Gustavo Spaltro: "Cada vez que pintamos una estrellita, pongo el corazón"

El fundador de la Agrupación Estrellas Amarillas de Olavarría contó su conmovedora historia a Infoeme. La muerte de su hija Nadia, de solo veinte años, en la llamada "tragedia de la combi" lo marcó para siempre. Lejos de bajar los brazos, se convirtió en el referente local de un movimiento que busca visibilizar a las víctimas de siniestros viales y generar conciencia en las personas a la hora de manejar.

Sergio Di Pino / Infoeme

La inesperada muerte de su hija Nadia, de solo 20 años, en la recordada "tragedia de la combi", uno de los siniestros viales más dolorosos que recuerde Olavarría, encontró a Gustavo Spaltro miles de kilómetros, en España, lugar donde se había radicado desde el 2002, en busca de un mejor futuro.

Fue hace poco más de siete años, un 15 de septiembre de 2008, día en que recibió un llamado telefónico con la peor noticia. De ahí en más, deambuló por meses, sin saber qué hacer. Entre Europa y nuestro país. Yendo y viniendo. Y hasta pensó en dejarlo todo para irse a trabajar con "Médicos Sin Fronteras".

La ayuda incondicional de su hija menor, Macarena y la de sus amigos lo convencieron de regresar a la Argentina y venirse a trabajar a Bahía Blanca. Allí, casi sin querer, se topó con un grupo de personas que pintaban una estrella amarilla en la calle, en memoria de una víctima de tránsito.

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La iniciativa lo conmovió y comenzó a averiguar más sobre ese movimiento que nació en el 2006, en Córdoba. Se comunicó directamente con Julio Ambrocio, creador de la Fundación Laura Cristina Ambrosio Battistel, una entidad civil que este último impulsó, tras la muerte de su hija Laura, y que es reconocida por su incansable Campaña De Concientización Vial a lo largo y ancho de todo el país.

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Junto a su excuñado y compañero inseparable, Marcelo Erretegui, fundó en 2012 la "Asociación Estrellas Amarillas de Olavarría", organización que hasta el momento lleva pintadas unas 114 estrellas, en memoria de olavarrienses que perdieron la vida en hechos de tránsito.

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Con su sencillez y calidez humana, Gustavo Spaltro nos espera en su autoservicio de calle Piedras y Azopardo, dispuesto a demostrarnos que la solidaridad puede ser el mejor camino para calmar el dolor.

"Hace más de tres años que empezamos con la primera pintada que se hizo el 15 de septiembre del 2012. Desde el día del accidente, que yo estaba viviendo en España ya pasaron siete años largos. Para mí Nadia está viva, es como que nunca pasó. Fui a la psicóloga por el tema del juicio y me decía que estaba al borde de una depresión y yo no me doy cuenta pero me dice que el duelo 'lo hago público'. Me preguntó cómo me enteré, cuando me enteré. Le conté que fue por un llamado por teléfono, le hablé del viaje, no sabés lo que fue. Te podes imaginar, me desgarré llorando" confiesa.

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Luego continúo con el relato de esos primeros meses, en los que no encontraba el rumbo: "Cuando me pasó esta desgracia estaba viviendo en Europa y vine al velatorio y al entierro de mi hija. Estuve un mes y me volví devuelta a Europa. Yo me fui en el 2002 pero viajaba bastante seguido a Argentina. El accidente fue en el 2008. Yo había estado en mayo en Argentina y me fui en junio a Europa y el accidente pasó el 15 de septiembre. Me volví otra vez, entregué el trabajo que tenía, preparé a una chica y me vine a Argentina y estuve un año dando vueltas. No sabía qué hacer. No le encontraba sentido a la vida, nada".

"Yo tengo otra hija más, Macarena y mi nieto, el hijo de Nadia que tenía tres años cuando falleció ella. Me volví a ir de nuevo a Europa, estuve otros meses hasta que tuve una propuesta de trabajo en Bahía Blanca de un amigo, Rubén Barrionuevo y Maca me decía no querés venir papá a Argentina a trabajar a Bahía Blanca. Y me vine para las fiestas y fui a verlo a Rubén. Me mostró y me quedé a vivir un año, trabajé en el Expreso y allá vi un día que estaban pintando estrellas amarillas. No sabía que eran, nunca las había visto. Pregunté qué era, y ahí me dijeron que se pintaba una estrella donde había un accidente" recuerda.

Presenciar ese homenaje fue un antes y un después para Gustavo: "Estaba con la idea de irme a trabajar con Médicos Sin Frontera, para ayudar. No me preguntés por qué se me dio por eso, no sé. Ahí llamé a Córdoba y hablé con Julio Ambrosio, el papá de Laurita. Me explicó cómo era y ahí me mandó un modelo de cómo se hace. Se pasa por el Concejo Deliberante y se declara de interés municipal. Entonces le escribí una carta al intendente José Eseverri y me llamó enseguida Héctor Vitale, que era el Jefe de Gabinete y a los tres días estaba el Decreto. Ya a partir de ahí empezamos a preparar el lanzamiento con el presidente de la Fundación allá en el Camino de los Pueblos donde fue el accidente de la combi. Pintamos las cuatro estrellitas y la estrella simbólica en el monumento que tenemos de los chicos".

