Otra vez un asesino con salidas transitorias

El criminal tenía que estar preso. El asesino, tenía que estar entre rejas. Pero no lo estaba. Y no sólo eso. La justicia le dio una oportunidad, y él, la traicionó.

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Mauro Szeta, especial para Infoeme

En 2007, Emiliano Ledesma, fue condenado a 7 años de cárcel por un robo agravado por el uso de armas. Ahora, le faltaba un año para cumplir el total de la pena. Desde hace meses gozaba de un beneficio que le abrió la puerta para salir a matar.

Por decisión judicial, Ledesma, tenía salidas transitorias. Según el acuerdo judicial tenía salidas de 48 horas cada 15 días. En vez de estar con su familia, en vez de trabajar, en vez de reflexionar, Ledesma decidió salir a robar otra vez.

Obtuvo un arma calibre 9 milímetros con balas encamisadas y encaró por las calles de San Miguel. La víctima elegida al azar fue Oscar Plutt, de 70 años. Lo abordaron en San Lorenzo e Italia. El delincuente lo encañonó. La víctima apenas resistió. Y Ledesma tiró a matar, y mató.

Después del crimen, el asesino que tenía que estar preso, escapó y trató de cambiarse de ropas, pero lo detuvieron. Más tarde se supo que el crimen de Plutt pudo ser un homicidio evitable.

Es cierto que las salidas transitorias son legales, pero también es cierto que nadie controla qué pasa con los presos cuando salen. En el caso de Ledesma, mató cuando le faltaban 13 horas para volver a dormir a la cárcel de Campana.

Le faltaba un año para quedar libre. Ahora, lo espera una condena altísima. Triste su final, triste el final de la víctima, también.

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