Leones de oro

La Selección Argentina de hockey masculino logró un hito que era difícil de imaginar al vencer por 4 a 2 a Bélgica, y se colgó la presea dorada en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Pedro Ibarra, Ignacio Ortiz, Gonzalo Peillat y Manuel Brunet, fueron los que convirtieron los goles del triunfo dorado. Cosyns y Boccard, gritaron para los europeos.

“Serás lo que debas ser o no serás nada”, fue una de las principales máximas del General José de San Martín. La frase puede tener una elevada carga de exitismo si se la analiza crudamente. Pero el mensaje de aquel héroe tenía como objetivo demostrar que existe un destino para cada individuo y que sólo hay que luchar por lo que deseamos.


Y detrás de aquel lejano sueño, este grupo de hombres llegó hasta Río de Janeiro. El objetivo era claro, había que buscar la clasificación a cuartos de final en el Grupo B. Alemania, Canadá, India, Irlanda y Holanda eran los rivales a superar. Con dos triunfos, dos empates y una derrota, Argentina se metía entre los ocho mejores de los Juegos Olímpicos.


Luego llegarían España y Alemania en cuartos y en semifinales, respectivamente. Gonzalo Peillat y Juan Ignacio Gilardi, anotaron para vencer a los ibéricos por dos a uno. Contra los teutones, nuevamente el goleador nacional, Peillat, conquistó tres goles, y los restantes fueron firmados por Menini y Vila. Paliza frente al bicampeón olímpico y medalla asegurada. La gloria estaba a un paso.



Y finalmente, llegó el día. Carlos Retegui, seguramente, debe haber tenido un viaje al pasado que lo trasladó hasta Londres. Allí, el Chapa tuvo la oportunidad de conseguir el oro cuando todavía dirigía a las Leonas. Holanda le quitó lo que tanto anhelaba. Por eso, dos años después, tomó el mando del seleccionado masculino para llegar a Brasil y dejar su nombre inmortalizado en las páginas más gloriosas del deporte argentino.


El partido empezó complicado. Bélgica, a los dos minutos, se ponía en ventaja. A poco del cierre del primer cuarto, apareció el primer córner corto de la tarde y la posterior igualdad de Pedro Ibarra. Con el empate, los Leones se tranquilizaron y fueron en búsqueda del segundo, que llegaría a través de Ignacio Ortiz.


En el inicio del tercer cuarto, Gonzalo Peillat, el mejor ejecutor de córners cortos del mundo, sentencia un partido complicadísimo. Con el 3-1 Bélgica se plantó en campo rival y atacó desesperadamente, dejando espacios para el contragolpe argentino. Finalmente, el cuarto tanto lo marcó Manuel Brunet, cuando el partido se moría y con el arco a su merced.


Los fantasmas se alejaron. Luego de tanta negación, el metal más preciado brilla entre las franjas verticales celestes y blancas. Fue la primera para el hockey y la tercera de oro para la delegación argentina en estos Juegos Olímpicos. Río de Janeiro quedará guardado por siempre en las retinas de todos.

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