Facundo Bouciguez, el olavarriense que llevó su fútbol a Estados Unidos

El joven se inició en Embajadores y en 2013 fue parte de una prueba que lo depositó en el fútbol "yankee".

Facundo Bouciguez es un delantero olavarriense de 19 años, categoría '95, que mudó su fútbol desde Embajadores al Monroe College de Estados Unidos. Actualmente juega la Florida Memorial University y desde febrero de este año entrena en el Floridians de la Premier Development League. En dialogo con Infoeme contó cómo llegó a tierras norteamericanas, cuál es su experiencia a más de un año de vivir allí y qué espera para su futuro.

El joven era parte del fútbol del CEO, pero su vida dio un giro radical en el año 2013, cuando un grupo de técnicos estadounidenses realizaron una prueba de jugadores en Buenos Aires con el fin de captar talentos para exportar al fútbol "yankee" bajo una beca universitaria.

Facundo pasó las tres etapas de la evaluación y accedió a las ofertas académicas, las cuales cubrían desde un 25% a un 100% del presupuesto. "Tenías que elegir entre el porcentaje que te daban y el lugar en donde ibas a vivir. Elegí irme a la Academia Monroe College de Nueva York", relata el delantero.

Así, apenas culminados sus estudios secundarios, con 18 años, en 2014 Bouciguez dio inicio a su carrera futbolística en el equipo neoyorquino y universitaria en la carrera de Administración de Empresas. Atípico desde donde se lo mire.

"Nunca me arrepentí de haberme ido. Ni desde el primer momento en el que llegué", afirma. "La primera semana fue dura. El programa te hace vivir con cuatro americanos, y son medio fríos, pero con el tiempo te acercás".

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Defendiendo los colores de Monroe College (2014).
Defendiendo los colores de Monroe College (2014).

Luego de tres meses de entrenamiento, y como el equipo no tenía cupo de extranjero, decidió mudarse a Miami, ya que le ofrecían el 100% de la beca en la Florida Memorial University.

Al llegar, se sumó a la pretemporada del conjunto dirigido por el argentino Fernando Valenzuela, la cual "fue muy dura. Hacia 40 grados de calor y corríamos mucho. Era pleno verano, pero la semana ya me había acostumbrado".

En agosto comenzó la temporada. En ese primer certamen su equipo culminó segundo en la Etapa Regular (sobre doce universidades) y perdió en semifinales de playoffs. "Había equipos muy buenos y otros muy flojos", comenta.

"Allá los americanos no juegan al fútbol. Por equipo tendrás dos o tres. Son conscientes de que no saben jugar. Son como robots, cuando les cambias el esquema, hacés la diferencia. Ahora están tratando de hacer que se interesen desde chicos", detalla Facundo, y agrega, para ser más claro: "Me llegaron a preguntar quién era Maradona. Sólo conocen a Messi. Argentina es igual a Messi. Inclusive te preguntan cosas sobre él".

Para su suerte, el ex Embajadores tiene con quien compartir la pasión por este deporte. "Se hizo un grupo de 30 argentinos, de todos lados del país. También hay brasileños, paraguayos".

Pero la mezcla no termina ahí: también tenía compañeros bosnios y compartía cuarto con un griego, el cual define como "muy frío". "Intentaba sacarlo, enseñarle a jugar al truco, que pruebe el mate, el fernet. No le gustó nada", comenta entre risas.

El mate, una de las costumbres predilectas de nuestro País no es un problema para él y sus compatriotas. "La yerba la llevamos desde acá. Cuando va algún argentino le pedimos que lleve y la almacenamos".

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A diferencia de sus compañeros europeos, Facundo se reconoce como "abierto a probar cosas de otros países". "Uno aprende de las culturas ajenas. En una clase de Cultura, la profesora pidió que cada uno lleve comida especial de su país. Nosotros hicimos chocotorta y banana con dulce de leche. ¡Estaban chochos! ¡Me encontré con cada cosa! Pero todo riquísimo y raro", relata el olavarriense.

Pero no todo es fútbol, o casi todo. "Es mitad y mitad entre la facultad y el fútbol. Si tenés una prueba y a la vez un partido, te pasan la prueba. Igualmente yo tengo todo programado durante los seis meses. El primer día de clases le tenés que dar al profesor el cronograma de partidos así te organiza. Te tiene que ir obligadamente bien porque parte de la beca es por la facultad. Además, si te va mal, no jugás. No te das cuenta pero te ayuda a meterle un poco".

