La despedida de Huella Pampa fue a pura música y emoción

Noche inolvidable, plagada de recuerdos y emociones. Llena de amigos. El mejor grupo instrumental del país se despidió a lo grande. Con mucha música. Y dejó su huella para siempre. Galería de imágenes

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Fotos: Alejandro Casamayou / Especial para Infoeme

Tamaño grupo Instrumental Huella Pampa. La despedida, después de 40 años de historia, tenía que ser a lo grande, a toda orquesta. Y así fue en la noche del jueves, sobre fin de año, en el lugar que eligieron para decir adiós: el Teatro Municipal.

A las 21:40 se empezó a despedir de los escenarios el “mejor grupo instrumental del país”. Sus músicos entraron como tantas veces, por las puertas del hall de la sala, saludando al público que los recibió de pie y con un largo aplauso.

Pero primero en pantalla gigante se vio un video donde cada uno habló, de sus experiencias, de sus recuerdos, de los viajes, de todo lo que les quedó grabado para siempre. Los más grandes recuerdos. Tristezas y alegrías. Emociones puras.

Allí estaba la formación actual, la del último capítulo: Jesús Veneciano (piano), Rubén Velasquez (aerófonos), el Flaco Lalanne (teclado), Gonzalo Belsito (batería), Eduardo Amadeo (guitarra eléctrica), José Luis Belsito (percusión), Marcelo Merlos (charango), Esteban Delapenna (guitarra). Huella Pampa ya empezaba a emocionar a un teatro colmado.

Sobre las 22 empezó el show, la música. Con el alma. El locutor Marcelo Manolio, quien tuvo el honor de presentarlos infinidad de veces, y Georgina Muller, fueron los encargados de presentarlos.

Abrieron con tres temas al hilo: “Moreira”, “Tómame” y “Ave de cristal”. Un aplauso gigante para cada tema.

“Es difícil para nosotros estar en este lugar reemplazándolo a Daniel (Godoy), hagamos lo que podamos Gordo”, le dijo Merlos a Delapenna para arrancar el cuarto tema: “La de corralito”.

El recital fue a beneficio de varias instituciones: el Rinconcito de Romeo, el comedor Rincón de Luz, el CEC 801, Padre Kolbe y Grupo Ilusiones.

Los primeros invitados de los Huella fueron los integrantes del grupo Suyai, con quienes interpretaron “Puente Carretero”.

Siguieron con su popular versión de “Juana Azurduy” y luego la chacarera “Para cantar he nacido”.

Delapenna invitó a Cintia Ibáñez para interpretar juntos “Zamba de usted”. ¡Excelente!

Ahí nomás sonó “Urubamba” con pareja de baile incluida. Lucía y Guillermo del ballet Refugio, de Capital Federal, amigos de los Huella. Y “Zamba de Juan Panadero”.




Entonces fue el momento con los Huella de Pancho Fuentes. Cantó “Fuego en Anymana” y dejó el alma. Así surgió otra impecable e inolvidable versión, un enorme regalo para los músicos olavarrienses en su despedida.

Delapenna volvió a recordar a Daniel Godoy antes de los primeros acordes de “Puneño”. La noche inolvidable continuó con “un temazo”: Pastor solitario.

Tras la nueva ovación del público, de pie, ante los Huella, el guitarrista presentó un tema de Daniel Godoy grabado años atrás que se incluyó como “bonus track” en el último disco de estudio. “La callejera”. Sonó el mítico piano en pista con el acompañamiento en vivo de Belsito en el escenario.

Le siguió “un temita para hacer palmas” y la gente se prendió con “Soy el diablo de Humahuaca”.

Así llegó uno de los momentos culminantes del concierto. El momento de entregarles el segundo Disco de Oro por “Con el alma”, que vendió más de 20 mil copias con el sello DBN en todo el país. Lo recibieron junto con los hijos de Daniel Godoy. Ahí recordaron que en pocos días más se lanzará un disco de grandes éxitos para sellar la despedida.

