Grotesco, en el Grupo de Lectura

Este martes se llevará a cabo una nueva reunión del Grupo de Lectura "Escritores de Olavarría". Durante el encuentro se abordará el género grotesco criollo, que deviene del sainete y del grotesco italiano y nace de la pluma magistral de Armando Discépolo



El martes 30 de Junio se llevará a cabo una nueva reunión del Grupo de Lectura "Escritores de Olavarría" con la coordinación de la escritora Norma M Guerra.

La cita será en la sede del Archivo Histórico Municipal, calle Lamadrid 2658, a partir de las 16 y hasta las 17.30. Las reuniones del grupo son el último día martes de cada mes, libres, gratuitas y abiertas a la comunidad.

En el taller de este mes se abordará el género grotesco criollo, que deviene del sainete y del grotesco italiano y nace de la pluma magistral de Armando Discépolo, quien a través sus obras nos muestra el Buenos Aires de la inmigración, interior y exterior, con sus característicos conventillos en donde las personas de procedencias disímiles intentan convivir, dejando entrever el desarraigo, las desilusiones y la incomunicación.

Se eligió para este encuentro, "Mateo", obra cuyo autor, Armando Discépolo, la calificó por primera vez como grotesco. Se estrenó, en el Teatro Nacional, en el mes de Mayo del año 1923 con muy buena aceptación del público y de la crítica.

La obra narra la historia de una familia de inmigrantes italianos que viven en un conventillo del Buenos Aires de principios de siglo XX. La familia sobrevive a duras penas gracias al dinero que Miguel, el padre de la familia, gana como cochero de un carro tirado por Mateo, su viejo y cansado caballo y el protagonista de esta historia.

El nombre "Mateo" fue el que se popularizó después de la obra para los carruajes en la ciudad de Buenos Aires. Han pasado 92 años de aquella primera representación, sin embargo, puede decirse que sus fundamentos son de gran vigencia dado que "Mateo" es una crítica a la deshumanización de la modernidad; habla de la pobreza y, como destino, la delincuencia; la trata de personas; el amor a los animales y también el derecho al trabajo y a una vida digna como valores fundamentales. El profesor Guillermo Cacace afirma que "Discépolo no salva a nadie" no habla de ricos malos y pobres buenos. Se hace cargo de un asunto más complejo: de cómo se teje la trama de una sociedad que fracasa".


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