Ocho de cada diez argentinos se sienten inseguros en su casa, calle o barrio

Mientras que un 30% de la población ha sufrido ya un delito en persona o en su entorno familiar, más del 80% teme que también lo sufrirá.


Un estudio presentado esta última semana por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina señala que más del 80 por ciento de los argentinos se sienten inseguros en su barrio, su calle o su casa, y consideran que tienen altas probabilidades de convertirse en víctimas de un delito.


Basado en encuestas a unos 80 mil habitantes mayores de 18 años que residen en distintos aglomerados urbanos de nuestro país, el trabajo muestra que para casi un tercio de los argentinos la inseguridad sigue siendo el principal problema a resolver, por delante de otros temas como la pobreza (15%), la educación (9,8%), la corrupción (8,4%), la desocupación (6,9%), el narcotráfico (6,8%), la inflación (6,6%), la economía (6,3%), la política (2,1%) y la salud (2%). Concretamente, para el 32,2% de los encuestados la inseguridad debería ser el primer tema en la agenda nacional.


El estudio –que se conoce como "Victimización e inseguridad subjetiva en la población urbana de la Argentina" y estuvo a cargo de las investigadoras Marcela Muratori y Solange Rodríguez Espínola- muestra también que pese que se registró una leve caída en la cantidad de crímenes durante 2015, la sensación de inseguridad entre la gente se ha mantenido casi invariable. Ese índice se ubicó el año pasado en el 87,3%, apenas un 0,7% por debajo de 2014, y nunca ha bajado del 80% en lo que va de esta década.


Si este índice –que se conoce técnicamente como "inseguridad subjetiva"- resulta tan importante es porque numerosos estudios han advertido ya que el malestar por sentirse inseguro puede resultar tan perjudicial para la salud de las personas como el hecho mismo de haber sufrido un delito. Como señala el informe, "en ambos casos disminuye la percepción de calidad de vida, satisfacción y felicidad".


"A lo largo del estudio le realizamos a las personas encuestadas un test para evaluar su malestar psicológico con respecto a la inseguridad. Y lo que se observó es que si bien ese malestar tiende a agravarse en los casos en que se sufrió un hecho de delincuencia o violencia (el 22,9% de las personas que presentan síntomas de ansiedad y depresión fueron víctimas de delito), el malestar no es mucho menor entre quienes no fueron víctimas de un delito pero viven con la sensación de que lo podrían ser. Un 19,5 % de ellos presenta también sintomatología ansiosa y depresiva, desesperanza, desgano y tristeza", cuenta la psicóloga Solange Rodríguez Espínola, co responsable de la investigación.


Por supuesto que la sensación de inseguridad con que vive un alto porcentaje de la población urbana argentina tiene una fuerte correspondencia con su realidad. La misma investigación revela que cerca de un tercio de los encuestados ha sufrido un delito ya sea en su persona o en su entorno familiar. Concretamente un 27,7% de las personas o algún miembro de su familia fue víctima de algún hecho de delincuencia o violencia durante 2015, en comparación al 31,1% de 2014.


Tras un pico de delitos registrado en 2012 (39,2% en la Ciudad de Buenos Aires y 28,4% en el Conurbano), los índices bajaron levemente el año pasado (al 22,6% y al 25,1% respectivamente). Y lo mismo se observó en otras áreas metropolitanas y el resto urbano del Interior, donde se registraron caídas en los episodios delictivos de entre el 4% y el 5% con respecto a 2014, el peor año de la década, cuando en las áreas metropolitanas el 38,5% de los encuestados reconoció haber sido víctima de un delito.


Otra tendencia que se mantuvo casi invariable a lo largo del año pasado es cómo se distribuye el impacto del delito entre las clases sociales. La investigación de la UCA revela que en 2015 los estratos medios fueron los más afectados (28,6% y 32%) en comparación con los más bajos (25,7% y 24,5%).


Como se desprende de las encuestas, las personas de entre 18 y 34 años, y quienes no terminaron el secundario, fueron el año pasado los grupos más propensos a sufrir un hecho de delincuencia. En el primer caso, el 33% de los adultos jóvenes fue víctima de algún crimen (en comparación con el 28,3% de quienes tiene entre 35 y 59 años, y 17,8% de los de más de 60 años); mientras que el 29,5% de quienes no terminaron la secundaria fueron violentados, en comparación con el 25% de los que sí tienen el título.

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