Ley de Verdad: “transforma una convocatoria en una búsqueda”

Lo sostuvo el abogado olavarriense e hijo de desaparecidos Juan Pablo Villeres, uno de los principales impulsores del proyecto de ley. Subrayó que la propuesta para la búsqueda de personas con problemas de identidad biológica “no plantea un procedimiento compulsivo y obligatorio”, sino que la persona “puede optar o no por ser entrevistada”. Consideró que el proyecto ubica al Estado “en un lugar más activo para la búsqueda de personas” y en “particular para los nietos que fueron apropiados por la dictadura”.

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El abogado e hijo de desaparecidos, Juan Pablo Villeres, trabaja incansablemente desde hace algunos años en un anteproyecto denominado “Ley de Verdad”, con el que intenta crear un método de búsqueda de personas que manifiesten problemas con su identidad biológica.

La iniciativa apunta a lograr un rol más activo del Estado, en particular en la recuperación de los nietos apropiados por la última dictadura militar, y brindar una respuesta de contención y abordaje, mediante un equipo especializado, a quienes tengan dudas sobre sus orígenes, desde el propio territorio en el que viven estas personas.

El diálogo con Infoeme el olavarriense sintetizó los objetivos centrales del proyecto, aclaró algunas confusiones e informaciones incorrectas que circularon públicamente respecto a la iniciativa y se refirió a las últimas reuniones desarrolladas por el grupo con diferentes actores políticos y sociales para sumar adhesiones.

Villeres señaló que el “el Proyecto Ley de Verdad es un método de búsqueda, contención y abordaje territorial de problemas de identidad, focalizado con acento en la recuperación de nietos apropiados por la dictadura”.



Precisó que el anteproyecto de ley pretende que “el Estado asuma un rol más activo en la búsqueda de estas personas, no solo fortaleciendo el trabajo de Abuelas de Plaza de Mayo, la Asociación Clara Anahí y de todos los organismos para que se articule una nueva herramienta y que esa convocatoria, ese método de reencuentro entre las familias biológicas y los nietos apropiados, no se produzca con la sola convocatoria sino por el protagonismo del Estado.

Pero también intenta generar un paliativo a personas que tengan rotos sus vínculos biológicos por motivos distintos a los delitos de lesa humanidad” sostuvo.

En ese sentido, el abogado recordó que “en el universo de las personas que se presentan en los organismos, estadísticamente hay 115 que han sido recuperadas de la situación de apropiación y muchas miles que se han vuelto a sus contextos con una respuesta negativa y creemos que si el Estado convoca tiene que generar paliativos de contención.” dijo.

Acerca de la instrumentación de la norma que se centra en las personas nacidas entre 1975 y 1980, argumentó: “Creemos que una buena manera para que una persona pueda comenzar a desasnar el camino del desencuentro es que cada vez que deba renovarse un documento de identidad, o realizar un trámite que genere un documento de identificación, con un trámite muy simple la persona pueda manifestar si opta o no por la posibilidad de tener una entrevista con un equipo de contención y abordaje, en el territorio en el que residen. Para esto estamos generando las redes. Para fortalecer el abordaje de los equipos de Abuelas que tienen que ser los capacitadores, porque son los que conocen, los especialistas”.



“Es un acto que no es lesivo, se asemeja una comparecencia simple, en la que la persona manifiesta tener algún problema de identidad y opta por ser entrevistada y así se le da la herramienta. Los que no quieren ser entrevistados no pasa nada, no hay compulsividad ni obligación” destacó.

Para Villeres con el proyecto “trasformamos una convocatoria en una búsqueda. En una búsqueda que no solo tiene como objetivo reencontrar a nietos con sus familias biológicos sino dar contención y apoyo a personas con problemas de identidad” remarcó.

Señaló que se han producido dos confusiones típicas respecto al proyecto: “Una es que se pretende crear un banco de datos genéticos. Eso es falso. El banco nacional de datos genéticos existe desde 1987, tuvo alguna modificación pero el banco existe. Lo que sucedería, si este proyecto tuviera éxito, es que la cantidad de datos a comparar sería mayor. Todo el trayecto ya está protocolizado” advirtió.



“La otra es que se dijo que el procedimiento es compulsivo y obligatorio. No hay nada ni compulsivo, ni obligatorio ni irritativo de los derechos personalísimos. La única obligación ciudadana, para los nacidos entre 1975 y 1980, es decir en un acto muy simple es si quieren o no ser entrevistados por un equipo especializado, si quieren encontrarse con un equipo para recibir la contención necesaria y encaminarse a una solución. Los que no, habrán perdido esa chance y los que sí, que es lo que creemos como principio de acción, van a encontrar un camino” dijo.

Sobre este punto, consideró que durante los foros de discusión “escuchamos muchas propuestas en los que habían propuestas radicalizadas que querían avanzar compulsivamente pero decidimos que nuestro proyecto tiene la orientación de proteger los derechos individuales y la decisión de la persona de abordar los problemas de identidad. Lo que se modifica el rol del Estado” reiteró.

También dijo que “esas posturas más radicalizadas fueron replicadas por algunos medios, algunos por desinformación, otros malintencionados o con alguna tendencia a enfrentarnos y se tejieron algunos enunciados que orientaban nuestra propuesta hacia lo compulsivo y obligatorio pero nada es así” aseguró Villeres.

Finalmente se refirió a las reuniones desarrolladas con diferentes actores políticos y sociales para sumar adhesiones a la iniciativa: “Lo último que hicimos fue presentarlo en la Secretaría Legal y Técnica de la Nación. El Dr. Oscar Parrilli nos atendió y se va a analizar la propuesta y en esa jornada nos entrevistamos con la diputada Diana Conti. Pero la verdad es que como el sentido de toda política pública no es hacer un estandarte único, partidario, sectorial, creo que el mejor camino para el consenso es al transversalidad, es recorrer organismos, visitar funcionarios, actores políticos y sociales comprometidos y obviamente por encima de todo la visión de las asociaciones Madres, como Abuelas o Chicha Mariani que ya no ha dado su respaldo”.



“Tenemos la necesidad de que esta punta de plan sea escuchada por Abuelas de Plaza de Mayo, creemos que sería muy útil contarles como ha sido el recorrido, como han sido los foros para construir esta política pública” agregó.

Manifestó que el proyecto “podría tomar estado legislativo si fuese necesario y llegar al éxito que pretendemos para acelerar este proceso de reencuentro, porque estamos en riesgo de quedarnos sin unos de los extremos de la búsqueda, algunas por una cuestión biológica, otras porque sus fuerzas han disminuido, a pesar que su necesidad no y que todos los días de levantan con el mismo pensamiento y sentimiento, el transcurso del tiempo necesita una intervención más rápida y efectiva” concluyó.

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