Francisco citó al Martín Fierro ante la Asamblea General de la ONU

El Papa fue ovacionado durante el discurso en español que dio frente a los líderes de todo el mundo. Habló del problema de la inmigración, de las armas nucleares y de la "sumisión asfixiante" que causan los organismos financieros.

El papa Francisco apeló al Martín Fierro para hacer un llamado a la unidad y la defensa de los intereses comunes por sobre los personales al llevar a las Naciones Unidas su mensaje de paz y esperanza.

"El mundo contemporáneo", dijo, "experimenta una creciente y sostenida fragmentación social que pone en riesgo todo fundamento de la vida social y por lo tanto termina por enfrentarnos unos con otros para preservar los propios intereses". Acto seguido, y en medio de aplausos, recordó una conocida frase de Martín Fierro: "los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera".

Francisco tocó el tema de la inmigración y abordó varios de los asuntos en los que ha venido haciendo hincapié como la necesidad de combatir la desigualdad económica y de preservar el medio ambiente.

A su vez reconoció la importancia de las Naciones Unidas pero hizo un llamado velado para que se implemente una reforma que dé voz y voto a todo el mundo.

El primer papa latinoamericano dejó en claro de entrada que iba a hablar con la misma franqueza de siempre y luego de elogiar el papel de las Naciones Unidas dijo que era importante hacerla más democrática.

El Sumo Pontífice rechazó la "sumisión asfixiante" que causan los organismos financieros internacionales cuando imponen a los países sistemas crediticios "que someten a las poblaciones". Por eso Francisco reclamó "conceder a todos los países, sin excepción" una participación y una incidencia real equitativa en las decisiones de esos organismos, en el Consejo de Seguridad de la ONU y en mecanismos creados para afrontar crisis económicas.

Eso ayudará a "limitar todo tipo de abuso o usura, sobre todo con los países en vías de desarrollo", declaró en un discurso, pronunciado en español, ante la Asamblea General de la ONU.

Además criticó que los sistemas crediticios impuestos a ciertos países por parte de esos organismos financieros internacionales, "lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia".

Francisco criticó lo que denominó "falsos derechos", contrarios al ideal limitación del poder que resultaría de la "distribución fáctica del poder (...) entre una pluralidad de sujetos".

Al contrario, lo que ocurre, denunció el Papa, es que hay "grandes sectores indefensos, víctimas más bien de un mal ejercicio del poder", y denunció el "irresponsable desgobierno de la economía mundial, guiado solo por la ambición de lucro y de poder" y advirtió que esto debe llevar a una "severa reflexión sobre el hombre".

Francisco pidió también la "total prohibición" del armamento nuclear y dijo que la "amenaza de destrucción mutua" constituye un "fraude a toda la construcción de Naciones Unidas", en cuya sede pronunció un discurso.

La existencia de una ética y un derecho basados en esa amenaza harían en la práctica que la ONU pasara a ser las "Naciones unidas por el miedo y la desconfianza".

"Hay que empeñarse por un mundo sin armas nucleares, aplicando plenamente el Tratado de No Proliferación, en la letra y en el espíritu, hacia una total prohibición de estos instrumentos", insistió.

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