En primera persona, se comenzó a destapar el horror

Con la declaración de Carmelo Vinci, arrancó la ronda de testigos en la tercera audiencia del juicio por Monte Peloni. Vinci contó cómo lo secuestraron el 22 de septiembre de 1977, a los 23 años. Relató los tormentos que vivió en Monte Peloni durante un mes y como fue el resto de su privación ilegal de la libertad hasta su liberación en La Plata en 1982. Dijo que estuvo unos quince días casi inconsciente, “me despertaba cuando me sacaban para torturarme”, recordó. Omar Antonio “Pájaro” Ferreyra no presenció su declaración y se sentó junto al resto de los acusados cerca del mediodía.

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Comenzaron a declarar los testigos en la tercera jornada del juicio por los crímenes ocurridos en Monte Peloni, que tiene como acusados en primera instancia a Walter José “Vikingo” Grosse, Ignacio Aníbal Verdura, Horacio Rubén Leites. Omar Antonio “Pájaro” Ferreyra, no estuvo presente en la primera declaración por “problemas de salud” y retornó al recinto luego del mediodía.

El primer testigo de la causa fue Carmelo Vinci, presidente de la Comisión por la memoria de Olavarría y detenido en el centro clandestino Monte Peloni.

Lo hizo por más de una hora y media en el recinto de la Facultad de Ciencias Sociales poco después de las 09:00 y ante el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata, compuesto por los jueces Roberto Falcone, Mario Portela y Néstor Parra.



Carmelo Vinci contó cómo lo secuestraron el 22 de septiembre de 1977, hace exactamente 37 años. Dijo que entraron a la casa, un hombre le preguntó si era Vinci y luego lo vendaron y se lo llevaron en un auto. Recordó que siempre estuvo vendado o encapuchado. Declaró que reconoció que estaba en un campo por los ruidos del ambiente, y los sonidos de la chicharra de las fábricas. Contó que desde su llegada escuchó un ruido como “una sierra eléctica” que luego infirió que se trataba de un generador eléctrico.

El miembro de la APDH local tenía 23 años en aquel entonces. Detalló que estaba con otros secuestrados, que lo interrogaban con picana eléctrica mojado y en los genitales. Estuvo casi inconsciente unos quince días. “Me despertaba cuando me sacaban para torturarme”, indicó.

Sostuvo que lo que le molestaba a los represores “era que hiciéramos política”.

Señaló que estuvo allí hasta el 2 de noviembre cuando lo llevaron a la cárcel de Azul, tras hacerle firmar una declaración fue trasladado a Tandil donde fue juzgado por un Consejo de Guerra y le dieron doce años de prisión. “Fue una parodia”, sostuvo. Desde allí lo trasladaron de nuevo a Azul y luego a La Plata donde fue liberado en el año 1982, donde recién tuvo contacto con sus familiares para luego ser liberado cinco años después.



Antes que la Defensa comience con sus preguntas, el testigo pidió pasar al baño y cuando se levantó fue aplaudido. El presidente del juez dijo que “Olavarría se merece un juicio con calidad institucional” y pidió que no se aplauda ni hagan comentarios.



Tras una hora y media de declaración, siguió su hermana Leticia y luego lo hizo Osvaldo “Cacho” Fernández.

Con una foto de su hermano asesinado colgada en el cuello, Fernández contó que durante los interrogatorios escuchó una voz “que podía ser la de Grosse” y la de Omar “Pájaro” Ferreyra- quien ingresó a la sala a presenciar la declaración- como parte del grupo de militares que los atacó.

“El daño es inefable” sostuvo entre lágrimas al recordar que “perdí a un hermano y un amigo”.







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