Porcinos: Un gran mercado para los pequeños

Favorecida por el creciente consumo interno y el mercado internacional, la producción porcina se expande a todas las regiones del país gracias a los pequeños y medianos criadores que representan más del 90 %.

A fines de 2010, 12 criadores porcinos de Coronel Dorrego –Buenos Aires– se asociaron con otros de Tres Arroyos para impulsar la cría de cerdos en la zona y promover el desarrollo de una región poco industrializada y afectada por la migración de su población. Con el apoyo del programa Cambio Rural, que lleva a cabo el INTA junto con el Ministerio de Agricultura de la Nación, crearon la Cooperativa de Criadores de Cerdos "13 de septiembre" y ya lograron sumar eficiencia a la producción, consolidar la comercialización y abrir su propia fábrica de alimento balanceado.

"La cooperativa es la herramienta más valiosa que tenemos los productores para mejorar nuestras pequeñas explotaciones, dado que con la unión hemos podido lograr metas impensadas en forma individual", expresó Claudia Menna, presidenta de la cooperativa. "Sin este espacio, varios hubiéramos abandonado la actividad, ya que es muy difícil subsistir como pequeños productores, y otros no podrían haber crecido ni alcanzar la consolidación de sus empresas", aseguró.

Menna resaltó que "la incorporación al programa nos abrió al trabajo en equipo y nos dio las herramientas técnicas y financieras", en referencia a las facilidades que brinda Cambio Rural para acceder a asesoramiento técnico y a líneas de crédito.

En esa línea, Jorge Brunori, del INTA Marcos Juárez –Córdoba–, dijo que en la Argentina "no son los grandes establecimientos los que motorizan la producción, sino la franja de pequeños y medianos que se tecnifican y aumentan el volumen de sus sistemas". Además, estimó que más del 90 % de los productores porcinos del país poseen entre 1 y 100 cerdas, mientras sólo el 2 % está representado por grandes establecimientos, con más de 200 madres.

Para lograr una mayor expansión en los próximos años, el especialista indicó la necesidad de planificar la estructura del sector. "Nuestro mayor desafío será promover el trabajo asociativo entre los pequeños y medianos y difundir esos ejemplos, ya que son los que deben adecuarse a las futuras exigencias del mercado, mejorar la eficiencia e incrementar la escala",

Más producción y en todo el país

Según datos del Senasa correspondientes a marzo de 2015, la Argentina presenta un total de 65.000 establecimientos porcinos –entre pequeños, medianos y grandes– que, en general, destinan su producción de carne para consumo y fabricación de elaborados.

Con más del 70 % de los cerdos del país, la producción nacional se concentra en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. No obstante, Brunori destacó la expansión del sector: "Las regiones del NEA y del NOA han crecido a un ritmo sostenido así como otras áreas no tradicionales como Cuyo y Patagonia, donde la cría de cerdos mostró un incremento constante en número de productores y stock".

De acuerdo con el técnico, "los factores que movilizaron el crecimiento del sector porcino fueron el aumento del consumo de carne de cerdo –sobre todo, en fresco– que alcanzó el 164 % en los últimos 20 años, y la adopción de tecnología".

En este sentido, aseguró que la mayor parte de los cambios tecnológicos se registraron en los estratos más grandes, por lo cual insistió en la importancia del asociativismo como estrategia para incentivar la competitividad de pequeños y medianos criadores.

El país se autoabastece

"Aumentó la faena, disminuyeron las importaciones y la Argentina logró, prácticamente, el autoabastecimiento de productos porcinos", sintetizó el técnico del INTA, para dar cuenta del potencial del sector porcino en el futuro cercano.

Según estimaciones del Ministerio de Agricultura de la Nación, en 2014 el país compró 8.929 toneladas de carne porcina en el exterior, con relación a las 48.080 adquiridas en 2010. Brasil y Chile, los principales países importadores.

Por último, Brunori explicó que este logro se debe, sobre todo, a los cambios en los parámetros de consumo que llevaron a la demanda prevalente de carne en fresco, así como al aporte de la política dirigida a proteger la producción nacional.

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