Hay más de 500.000 argentinos que viven con hepatitis

En el Día Mundial de la Hepatitis, expertos afirman que la mayoría corresponden por los tipos B y C, pero sólo unos 20.000 tienen diagnóstico y apenas 5000 están bajo tratamiento. La vacunación es la herramienta fundamental para prevenir.

La hepatitis causa la muerte de 1,5 millones de personas cada año en todo el mundo (sobre todo las hepatitis B y C). Son un grupo de enfermedades infecciosas que comprenden las hepatitis A, B, C, D y E y pueden provocar hepatopatías agudas y crónicas.

Como cada 28 de julio, hoy se conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis, y se recuerda que es muy importante una pronta consulta al médico y la detección precoz para poder atenuar sus consecuencias.

Las hepatitis virales son un grupo de virus que causan la inflamación del hígado e infecciones agudas o crónicas. Los más frecuentes son los virus de hepatitis A, B y C. Para prevenir esta enfermedad, es primordial la vacunación. Tanto la hepatitis A como la B tienen vacunas gratuitas incluidas en el Calendario Nacional de Vacunación: una primera dosis para recién nacidos, una segunda al año de vida, preventiva contra Hepatitis A, y otra a los 11 años contra Hepatitis B. Personal de salud también debe recibir la vacunación.

Las vacunas contra la Hepatitis A y B se encuentran incluidas en el Calendario Nacional de Vacunación desde 2003 y 2014 respectivamente, y están disponibles de manera gratuita en hospitales públicos y centros de salud de todo el país. También la persona afectada tiene acceso a la medicación para Hepatitis B y C.

Transmisión del virus

Las hepatitis se transmite a través del contacto con la sangre de una persona afectada, también mediante saliva, sudor o lágrimas de una persona infectada a otra; por tener relaciones sexuales sin preservativo; y de madre a hijo durante el parto. La hepatitis A además puede transmitirse al estar en contacto con el agua, alimentos u objetos contaminados con materia fecal.

Síntomas

Por lo general esta enfermedad es asintomática, por lo que sólo se la pude diagnosticar mediante un análisis de sangre. De todos modos, en ocasiones la persona infectada puede presentar algunas señales de alarma, como cansancio, fiebre, nauseas, vómitos, dolor abdominal, orina oscura, heces claras, color amarillento de piel y mucosas, entre otros. Las hepatitis B y C pueden evolucionar en formas crónicas y producir enfermedades en el hígado como cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado.

Medidas preventivas

- Evitar compartir agujas, jeringas o elementos cortopunzantes con otras personas

- Exigir el uso de materiales descartables o esterilizados al hacerse tatuajes, piercings o implantes

- Usar preservativo desde el comienzo de toda relación sexual

- Lavarse las manos con frecuencia y mantener la higiene personal y del hogar

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