con las normas de higiene y las precauciones de tratamiento de la carne, es crucial.


En Argentina, el SUH es endémico. Con 500 casos nuevos registrados por año, constituye la primera causa pediátrica de insuficiencia renal aguda, la segunda de insuficiencia renal crónica y es responsable del 20 por ciento de los trasplantes renales en niños y adolescentes. Si no es tratada correctamente, incluso puede causar la muerte.


En ese marco, se lanzó hace unos años el programa Carnicerías Saludables, como un trabajo conjunto entre la facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de la Plata, la Universidad Nacional de Luján, la facultad de Ciencias Veterinarias de Tandil, los municipios de Luján, Tandil y Berisso, sus hospitales públicos y el Hospital de Niños de La Plata "Sor María Ludovica".


Este proyecto se trata de un trabajo de extensión con rigor científico para detectar bacterias indicadoras y patógenas en la comercialización de la carne y así poder establecer estrategias de prevención y control tanto en el proceso de monitoreo como en la capacitación de comerciantes y consumidores.


¿Qué puede observar el consumidor?

Además de poder hacer un rápido análisis visual del estado y la calidad higiénico-sanitaria del local y el comerciante, el consumidor puede notar también a simple vista algunas características de calidad en la carne.


La temperatura a la que deben ser conservada la carne de ganado fresca que se expenda después de 24 horas de haber sido sacrificada la res, no debe ser mayor de 5 grados centígrados en cámaras frigoríficas, según el Código Alimentario Argentino (CCA). Las principales características a inspeccionar son:


En carnes rojas

- La grasa debe ser firme al tacto y no debe contener zonas o puntos hemorrágicos.

- Las carnes de color oscuro, duras, secas, con falta de brillo, grasa externa oscura o escurrimiento de líquido color marrón son características de carne alterada.



En carnes blancas (aves)

- Las aves faenadas, sean enfriadas, refrigeradas o congeladas, sólo se podrán comercializar y expender sin vísceras.

- Sólo pueden ser comercializadas con sus menudencias siempre que éstas estén incorporadas en la carcasa, envasadas en bolsas de material plástico y cerradas.

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