Facundo es parte de una realidad distinta a la que le hubiera tocado en Argentina. En Estados Unidos las universidades llegan a costar 30.000 dólares al año, algo "imposible de pagar", en sus propias palabras.

En el mismo sentido, Bouciguez relata que "no existen los finales. Tos los días tenés que hacer un trabajo práctico, las pruebas son muchas pero cortas, estilo ´parcialito´. Después hay un parcial a mitad de año y otro al final del mismo. Así en todas las materias. Te ponen nota por trabajo y por participar en clase, y si desaprobás la materia, recursas", igualmente y más allá de esto, resalta que "hay mucho feeling con los profesores, pero a la vez mucho respeto".

Así como la modalidad de enseñanza de la facultad es distinta a la de nuestra tierra, lo mismo sucede con las instalaciones para la práctica deportiva.

"Allá las canchas, las pelotas, son distintas. Teníamos una cancha de césped sintético y al lado el gimnasio".

Con este panorama, Facundo afirma que prefiere jugar en Norteamérica. "Te dan mas espacios, pero no es fácil. Es complicado. Allá es mucho más organizado, más fuerte, más rápido. No se mete tanto como acá".


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El plantel de la Florida Memorial University.
El plantel de la Florida Memorial University.

Todo parece distinto en Estados Unidos. "Todo es marketing. Más que nada en las universidades grandes. Quizás un jugador vende 300.000 remeras y no ve un dólar. Lo ve reflejado en becas. Todo se negocia con becas".

En este sentido, llegar a ser "la estrella del equipo" no es fácil. "El primer año sos un ´rookie´. Es como pagar derecho de piso. Te hacen quedar a juntar las cosas, buscar el agua, ordenar la ropa, lavarla. Siendo ´rookie´ no jugás de titular". Algo extraño, pero que no se ejerce mediante la violencia, aclara.

Otra cuestión curiosa -y también polémica- relacionada con el país del norte es la visión que tienen sus mismos habitantes sobre la guerra. "Les produce orgullo. Si decís la palabra ´guerra mundial´ en clase, te aplauden por recordar esos hechos. El patriotismo es fuerte; está lleno de banderas y si pasa un militar, se callan todos. Les tienen respeto y miedo. La gente le tiene tanto respeto que te hacen respetarlo y te termina dando miedo a vos", cuenta Facundo.

En la misma línea, el joven comenta que la guerra "es algo que está impuesto". "Si podés ser soldado, mejor. Allá tienen muchos beneficios. Si fuiste soldado, te salvaste. La jubilación es muy buena y la salud es muy cara. Si entrás a la fuerza tenés todo pago. No existen los centros de salud o los hospitales municipales".

Aún así, Bouciguez está seguro de estar allí. "Quiero jugármela allá. Ahí están las posibilidades. Me gusta el desafío. Apunto al fútbol, y si no se da, volveré acá a jugar. Además tener un título universitario de allá es muy bueno", aunque también está seguro de otra cosa: "quiero formar una familia en Argentina".

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Bouciguez vistiendo la camiseta de la Florida Memorial University.
Bouciguez vistiendo la camiseta de la Florida Memorial University.

Estas ganas de retornar, una vez que su carrera futbolística termine, las justifica por la falta de cariño que tienen los estadounidenses. "No tienen afecto, calor. La comida es distinta. Imposible ver una milanesa o un asado. No te cambio la inseguridad que tenés acá, las juntadas entre amigos, por la seguridad que hay allá. Vivís seguro pero prácticamente estás solo. Acá es tu lugar".

Y si de los afectos que quedaron en Argentina se trata, Facundo tiene dos entidades que recuerda siempre: Embajadores y la escuelita de fútbol Catriel Co. "En Embajadores aprendí todo lo que sé. Me enseñaron mucho como persona. Aprendés a convivir todos los días con tus compañeros. Hay gente que no puede hacer eso y se termina yendo. Después, Catriel Co es algo que me gusta recordar porque ahí también aprendí. De otra manera, pero aprendí. No es la escuelita típica de fútbol, ahí aprendés a divertirte jugando; hacen que te guste. Después pasás a otra responsabilidad: disciplina, entrenamiento todos los días, como en Embajadores".

Por último, este chico, hincha de San Lorenzo, que nunca imaginó terminar en Estados Unidos y que encontró en esta posibilidad el combo perfecto entre sus ganas de jugar al fútbol e irse de intercambio, reveló qué lo motivaría a volver a Argentina antes de tiempo: "Si algún día me llega la posibilidad de jugar en el ´Ciclón´, me vuelvo seguro. No podría perderme eso".

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