La Tradición: ¿Y lo originario?

La historiadora local Aurora Alonso de Rocha envió a infoeme un ensayo con motivo del Día de la Tradición que se recordó el 10 de noviembre.

Se manifiesta como el solar, la heredad que no recibe con la condición de hacerla fructificar antes de entregarla, a su vez, a sus descendientes (...) asegura de este modo la continuidad de la creación. Igor Stravinsky


Colaboración de Aurora Alonso de Rocha

Era una mañana espléndida, los chicos transpiraban bajo las boinas de paisano, las nenas revoleaban las polleras floreadas en el zarandeo y los mayores nos acordábamos de nuestra primaria, de viajes por el país, de la música... Era el día de la Tradición y me dije una vez más que los colegiales deberían acercarse más a ese patrimonio, tan cercano, y sumarlo cada día –como en tantos países que vemos en la TV- al mundo de la cultura actual y cosmopolita.

La tradición es la suma de lo que traemos del pasado común para incorporarlo a la realidad cotidiana: comidas, modalidades de actuar y hablar, refranes (cargados de valoraciones), las creencias. El folklore es lo que tomamos del pasado, cristalizado, y pasa a ser de todos y nos representa: el poncho, el Pericón o el minué federal, las décimas, ciertos festejos, etcétera. ¿Y lo originario? Aquí vale la pena detenerse un momento. Originarios son los pueblos que estaban antes de la llegada de los conquistadores españoles. Lamentablemente se enseñan –y así era también cuando yo iba a la escuela- las grandes civilizaciones; en el caso de la Argentina, los incas y sus dominios del norte de nuestra nación, pero se dan escasas nociones sobre los otros pueblos y nada de sus idiomas que están vivos (quíchua, guaraní).


En Olavarría, ciertamente hubo gente primitiva, y en el estado actual de los estudios, se habla del mismo tronco de los tehuelches meridionales; por eso se buscan enterramientos, pero sabemos poco o nada de ellos. Si hablamos de la provincia de Buenos Aires, los mapuches vinieron de Chile a este lado de la cordillera –Calfucurá, Cachul, Pincén y otros - y, al centro de la misma los Catriel como indios soldados (amigos) para la instalación del fuerte Blanca Grande junto con criollos, pocos negros libertos, prisioneros de la guerra con el Brasil condenados a trabajos forzados y algunos extranjeros. Era común además la presencia de extranjeros como técnicos agregados al ejército pues había especialidades que todavía no se habían desarrollado aquí: agrimensores, cartógrafos, cirujanos especializados y, pronto, los primeros fotógrafos, que registraban lugares y batallas.

Poco después comienza la llegada masiva de extranjeros, al ritmo del crecimiento capitalista de Europa, el éxodo rural y los conflictos del industrialismo y la política. Llegan de todas partes y, desde el puerto, la nuestra es la provincia más accesible. La historia empieza a ser de criollos, negros (porque en Tapalqué había un batallón de negros libertos que daba pobladores a la zona), indios y extranjeros. Todos comparten un ciclo de expansión económica, fundación de pueblos, las primeras colonias, industrias pioneras (como las pastas secas o el cemento) Todos contribuyen por igual a la herencia cultural. También hay batallas, campañas, malones, traiciones. Si se revisan los expedientes de los Juzgados de Paz de los distritos bonaerenses se verán nombres



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