La primera vez que Olavarría se sublevó a las autoridades

En 1871, la población fue invadida y muchos habitantes se mudaron hacia Azul, movidos por el temor que provocaba imaginar la situación. Solo un puñado de personas se negaron a emigrar. Esos nombres que prefirieron arriesgar la vida antes que dejar el terruño, pertenecían al grupo que ayudó a Álvaro Barros a fundar nuestra ciudad. El historiador Walter Minor reconstruyó la historia de la primera resistencia olavarriense.

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Walter Minor: walterhistorias@gmail.com

Durante agosto de 1865, en pleno estallido de la guerra contra el Paraguay, conocida como de la Triple Alianza, el emprendedor coronel Álvaro Barros era designado en la Frontera Sur como segundo jefe.

Las tierras todavía pertenecían a la vecina localidad azuleña y el sector donde hoy vivimos, era el límite de la frontera con el aborigen y paso obligado para tomar una ramificación que llevaba al famoso “Camino de los Chilenos” o en su defecto, hacia la localidad de Bolívar, sendero que luego fue la antigua ruta 226 que pasaba pegadita a Blanca Grande.

Ni bien asumió el mando, el entonces Coronel Barros se dedicó a desmantelar la corrupción que reinaba en dicho sitio y además de vestir con su propia ropa, al personal casi desnudo que allí cumplía órdenes, comenzó a denunciar los delitos y hasta devolvió dinero al Estado cuando al hacer un inventario de lo que había en el lugar, descubrió que solo existía la mitad de todo lo que se facturaba.

El proceder de Barros, que pronto fue ascendido a Teniente Coronel y jefe de Frontera, se ganó la estima de quienes estaban a su mando y fue así que decidieron acompañar al militar en la fundación de un nuevo Pueblo.

Mientras se esperaba la autorización, el activo Teniente Coronel demarcó por cuenta propia y repartió solares entre las personas que allí se hallaban, encontrándose habitadas varias manzanas cuando el demorado permiso fundacional llegó en 1867. Es que en Buenos Aires creían que el sitio a fundar estaba en la zona de “El Perdido” (cercano a Santa Luisa) y al ser informados del error, no tuvieron una idea más descabellada que ordenar que se corriera toda la población, en vez de cambiar la ubicación en el plano.

Este percance inesperado, provocó la reacción del propio Barros, quien apoyado por los pobladores, resistieron aquel cambio, basados simplemente en la racionalidad.
Así fue que el nacimiento de Olavarría, que debió producirse en 1866, se postergó hasta el 25 de noviembre de 1867.

Luego de lograrse un buen núcleo poblacional e intentarse entre el Teniente Coronel y los soldados crear una cooperativa para la siembra de trigo, sin ayuda del gobierno, Barros es removido del cargo en 1869, debido a las incomodidades que provocaban sus constantes denuncias de corrupción y el apoyo a los nativos, cosas que molestaban de sobremanera a la gente “importante” de Azul, que no podía hacer sus “negocios” en paz.

Quitado Barros del medio por orden de Sarmiento, El Coronel D´Elia hace demoler la fortificación y el Coronel Borges se lleva los soldados al Fuerte Blanca Grande, dejando solo una pequeña guarnición de Guardias Nacionales al mando del Capitán Lucio Florinda.

Olavarría quedaba de este modo desprotegida y a merced de los malones o cuatreros. Así fue que en 1871, la población fue invadida y muchos habitantes se mudaron hacia Azul, movidos por el temor que provocaba imaginar una situación similar. Solo un puñado de personas se negaron a emigrar. Esos nombres que prefirieron arriesgar la vida antes que dejar el terruño, pertenecían al grupo que ayudó a Álvaro Barros a fundar nuestra ciudad.

Dentro de aquella adversidad que se presentaba, la unión vecinal se fortaleció de tal manera, que el cuidado entre ellos llegó, durante 1872, a provocar la primera revolución civil del partido contra una autoridad, al haberse cometido una injusticia con un vecino. Esta situación que relataremos a continuación, a través de un documento que muy gentilmente me hizo llegar el amigo Enrique Rodríguez, de Azul, ocurrió a solo cinco años de la fundación y la trascribiremos fielmente para conocer los detalles de la misma.




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