Nico Pezzucchi se recibió de ídolo con una recepción como en los viejos tiempos

Miles de olavarrienses se acercaron a recibir al gran campeón del TC Pista. Desde el peaje comenzó la caravana de vehículos que llegó hasta el Paseo Jesús Mendía con parada previa en el Museo “Hermanos Emiliozzi” para festejar con la “Galera”. La gente volvió a copar la avenida Pringles y toda Olavarría se aferró a este importante logro deportivo. Galería de imágenes.

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Fotos: Alejandro Casamayou y Andrés Arouxet, especial para Infoeme

Cuántas emociones y recuerdos se vivieron este domingo en la Ciudad con la llegada del flamante campeón del TC Pista, Nicolás Pezzucchi. Definitivamente, el piloto de 25 años se convirtió en el nuevo ídolo que la gente de Olavarría buscaba y el apoyo de todos se hizo sentir.

Desde el peaje de Hinojo comenzó el recibimiento al mejor de la telonera del TC. Con el correr de los kilómetros cada vez más autos se acercaron al autobomba que lo llevó hacia la rotonda “Emiliozzi” donde se concentró una verdadera multitud que aguardaba para saludar y festejar junto a Pezzucchi este esperado y merecido logro.

Vehículos en doble fila, rotondas cortadas y las veredas llenas de gente en ambas manos tenían un solo objetivo: estar cerca de Nicolás en este gran momento.

Cada tanto, el piloto Infoeme bajaba del autobomba para saludar a los olavarrienses y el trayecto hasta el centro se hizo tan lento como emotivo. En total, una hora y media tardó para recorrer esas pocas cuadras.



Nunca mermó el público. Hasta en el puente de la avenida Colón había personas esperándolo. La caravana de autos era interminable. Todos por Pringles, doblaron en Necochea y otro gran marco de público aguardaba la presencia de Pezzucchi en el museo del los “Gringos”.

Pero no solamente la gente estaba allí, también estaba “La Galera”, esperando en marcha. Llegó Nico y la aceleró a fondo para que el delirio continúe.

De allí, todos al paseo “Jesús Mendía” donde más olavarrienses pudieron ver al campeón, sacarse fotos y darse el gusto de acompañar al crédito de la Ciudad en una inolvidable noche.

Como ocurrió en los viejos tiempos con las epopeyas del “Chueco” Romero, Olavarría volvió a sentirse tierra fierrera. Salió a recibir al ídolo por la avenida Pringles y todos a festejar.




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