Nuevo escándalo por obras millonarias salpica a De Vido

Un empresario vinculado con la familia Kirchner abandonó una obra importante en Salta, luego de cobrar $733 millones.


La empresa Servicios Vertúa debería cobrar $1.280 millones de pesos por una de las construcciones públicas más grandes en todo el país: un gasoducto que debería llevar gas desde Bolivia a miles de hogares en Argentina. Pese a que el ex ministro de Planificación, Julio De Vido, había anunciado junto a Cristina Kirchner que la obra estaría terminada en 2016, aún no hay avances significativos.


Mientras se ejecutan parte de las seis etapas que unen Salta con Santa Fe, el primer tramo del gasoducto no se puede utilizar. Según denunció el periodista Jorge Lanata, la situación se repite a lo largo de los 236 kilómetros de la primera etapa de la obra. Los tubos -que costaron 8 mil dólares cada uno y fueron fabricados por Techint- están tapados por arena.


Según los testimonios del informe televisivo, los tubos fueron abandonados. Servicios Vertúa se fue del lugar porque -aseguraban- tenían problemas de seguridad. Poco tiempo antes de paralizar la construcción del gasoducto en la provincia de Salta, la firma cobró un adelanto de obras por trabajos que nunca realizó de $733 millones. La estatal Enarsa, por su parte, estaba a cargo de la obra.


Los problemas de seguridad, explicaron desde la firma, eran protestas, piquetes y presuntos sabotajes protagonizados por nativos de la zona que reclamaban trabajo, por ejemplo. Estos choques entre los pobladores, la empresa y la policía dejaron como saldo la muerte de una persona. Aún se investigan las causas del fallecimiento de Pablo Moreno, un dirigente social que se enfrentó con las fuerzas de seguridad.


El programa Periodismo Para Todos denunció un sospechoso triángulo de funcionarios y empresarios: el dueño de la empresa, Raúl Vertúa, mantenía un contacto fluido con De Vido y con José María Olazagasti, uno de los operadores del funcionario kirchnerista. Pero, a su vez, Vertúa trabaja en sociedad en dos obras más con la constructora JCR, propiedad de la familia Relats, que a su vez es socia de la familia Kirchner en el negocio hotelero y es investigada en la causa Hotesur.


El 11 de diciembre de 2015, poco tiempo después de abandonar la obra en Salta, Vertúa inauguró Villarobles, un millonario emprendimiento inmobiliario en Pinamar, Buenos Aires.

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