El ingeniero Gabriel Blanco en la Cumbre Mundial del clima

Fue durante la XX Conferencia Mundial de Cambio Climático (COPS 20), organizada por la ONU, preparatoria para sellar el año próximo en Paris un acuerdo contra el calentamiento global. “Se aprobó un documento borrador, que se seguirá trabajando todo el año, y que tiene como novedoso que borra la diferencia entre los países desarrollados y en desarrollo

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Fuente: Prensa FIO

Dentro de un año, el mundo tendrá compromisos para reducir las emisiones de gases contaminantes. Al menos, a eso aspiran los 194 países que se reunieron días pasados en Lima, Perú, donde lograron un acuerdo sobre el texto que servirá de base a un histórico pacto global el año próximo en Paris.

Fue durante la XX Conferencia Mundial de Cambio Climático (COPS 20), organizada por la ONU, preparatoria para sellar un acuerdo en 2015 contra el calentamiento global. Una vez más, las deliberaciones expusieron las diferencias entre los países desarrollados y en desarrollo, y ahora el desafío es un gran acuerdo, sólido, equitativo, y transformador.

Como en cada reunión vinculada al cambio climático, el docente e investigador de la Facultad de Ingeniería de la UNICEN, Gabriel Blanco, fue parte de la delegación argentina presente en Perú.

“En el avance de Lima a Paris se aprobó un documento borrador, que se seguirá trabajando todo el año, y que tiene como novedoso que borra la diferencia entre los países desarrollados y en desarrollo”, explicó el ingeniero Blanco. Fue una batalla ganada por los primeros, que lograron que esa división quedara obsoleta en términos de impacto ambiental.

Por supuesto que los países en desarrollo insisten en que esa división sigue existiendo. China, Brasil, Rusia, India, Rusia, Egipto, México, son ejemplos de los que han crecido en los últimos veinte años. Sin embargo las grandes potencias hace mucho más tiempo que contaminan el planeta, con lo cual el nivel de remediación no puede igualarlos.

Como sea, ahora todos los países, sin distinción, tienen que hacer una contribución para resolver el cambio climático, este es la gran variación en la negociación mundial. “Ahora resta negociar cuánto es la contribución de cada uno, y cómo y en qué momento se hará. Es la parte más dura”, advirtió Blanco. China, por ejemplo, pidió hasta el 2030 para empezar a reducir emisiones.

Concretamente, ahora todos los países tienen hasta junio próximo para informar a las Naciones Unidas qué tipo de contribución ambiental van a hacer, cómo lo harán, y cuándo. El objetivo es no superar los 2 grados de temperatura media global del planeta, con respecto a lo que había antes de la Revolución Industrial. “En junio estarán las propuestas sobre la mesa, ahí se verá si alcanza, y la equidad entre esa contribución. Esa es la gran negociación final, saber cuánto le toca a cada uno”, sintetizó el investigador.

Postura Argentina

Con toda su experiencia en cambio climático, el ingeniero Blanco planteó a la cancillería argentina, en nombre de la FIO, que se conforme un equipo técnico para que nuestro país pueda elaborar su propia propuesta de contribución. “Argentina deberá primero pensar cómo será su contribución, qué sectores pueden hacerla, si el energético, agrícola, ganadero, transporte, industrial, si todos un poco. Hoy Argentina no tiene un equipo que pueda hacerlo. Además hay que pensar que se cambia de gobierno en diciembre del año que viene, justo en medio de las negociaciones de París, con lo cual hay que establecer algo que tenga continuidad, que de alguna manera no responda a los vaivenes políticos”, señaló.

Aún sin este equipo, Argentina ya tiene una gran cantidad de información que le permite ver una foto actual vinculada a su impacto sobre el ambiente, y donde la Facultad de Ingeniería de la UNICEN tuvo un rol clave.

Desde mediados de 2013 hasta fines de 2014, distintos grupos técnicos elaboraron la “III Comunicación Nacional de Cambio Climático”, un documento que tienen que presentar todos los países a Naciones Unidas, y donde se establece un inventario de gases de efecto invernadero. Allí se especifica cuántos de estos gases emite Argentina a la atmósfera, donde se incluyen a todos los sectores y subsectores, con información actualizada hasta el 2012.

Pero no es sólo un diagnóstico. El trabajo contempla además las distintas posibilidades de reducir esas emisiones, con estudios de mitigación de esos gases. “Hay una primera base, no arrancaríamos de cero para junio”, subrayó Blanco.

Qué hizo Ingeniería

Uno de los inventarios de los estudios de reducción de emisiones se ocupó del sector residuos, a nivel nacional. Y en este eje trabajó la Facultad, que tiene un grupo de especialistas en la temática.

En un año y medio de trabajo, el grupo analizó residuos sólidos urbanos, aguas residuales domésticas, y aguas residuales de la industria, de cada municipio y cada departamento del país. Lo que se percibió, en general, es que las emisiones de Argentina han crecido mucho.

De todas formas, los resultados del análisis y las propuestas de mitigación fueron elevadas para su consideración a la Secretaría de Ambiente de la Nación, que se encargará de la publicación.

Rumbo a Paris

En su lucha contra el cambio climático, el mundo mira ahora a Paris para llegar a un acuerdo que reduzca emisiones contaminantes, con la esperanza de no repetir la frustración global en Copenhague 2009.

“Nunca se sabe en diplomacia internacional qué va a pasar con esos acuerdos. Todo puede pasar. Lo que parece acordado se puede derrumbar, y al revés”, sostuvo Gabriel Blanco y agregó: “Lo mejor que podría pasar es que se firme un acuerdo ambicioso, en términos de reducción de emisiones y ambicioso en términos de apoyo financiero. Y por supuesto, tiene que ser vinculante. Esto se logra si cada país, internamente, lo ratifica a través de una ley nacional, eso lo convierte en vinculante” concluyó.



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