La impunidad sigue ganando

Caso extraño, complejo y trabado. Una semana después, el caso de Melina Romero no se resuelve.

----------------
Mauro Szeta, especial para Infoeme

Las dudas crecen. De a poco, empiezan a liberar a los detenidos, y la menor, Melina Romero, no aparece. Todo mal.

El principal problema se da en la génesis de la investigación. La fiscalía sustentó el inicio de la pesquisa en el relato de un joven que se autoincriminó en presencia de personal policial y de civiles. Como se sabe, todo caso que comienza así, es sinuoso.

Todo es tan descabellado que, por un lado, se busca a la menor asesinada, pero también, se la busca con vida.

Cuando los casos empiezan con autoincriminados, la prueba que se obtiene genera polémica. Luego ese autoincriminado, que le dio sustento al caso, denuncia apremios ilegales por parte de la policía. Y para colmo, más allá del aporte que hace el sospechoso, Melina no aparece.

En el medio, para salvar la endeble investigación apareció en escena la testigo que dijo haber visto todo.

La chica reconoció a uno de los sospechosos en rueda de personas, pero esa medida también podría quedar nula por errores de procedimiento.

Así las cosas, hay pocas certezas. Sólo se sabe que Melina desapareció el 23 de agosto. Sólo se sabe que la última vez que se la vio con vida fue a la salida de un boliche.

Por más que el autoincriminado y la testigo hablaron de asesinato, no hay cuerpo, ni escena del crimen. Causa trabada, caso complejo. Por ahora, la impunidad sigue ganando.

Fuente:

Deja tu comentario