Ignacio Montoya Carlotto presentó su nuevo disco en el centro cultural Haroldo Conti

Tres años de intenso y paciente trabajo del pianista y compositor olavarriense con su septeto quedaron condensados en un nuevo disco -el primero de la formación, el tercero de su director-, que fue presentado este viernes por la noche en el centro cultural de la memoria Haroldo Conti de la Ciudad de Buenos Aires.

Mariano Suárez / Télam.

Lejos de cualquier movimiento oportunista que pudo haberse alentado a partir de la trascendencia pública de Montoya Carlotto (en 2014 conoció su origen como hijo de Laura Carlotto y Walmir Oscar Montoya y nieto de Estela, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo), el septeto ha construido colectivamente el espacio necesario para alumbrar música de escucha, reñida con las estructuras fijas y repetitivas y, por lo tanto, también alejado los circuitos más establecidos de la difusión.

Anoche se presentó el disco, "Sep7eto", en un clima de intimidad, sin prensa, y allí, en el terreno donde la música se defiende con su propio cuerpo, la formación integrada por Inés Maddío (voz), Ingrid Féniger (clarinete, clarinete bajo y saxo), Luz Romero (flauta), Velentín Reiners (guitarra), Nicolás Hailand (contrabajo), Juan Simon Maddio (batería) demostró su compromiso con la idea del ensamble -y los renunciamientos individuales que eso supone- y con un repertorio que, más allá de las cuestiones de gusto, está probado en escenarios y salas de ensayo.

El enfoque sonoro del septeto muestra su arraigo en el jazz, pero al mismo tiempo una vocación por enfatizar la canción y la densidad de los textos que son más desarrolladas en otros lenguajes.

El formato de septeto le permite al pianista liberar la mano izquierda, que tiene la posibilidad de desentenderse de cumplir necesariamente la función armónica; la voz ocupa un plano protagónico que resulta un hallazgo apoyada por los vientos que transitan entre la línea melódica y el arreglo incidental. Claro, todo con una sección rítmica sin la que el conjunto no cobraría sentido.

La sonoridad exhala, acaso, menos aires folclóricos que los trabajos previos de Carlotto pero sin embargo ese mismo pulso también sobrevuela y reaparece en las temáticas de la canción, con cierto paisajismo que tiene la habilidad de eludir la redundancia de los enunciados directos.

"Lo armé pensando en una estructura con una cantante y una sección rítmica (guitarra, batería, piano, contrabajo) y luego fue evolucionando. La formación tiene una tímbrica muy homogénea que representa genuinamente lo que somos", explicó el pianista a Télam.

El septeto interpretó en el Conti -en una jornada difícil en la que el edificio tuvo que ser evacuado por amenazas de bomba y reabrió pocas horas antes del concierto- todo el repertorio del disco, de composiciones propias escritas para la ocasión, más otras de repertorios previos como "Rayito de luz" (aquí regrabada, con letra de Romildo Risso y música de Carlotto) y "Para la memoria", aquella canción con sentido premonitorio.

"Hacemos lo que nos gusta y eso implica necesariamente explorar y probar. Sí creo que hay una obligación de no repetir. Ahí no hay arte", sentenció Carlotto.

El septeto mostró altura, argumentos y música para sostener ese enunciado.

Fuente:

Notas Relacionadas

Deja tu comentario