Ingeniería analizó con fines solidarios, agua del Impenetrable chaqueño

Las muestras corresponden a la red de agua de la pequeña localidad Misión Nuestra Pompeya, en el corazón del Impenetrable, y de un pozo recientemente perforado en una escuela secundaria del Paraje Los Suris. A través del contacto de la olavarriense Amanda Ormazábal, perteneciente a la Asociación Guías Argentinas que realiza tareas solidarias en la zona, con las ingenieras Julia Tasca y Viviana Colasurdo, se analizó el agua en los laboratorios de la institución con la finalidad de conocer su calidad de consumo.

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El ámbito académico científico es un espacio para detectar problemáticas sociales, económicas y buscar soluciones, o al menos establecer lazos para promover un trabajo mancomunado entre los diferentes actores involucrados. El compromiso con este rol llevó a la Facultad de Ingeniería de la Unicén a colaborar con la Asociación Guías Argentinas, con la finalidad de analizar suministros de aguas del Impenetrable chaqueño y determinar si es apta para el consumo humano.

La integrante de Guías Argentinas en Olavarría, Amanda Ormazábal, y la docente de Ingeniería, Julia Tasca, se conocieron en el marco del Premio Dina Pontoni a las mujeres destacadas de la cuidad, y enseguida se pusieron a trabajar por este fin solidario. Sobre el escenario, mientras transcurría la ceremonia, intercambiaron teléfonos, y decidieron que reunirían recursos para estudiar el agua de distintos pozos que Guías Argentinas gestionó para abastecer a habitantes aislados, escuelas e instituciones barriales de Chaco.

En la región chaqueña del Impenetrable vive una de las mayores poblaciones de aborígenes del país, integrada por wichis, tobas y mocovíes. La gran mayoría de las viviendas son de adobe y pajas, por lo que la vinchuca anida y provoca el Mal de Chagas en los habitantes. También hay muchos casos de tuberculosis, lo que sumado a la mala alimentación son factores que inciden en una alta tasa de mortalidad infantil. Si bien la producción es mayormente vacuna y caprina, las escasas lluvias en determinadas épocas dificultan el proceso productivo y se vuelve muy difícil la supervivencia de los seres vivos.

Trabajo solidario

Hace ya siete años que guías de todo el país trabajan para revertir este escenario y, en el marco del proyecto "Guías X Chaco", construyen plazas, edificios y refaccionan las instituciones de los barrios para mejorar la calidad de vida.

Frente a la escasez de agua para consumo, distintas agrupaciones y empresas hicieron y siguen haciendo en la zona varios pozos para abastecer a los habitantes. El grupo que integra Amanda Ormazábal, a partir de los lazos con la Facultad, la convocó para realizar el análisis fisicoquímico de varios de esos suministros.

Uno de los análisis se hizo para determinar la calidad del agua de red de la pequeña localidad Misión Nuestra Pompeya, en el corazón del Impenetrable. Otro, en un pozo recientemente perforado en una escuela secundaria del Paraje Los Suris. Además, de esos dos lugares y de otro pozo ubicado en una escuela del paraje Bajo Hondo, se realizaron análisis para determinar nivel de arsénico, que estuvieron a cargo de especialistas de la Universidad del Sur, todo sin costo alguno.

Ingeniería tiene antecedentes de este tipo de estudios, con el proyecto de voluntariado universitario "Agua que no has de beber". El objetivo es analizar el agua de consumo en determinados barrios de Olavarría que no poseen servicio de red, y una vez que se conoce la calidad del agua que se consume, asesorar en relación con los recaudos a tener en cuenta al momento del uso. Para esta iniciativa en Chaco, la intención es la misma.



En este sentido se inició el proceso para verificar la calidad del agua que las Guías habían acercado a los chaqueños. "Amanda sabía por estudios de la provincia que en esa zona hay contenido de arsénico, así que suponía y esperaba hacer las medidas, previendo en un futuro lejano poder hacer algún tratamiento del agua con niveles adecuadas para el consumo", explicó la ingeniera Julia Tasca, que vinculó a las Guías con la directora del proyecto "Agua que no has de beber", la ingeniera Viviana Colasurdo.

Las muestras

Un proyecto científico se gesta a partir de una idea surgida por múltiples factores que inciden en el desarrollo de la sociedad. A partir de allí se investiga, se estudia y se trabaja para llegar a un resultado, pero en todo momento el proyecto es concebido como un aporte a la comunidad, a modo de retribución. A lo largo de ese proceso surgen todo tipo de obstáculos, y en el caso de la iniciativa solidaria en Chaco, las dificultades se presentaron en la toma de muestras que debía realizarse a más de mil kilómetros de distancia.



Ante la imposibilidad de que un equipo se traslade a la provincia chaqueña para tomar las muestras, Viviana Colasurdo y Julia Tasca instruyeron a la referente guía para que pueda emular el procedimiento de las ingenieras. "Para conservar las muestras había que sedificarlas así que le dimos los activos y los elementos necesarios", contó Tasca.

Un recurso codiciado

En Chaco, el 76,5% de la población provincial tiene agua potable y alrededor de 150.000 personas se encuentran afectadas por la falta de acceso a este recurso, de acuerdo a un informe de la Universidad Nacional del Noroeste. Esto influye directamente en el consumo de agua y alimentos asépticos, en la salud y en la higiene personal.

El arsénico es una sustancia cancerígena, que consumido en grandes cantidades o prolongadamente en el tiempo produce enfermedades en todos los sistemas del cuerpo humano. De todas maneras, hay tratamientos económicos y accesibles para disminuir sus niveles en el agua pero no directamente en el pozo, sino una vez que se capta el recurso. En algunas ciudades de la provincia de Buenos Aires con difícil acceso al servicio, se han instalado sistemas de tanques que en el fondo tienen arcilla absorbente de arsénico, y una vez que el nivel de arsénico baja, el agua pasa a un tanque cisterna que suministra el agua apta para el consumo a la población.

Una vez que se den a conocer los resultados de los análisis, las Guías Argentinas informarán a la población sobre los datos obtenidos y en caso de que los niveles sean dañinos, asesorarán de los recaudos que se deben tomar para poder consumir el agua.

Este tipo de intervenciones refleja las potencialidades que tiene la Facultad para funcionar como nexo y generar un impacto directo en la sociedad. Especialmente cuando los proyectos se orientan a acercar a la comunidad un recurso tan preciado y fundamental para la vida como es el agua.



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