Los Huella también le dieron un reconocimiento a la directora del Teatro Municipal, Karina Ostertag, al equipo de trabajo de la sala y al productor del Festival Nacional de Doma y Folclore de Olavarría, Ricardo Sosa.

“Nosotros queremos reconocer también a cuatro personas que son muy importantes en la historia de Huella Pampa” anunció Delapenna: el operador de sonido Martín Escapil, el asistente Ricardo Béttiga, la diseñadora Carolina Belsito y el último, el locutor “nuestro querido hermano, amigo de la vida”, Marcelo Manolio.

Manolio, muy emocionado, destacó la gratitud del grupo, “tuve momentos complicados y miré para el costado y ahí siempre estuvo Huella Pampa” aseguró.

Un video con saludos de amigos disimuló un ratito las lágrimas: Roberto Peyrano, Daniel Amestoy, Delia Bouciguez, Martín Escapil, el profesor Vasco Salías, Manuel Alvarez, Eduardo Rodríguez, Diego Lurbe, Mario Patané y el propio intendente José Eseverri.

Marcelo Manolio le puso la voz a los recuerdos en imágenes. Cuánta historia. Cuántos recuerdos. “Qué los Huella no paren nunca de sonar. Hasta siempre familia Huella” exclamó. La foto de la noche, los músicos con sus familias.

Se iban los últimos minutos en el escenario. Quedaban algunos temas más y muchos invitados más.

Eduardo “Chino” Correa se sumó a la despedida y por supuesto se adueñó del piano un instante. Hicieron “Merceditas”. Néstor y Daniel Godoy seguro los aplaudieron desde el cielo.

También el ex Huella, Raúl Minnig, quien integró el grupo siete años, volvió con su violín para rememorar viejos tiempos con “Me gusta Jujuy”.

Más invitados: los violinistas de la Sinfónica Municipal, su director Diego Lurbe y Carlos Orlando en oboe. Antes una carta de Roberto Forte. Y después la música: “1492”. Fantástico. La gente volvió a ponerse de pie.

Un tema más: el “Malambo”, de Néstor Godoy.

En otro alto del concierto fue invitada al escenario Marita Ojeda, locutora de Río Grande, otra gran amiga de los Huella de los últimos años. “Doy fe de la mano solidaria de ellos” afirmó y les dijo “vengo a pedir respuestas” un poco en broma por la despedida.

No podía faltar en esta noche. La cantante Karina Béttiga subió con los Huella, como cuando era una niña. “Hoy no es la despedida, hoy es hasta cualquier momento” les dijo antes de cantar con ellos el tema “Por qué cantamos”.

Las últimas fueron con los Huella a pleno. “Estamos llegando al final” avisaron. Y a bailar se ha dicho con "Nostalgias de mi villa” y “Bella Flor”. Sin parar sonó “La vi por vez primera”.

“Nos empezamos a despedir”. El tema “Profeta”, de Daniel Godoy, marcó el tramo final del largo camino.

José Luis Belsito llamó a uno de sus nietos y le regaló “un bombo muy importante en mi vida. La leyenda continúa, segunda generación de percusionistas” celebró.

Se pasó larga la medianoche. Toda la sala se paró para bailar una chaya. Y la ovación del final fue la más ruidosa de la noche.

La gente pidió otra. Huella aceptó y tocaron un poco más. “El Humahuaqueño” y “No llores por mi argentina” fue la última.

Más de tres horas. La gente de pie, otra vez, ¿la última? ¿En serio?

Aplauso interminable. Lágrimas. Y una más, “Santa Cruz”. Las fotos de Néstor y Daniel Godoy de fondo. “Gracias Gordos!!”. Papelitos. Los aplausos que inundaron el Teatro.

Fue un show con el alma. Del corazón.

“Mirando la vida hacia atrás nos damos cuenta que lo transitado es mucho más que tiempo. A menudo fuimos encontrando nuestro destino por los caminos que tomamos para buscarlo. Hoy sabemos que ningún esfuerzo quedó sin recompensa y ninguna lucha sin su gloria...”

Los Huella son leyenda.

Hasta siempre.




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