Estudiantes latinoamericanas investigan en Ingeniería

Dos jóvenes estudiantes de Ecuador y una de México realizarán durante más de dos meses prácticas de investigación en la Facultad de Ingeniería de la UNICEN con sede en Olavarría.


Realizar una experiencia de intercambio estudiantil no siempre abre las puertas a una cultura totalmente nueva, sino que a veces, permite comprobar que la historia y los pueblos establecieron lazos invisibles pero muy presentes, a lo largo y ancho de toda Latinoamérica. Así, realidades que podrían ser opuestas, se vuelven familiares, lo que hace facilita la experiencia. Al menos así parece para dos jóvenes estudiantes de Ecuador y una de México, que durante más de dos meses realizarán prácticas de investigación en la Facultad de Ingeniería de la UNICEN.

Se trata de estudiantes avanzadas que potenciarán los conocimientos de sus respectivas carreras, a través de iniciativas científicas que se llevan adelante en la institución local. A su vez, estudiantes de la FIO harán lo mismo en otros países. El intercambio se da en el marco del programa IAESTE (International Association for the Exchange of Students for Technical Experience), del cual la Facultad participa hace años.

Silvia Díaz tiene 23 años, es estudiante de ingeniería mecánica, y llegó a Olavarría acompañada por Karen Flores, de 25 años y futura ingeniera civil. Ambas estudian en la Universidad San Francisco de Quito y si bien tienen experiencia de prácticas en otros países, es su primera vez en Argentina. "Llegamos a Buenos Aires a fines de julio y nos quedamos una semana allá conociendo, ambientándonos a la gente. Nos llamó la atención los toques europeos que tiene la ciudad", comentaron las jóvenes.

Korina Flores Granados, es de Durango (México) y con sólo 22 años está a punto de recibirse de ingeniera industrial. "Tengo ganas de poner en práctica las herramientas que traigo, mi carrera", contó en sus primeros días en la ciudad, y consideró que "el lugar es muy lindo, la gente cuidadosa, he visto autos antiguos en muy buen estado" subrayó con sorpresa.

Investigaciones con valor agregado

Desde sus incipientes avances en el campo de la energía fotovoltaica hasta la construcción de dos vehículos híbridos que compitieron internacionalmente, la Facultad de Ingeniería local ha recorrido un largo camino de investigación que le permitió a estudiantes obtener su título de grado, y fortaleció la formación de los docentes especializados en el área. Ahora será el turno de la ecuatoriana Silvia Díaz, que durante su estadía buscará montar un mecanismo motorizado para la estación fotovoltaica próxima a estrenarse en el Complejo Universitario de Olavarría.

El tema, sostuvo, la entusiasma, porque será la primera vez que incursionará en la energía solar. "Me llaman mucho la atención las energías renovables y no es algo que se vea comúnmente en Quito, salvo en los radares viales que funcionan con paneles solares, o algunos calefones domiciliarios para calentar el agua", contó.
Esta experiencia, además de acercarla a nuevos campos de conocimiento, sin dudas le agregará a su formación, cierto valor agregado que podrá explotar de regreso en su país natal. "Esta experiencia es increíble. Me gustaría poder aplicar esto en Ecuador, aprender los análisis y lo que se requiere para armar un panel solar. Reforzar esa área del conocimiento", dijo Díaz. Su director será el ingeniero electromecánico y decano de la FIO, Marcelo Spina.

Por su parte, Karen Flores descubrió que al contrario de lo que pensaba, no todos los países de América Latina aplican el Código AASHTO para puentes y carreteras. En Argentina, por ejemplo, el desarrollo de la ingeniería estructural se guía por las normas CIRSOC. Por eso, bajo la tutela de las ingenieras Norma Ércoli y María Inés Montanaro, la estudiante ecuatoriana de civil pondrá en práctica sus conocimientos aprendidos en la Universidad San Francisco de Quito para hacer una guía de uso del código. Karen está familiarizada con el Código ASSHTO, "pero nosotros tenemos una sismología un poco más alta, otros sistemas montañosos, distintos tipo de suelos. Eso también hace la diferencia", advirtió.

Ambas estudiantes resaltaron los laboratorios de la FIO, ya que en su institución universitaria no hay muchos. En este sentido ya hicieron ensayos y pudieron presenciar algunas clases. Además de destacar la calidez de la comunidad, las jóvenes resaltaron la cantidad de mujeres docentes y estudiantes que circular por la Facultad, algo poco común en Quito. "Yo recién hace poco menos de un año tengo una profesora en la carrera, y si tuve algo de diez compañeras es mucho", resaltó Karen.

Liderazgo y producción

Korina Granados estudia en el Instituto Tecnológico de Durango, uno de los más antiguos de México. Ya terminó de cursar las materias y está haciendo las prácticas. Su intercambio en el marco del IAESTE contribuye a ello. Hasta principios de noviembre, donde volverá a su país, Korina desarrollará un proyecto de índice de competitividad de PyMES, especializado en calidad y competitividad, bajo la dirección de las ingenieras Silvia Urrutia y Diana Paravié. Justamente, su campo de investigación es vasto en una ciudad como Olavarría, con un alto grado de desarrollo empresarial, industrial y comercial en diversas escalas.

Decidió estudiar ingeniería industrial, dijo, porque le "gusta liderar, y hacen falta más ingenieros en las industrias en crecimiento. Alguien que ordene los procesos, desarrolle estándares, le veo mucho futuro a la carrera", expresó.

Comparte residencia con las dos jóvenes ecuatorianas, Chloé Reine, de París, y otros estudiantes de la FIO de la región. Admitió que el mate le pareció muy amargo, pero le gustó y que aunque en México no se conozca, tiene encargues para llevar mates y yerba a su ciudad natal, al igual que camisetas de Boca y River para sus amigos. "A mi mamá le gusta mucho Argentina, aunque no conoce. Y siempre me habló mucho de este país; le fascina la forma de hablar, la música, entonces para mi era como que ya conocía", sostuvo.



Fuente: Prensa FIO

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