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"Seguramente hago un duelo público, pero lo hago de corazón"


Sobre el significado de pintar una estrella o cualquier otra acción de concientización, Gustavo afirma: "Cada vez que pintamos una estrellita o cualquier evento que hacemos con los chicos o en el Municipio que estoy trabajando en Tránsito yo pongo el corazón, lo hago con muchas ganas. Dejo de hacer cosas para hacer esto. Y seguramente hago un duelo público pero lo hago de corazón" sostiene.

Y rescata el agradecimiento de las personas que pasaron una situación similar y lo llaman para hacer un homenaje a sus seres queridos: "la gente no sabés como te agradece. Porque no solo estamos homenajeando a la víctima sino que lo que hacemos es crear conciencia. Donde hay una estrella hubo una víctima fatal. Sea en moto o en auto. Es una víctima de tránsito que no le llamamos accidente sino un siniestro vial" explica Gustavo Spaltro.

"La gente me llama o preguntan a los medios. Por ejemplo me llaman y ya para el sábado si no tengo nada los busco y vamos. En principio lo hacíamos los días de semana, pintábamos dos o tres estrellas por semana. El primer año estuvo todo cubierto. Hacíamos el cronograma y llevábamos a los padres que siempre se ofrecen para darte una mano pero eso lo dejamos a criterio de cada familia. Y ahora ya hemos repintado algunas estrellas y estamos armando un cronograma porque tenemos que repintar por lo menos 80" resalta.

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"Las charlas son bárbaras; no sabés como escuchan"

Desde hace un tiempo atrás, la Agrupación Estrellas Amarillas de Olavarría también comenzó a trabajar en acciones de educación vial: "Pensamos con Marcelo que podíamos dar unas charlas de concientización a los chicos. El trabaja en FABI y yo tengo el Autoservicio pero nos animamos y les contamos los que nos pasó. La primera charla la dimos en Santa Teresa y después un día para el aniversario nos dijo el intendente que podíamos dar las charlas con Agustín Falivene que es ingeniero".

"La verdad que bárbaro, no sabés como escuchan. Y a más de un chico más grande se les cae una lágrima contando la historia nuestra. Nos rebuscamos bastante bien" confiesa.


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El sueño de un Centro de Contención

Uno de los proyectos más ambiciosos de la Agrupación es la creación de un Centro de Contención para familiares de víctimas de siniestros viales: "Tenemos en mente y hace poquito le presenté una carta al Intendente y está ahí pero bueno con el cambio de gobierno lo tendremos que presentar de vuelta para hacer un centro de contención. Yo veo que pasa una desgracia como las que nos pasó a nosotros y acá en Olavarría no hay un lugar así. Te pasa algo y no sabés a dónde disparar, con quién apoyarte. Y cuando hablas con personas que pasaron por algo similar es que sentís un alivio. Y yo digo pucha tendríamos que tener algo para hacer alguna charla con psicólogos, profesionales y tener un lugar de contención.

Y ejemplifica: "con el accidente que hubo hace poco en Ruta 51 y la Autopista pasó que el papá vive en el Chaco y cuando venía viajando venía pensando en mí, diciendo lo voy a ver al chico de Estrellas Amarillas. Y de hecho vino y le sugerí un abogado y me preguntó como hacía, cómo seguir, entonces esa carta se la presenté al Intendente" dice.

Otro de los sueños de Gustavo es la construcción de un monumento para homenajear a las víctimas: "Tenemos un proyecto con Germán Block- quien preside la agrupación que conmemora el Día de los Caídos en Motocicletas- porque quiero hacer un monumento con una estrella grande y una pared donde van a ir una plaquita con cada estrella con los nombres en un Parque de la Ciudad".

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"Falta un poco de educación vial sobre todo a los más grandes"

Gustavo Spaltro también dio su opinión sobre la situación del tránsito en Olavarría: "El tránsito ha mejorado y hay muchos controles. Pasa que el parque automotor es muy grande. Por ahí no tomamos mucha conciencia, falta un poco de educación vial sobre todo a los más grandes, a los chicos se le están dando muchas charlas. Nosotros estuvimos en el CEMO con la pista de la mini-cuidad y pasaron mil chicos. Y ellos saben qué es un semáforo, a dónde tienen que parar, cuál es la línea de frenado del coche. Se saben las señales. Y es hermoso escuchar cómo saben. El otro tema es que los cambios en las leyes son muy lentos. La pena máxima son cinco años y quedan libres. Eso lo está peleando mucho el presidente de la Fundación. Hay personas que han matado alcoholizados y es como darles un arma. Y les quitan el carnet cuatro o cinco años pero eso pasa volando y la vida de un ser querido nunca más" advierte.

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"Cuando recibí la carta del Vaticano fue una emoción muy grande"

Con la ayuda de su hija Macarena meses atrás envió una carta al Papa Francisco contando las acciones de la Asociación. La contestación llegó desde el Vaticano y ya planean un viaje para conocer al Sumo Pontífice: "Me sorprendí. La carta la hizo Maca. La idea mía es llevar ese cuadro- señala a la pared donde se ve una remera con la imagen de su hija Nadia- pero me lo hicieron grande y no entra en la maleta. Así que tengo otro cuadro listo más chiquito. Nos respondieron del Vaticano. Ya tengo el pasaporte y vamos a viajar con Maca. Estuvimos el otro día hablando con el Obispo y él nos va a conseguir la audiencia , esa en la que te ubican en el corralito. Yo creo que el año que viene vamos a poder ir. Cuando recibí la carta del Vaticano fue una emoción muy grande. Eso es lo más, pensar en ver al Papa y me emociono. Se lo prometí a Nadia que iba a llevar la imagen de ella al Vaticano" comenta.

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