La masacre que todos vieron y nadie frenó

La masacre de Merlo se podía haber evitado. Hubo alertas de que algo así podía pasar, y pasó.

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Mauro Szeta, especial para Infoeme

Si se prueba que el autor del asesinato de ocho personas en incendio en Merlo es Cristian Méndez, la fría letra judicial, nos dirá que hubo alertas de que algo así podía pasar, y pasó.

Hace cuatro años, en un expediente de familia, quedó en claro que Cristian era un violento. Y no sólo eso: hasta su ex mujer dijo ahora, con la noticia de la masacre conocida, que "Memo", así lo apodan es un criminal, y que nada de lo que dice hay que creerle.

La que lo había denunciado era Karina Flamenco, una de las víctimas de la masacre y madre de Ian, el hijo de ambos.

Ella, cansada de amenazas y tormentos, había decidido dejar a Cristian para reiniciar una nueva etapa de su vida, con Gastón Olivero, quien fue su primera pareja, en línea cronológica.

Con él, tuvo cinco chicos. Como temía que Cristian, la atacara, Karina decidió vivir prácticamente atrincherada en su pequeña casa. Cerró todo, trabó todo, selló todo. No alcanzó. Por un pequeño ventiluz, le tiraron el fuego que la terminó a ella, a sus hijos y a Gastón.

Méndez ensayó su primera etapa de defensa. Negó ser el autor de la masacre, admitió problemas con Karina y se refugió en Jesús y en San La Muerte.

Detalló su vida, sus adicciones, sus creencias, pero cuando le preguntaron por la masacre, se silenció. Ahora, empezarán las pericias decisivas para determinar si está loco, o se hace.

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