Intentaron un cuento del tío y hasta comieron con la víctima

Ocurrió en el barrio Pym, cuando una pareja se acercó en auto a un domicilio y se identificó como conocida del hijo de la dueña de casa. La mujer los dejó pasar porque le dijeron que debían guardar dinero y les sugirió que lo podían hacer en el patio así que comenzaron a hacer un pozo. Otro cómplice que había descendido del vehículo se ocupaba de esa tarea mientras los estafadores comían con la víctima en la cocina, cuando llegó su nuera y huyeron sin llevarse nada.

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Una mujer fue víctima de un cuento del tío este domingo por la noche, y aunque los delincuentes no se llevaron nada, comieron en la cocina de la dueña de casa y hasta le hicieron un pozo en el patio para intentar lograr su cometido.

El curioso hecho ocurrió en una casa del barrio Pym. La modalidad de los estafadores es similar a la de los últimos episodios denunciados: se acercan a una víctima, les nombran a alguien conocido para entrar en confianza y luego les preguntan si les pueden esconder dinero porque tienen que viajar. Una vez dentro de la casa, conocen dónde la víctima guarda plata y se llevan lo que tiene allí guardado.

En esta oportunidad, un auto VW oscuro con una pareja a bordo arribó a la casa de una mujer mayor y se hizo pasar por amigos de su hijo, que no estaba en ese momento, pero que les había dicho que podían guardar dinero en esa casa. Según la nuera de la dueña de casa, la mujer que descendió del auto estaba muy bien vestida, era flaca y mide cerca de 1,70 metro.

“Mi suegra les sugiere guardar el dinero en la cortina del baño, pero le dicen que es una caja grande de dólares, entonces ella les sugiere esconderlos en el cantero del patio y se ponen a hacer un pozo”, detalló a Infoeme Viviana González. En ese momento llamaron a un tercer cómplice que aguardaba en el auto.

En tanto, la pareja entabla una conversación con quien en ese momento era su víctima y le piden algo para comer. Mientras están en la cocina comiendo fiambre, llega la nuera. En ese instante los estafadores la saludan con un beso, se paran y se van, llamando a los gritos al hombre que seguía en el patio haciendo pozos en busca del dinero de la mujer de la casa, que en realidad no existía.

González radicará junto a su suegra la denuncia en la comisaría segunda y aseguró que fue el tercer caso que ocurrió durante el domingo.




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