Este sábado inaugura la nueva muestra del Centro Cultural San José

Con las obras de los artistas Genoveva Fernández y Alejandro Thornton se podrá visitar la exposición que propone pinturas y dibujos abstractos. “Con estas obras hay una vuelta al soporte tradicional”, afirmó Agustina Marino.

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Este sábado 2 de noviembre a partir de las 20:00 quedará inaugurada la nueva muestra que se desarrollará en el Centro Cultural Municipal San José

“Esta muestra viene a recuperar el carácter tradicional de exposiciones luego de la exitosa Mafalda que terminó este fin de semana con casi 30.000 personas que la visitaron”, remarcó la Directora del Centro Cultural Agustina Marino.

Y afirmó que “son dos jóvenes artistas que viene desde Buenos Aires y que han realizado un gran recorrido a nivel nacional e internacional durante este año con una muy buena aceptación del público”.

“Ornamento y Delito” y “serie A” proponen volver al soporte tradicional de dibujo y pinturas con una actitud más pasiva del espectador.

Los artistas y sus obras

Genoveva Fernández es egresada de la Escuela de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón “(especialidad escultura) y cursa pintura en la Escuela Superior de Bellas Artes “Ernesto de la Cárcova”.

Desde el 2000 realiza muestras individuales, en espacios como el Centro Cultural Recoleta, el Centro Cultural Borges, las galerías Elsi del Rio y Consorcio de Arte Bs As.

Participa en salones y en ferias nacionales como Arte BA , Arte Córdoba y en ferias internacionales como Fashion Art , Art Miami y Art BO , Bogotá y PINTA , Nueva York . Vive y trabaja en Buenos Aires.

“Ornamento y Delito” hace referencia a un texto escrito por el Arq. Adolf Loos en 1908, donde a modo de manifiesto señalaba la convicción de que la humanidad debía dirigirse a una producción de bienes despojada de toda ornamentación.

Con una técnica realizada estrictamente a mano, refuerza su creencia en el oficio y en la capacidad de la pintura de construir una sintáxis con recursos propios de la disciplina.

Genoveva Fernández se subleva al autoritarismo racional y construye un cosmos basado en el placer de pintar y el de mirar, donde el cuerpo del delito permanece detrás de la imagen y se expone para el ojo sutil y desprejuiciado con la fuerza del deleite.



Alejandro Thornton es graduado en la Escuela Nacional de Bellas Artes Pridiliano Pueyrredón, con una producción que aborda tanto el lenguaje pictórico, como la gráfica, la poesía visual y las intervenciones.

Ha sido seleccionado en importantes premios y bienales tanto en Argentina como en el exterior entre los que podemos citar: “Epistolar” Diálogos con la colección, Museo Castagnino+Macro; Premio Nacional de Pintura Fundación Banco Nación 2012; “About Change” Artist form Latin América and Caribe, The World Bank Art Program (Washington); Premio Nacional de Pintura Banco Central 2008; ArteBA ed. 09/10/11/, Arteaméricas 07/09, The Latin American Art Fair (Miami); XII Bienal Guadalupana (México); International Prints Tokyo 07, Sakima Art Museum (Japón); Premios Platt a las Artes Visuales, Premio Rioplatense a las Artes Visuales, Fundación OSDE, Premio Arte joven Fundación Patagonia-Arte; First Internacional Turkish Art Biennial (Turquia); Premio Hebraica para Jóvenes Pintores; Certamen Iberoamericano de Pintura Fundación Aerolíneas Argentinas, MNBA; Premio Universidad de Palermo/Museo Nacional de Bellas Artes; Premios McDonnals a Jóvenes Pintores; Premio Estímulo de la Academia Nacional de Bellas Artes;

Solo Shows: “Sobrescrito” (2013) Mock galeria; “Unthinkable” (2011) Pabellón4 arte contemporáneo; “Antes de la palabras” (2010) y “Rostros” (2008) en Angel Guido Art Project; “Forever” (2008) en Elsi del Río; “Hi” en la Galería Matthei (Chile) y “Kylie” en Crimson durante el 2007 y “I will not be your mirror” (2006) y “Welcome to me” (2004) ambas en Pabellón4 Arte Contemporáneo.

“Serie A” hace referencia a la traducción de una obra de George Perec (La disparition, 1969) que en 1997 emprendieron Marisol Arbués, Mercè Burrel, Marc Parayre, Hermes Salceda y Regina Vega, y de cuyas 270 páginas fuera elidida totalmente la letra «a».

Ese lipograma excesivo que, imponiendo un límite artificial al juego literario, conducía a una exploración extraordinaria de la lengua, encuentra en las telas y las serigrafías de Thornton una contrapartida casi perfecta. La aliteración compulsiva, cacofónica, a-significante, desborda los valores lingüísticos asignados a la letra «a», inscribiéndola en un nuevo universo de sentido, donde el color, la disposición, e incluso el tipo, constituyen dimensiones fundamentales para la reconstrucción de las relaciones diferenciales que hacen una lengua.

Esa impresión de comienzo, de punto de partida, es inevitable tratándose de una nueva etapa en la obra de Thornton (donde las repeticiones se despersonalizan por completo, después de la serie de los rostros, y en la cual lo gráfico y lo pictórico se entrelazan en un proyecto común).

Menos evidente, menos inmediato, más interesante por eso, tal vez, es ver en estas obras una nueva instancia de resignificación de un universo que ya se asocia naturalmente al trabajo de Thornton.




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